jueves, 30 de octubre de 2014

URBEX: PALAIS KOWLOON, EL PALACIO CHINO ABANDONADO

Texto y fotografías: Joan Ramon Santasusana Gallardo.
Fecha: 26 de octubre de 2014. Lugar: En algún lugar del departamento de Aude, Francia.
Total fotografías tomadas: 68. Total fotografías publicadas: 57.
Si quieres saber qué es el urbex: Urbex: exploración urbana.
Si quieres ver otros archivos urbex: Archivos urbex.


La exploración urbana a veces requiere de un punto de improvisación. Mientras que algunas exploraciones se planifican con tiempo y uno va totalmente preparado para ellas cuando se realizan, llevando una ropa y un equipo adecuados, en otros casos uno simplemente descubre una localización de modo casual, y sabe que si no visita ese lugar en el mismo momento que lo descubre, quizás no lo vuelva a hacer jamás. Ésta exploración fue uno de estos últimos casos.


Pasando tres días por el sur de Francia, cual fue mi sorpresa cuando descubrí que cercano al hotel donde me hospedaba, en las afueras de una pequeña ciudad, había un palacio chino abandonado, que antiguamente había sido restaurante-museo.

Aunque exteriormente el lugar parecía estar en buenas condiciones, su interior era precario: cristales rotos, mobiliario destrozado, piezas de mampostería destrozada por el suelo, basura diversa que indicaba que esporádicamente allí pernoctaban vagabundos, alcohólicos o drogadictos, jardines invadidos por la maleza…


Sin duda, ya de entrada, lo que llamaba más la atención de este lugar era su edificio principal, en forma de pagoda o palacio chino de dos pisos. Tras atravesar una de sus puertas de madera, uno se encontraba con un pequeño jardín de bambú, ahora ya invadido por la maleza, atravesando un pequeño puente de obra hecha, hasta llegar a lo que ya es el edificio en sí mismo.

Por el camino, en la zona exterior, aquí y allí, uno podía encontrarse tiradas por el suelo grandes losas con dragones o símbolos chinos grabados en ellas, y admirar las puertas y vigas de madera grabadas con preciosos dibujos que destacaban entre tanta ruina.


El interior del palacio estaba lleno de basura y reconozco que entré en el lugar con cierta precaución. Poco antes de visitar el lugar había visto entrar y salir de él a un tipo de aspecto sospechoso, lo que me hizo pensar que el lugar bien pudiera estar ocupado, y, efectivamente, el lugar parecía ser la residencia esporádica de una o varias personas, ya que hallé carros de la compra abandonados arrojados por la zona, diversa ropa abandonada y sucia, gran cantidad de envases y botellas (especialmente de bebidas alcohólicas) e incluso alguna jeringuilla, cosa, ésta última, que me intranquilizó bastante, e hizo que realizase la visita con cierta rapidez.


Uno de los puntos fuertes de este lugar, sin duda era su gran jardín, que se hallaba e uno de los lados de la pagoda. Aunque invadido de maleza, el lugar estaba atravesado por pequeños puentes en forma de arco, y en uno de los puntos había una gran charca de cierta profundidad en cuyas aguas estancadas y sucias aún podía percibirse que estaban habitadas, visto el movimiento que se veía en ellas; si por peces o ranas es algo que no logré averiguar. En esa zona, y en lo que podría decirse que era la parte trasera del edifico, que daba a las cocinas del restaurante, podía adivinarse gran cantidad de objetos abandonados que indicaban que ese lugar también había sido usado como almacén en algunas de sus zonas cubiertas: una enorme nevera, algunos jarrones chinos rotos, neumáticos viejos, y diversas cajas de plástico o madera abandonados, así como botellas, latas y otros objetos. Diseminados por el lugar quedaban los restos de diversas mesas y sillas, y algunas vallas de madera grabadas.


Al ser una visita no programada, no pude visitar todo el lugar como lo hubiera hecho en otras circunstancias. No disponía de linterna alguna para visitar las zonas subterráneas, en algunas de las cuales se adivinaban algunos muebles entre la oscuridad, y si a esto añadimos de que estaba algo intranquilo por el hecho de haber visto que el lugar parecía un sitio algo frecuentado por vagabundos, alcohólicos o drogadictos, y de que además me encontraba en la zona por otros motivos que nada tenían que ver con la exploración urbana, debo reconocer que visité el lugar de forma algo apresurada. Sin embargo, fue una experiencia gratificante, y un cambio en el tipo de exploraciones que suelo hacer. Valió la pena.

A continuación dejo algunas de las fotos que recogí...




















































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