miércoles, 10 de diciembre de 2014

URBEX: LA FÁBRICA DE LAS AGUAS FERROSAS

Texto y fotografías: Joan Ramon Santasusana Gallardo.
Fecha: 16 de agosto de 2013, 09 de febrero y 25 de noviembre del 2014. Lugar: En algún lugar de la comarca de Gironès, provincia de Girona, Cataluña, España.
Total fotografías tomadas: 186. Total fotografías publicadas: 151.
Si quieres saber qué es el urbex: Urbex: exploración urbana.
Si quieres ver otros archivos urbex: Archivos urbex.


En un lugar cercano a la ciudad de Girona, ya en plena naturaleza, hallamos este edificio que antaño se dedicó a embotellar agua carbónica de propiedades ferruginosas de una fuente subterránea cercana. Aunque a esas aguas se le atribuyeron ciertas propiedades medicinales, según cuenta la historia, la empresa quebró debido precisamente a las propiedades de las aguas de la que hacían gala, ya que debido a sus propiedades férricas, se creaban posos de óxido en la botella que hacía que su compra resultase poco atractiva para los clientes potenciales. Así, pues, llego la ruina a esta fábrica que se halla escondido en este hermoso lugar de bosques, y, abandonado, el lugar fue cayendo en el olvido, invadido por la vegetación, y actualmente sólo es observado por aquellos transeúntes ocasionales que toman un camino de tierra cercano, en sus paseos campestres.


Vigilada por los vecinos de aquel diseminado, pese a todo, la fábrica ha ido sufriendo distintas acciones vandálicas a lo largo de estos años, por lo que cada vez, los edificios que la forman están más y más deteriorados, aunque de que de vez en cuando uno aún puede observar que, pese a todo, alguien se entretiene a segar las hierbas silvestres que nacen en sus terrenos de vez en cuando, o poda algunos de los árboles que nacen en lo que antaño fueron unos jardines, en los cuales aún pueden observarse incluso las antiguas casetas de cemento para los perros.

La fábrica en sí misma, aunque no muy grande, está formada por una serie de edificios y naves, algunos de los cuales son accesibles, y otros, no.


A pesar de todo, el lugar es verdaderamente interesante, y hasta donde puede verse, parte de sus jardines, de sus naves y sus edificios, tanto a nivel de suelo, como por sus mismas plantas y túneles subterráneos, en los que hay depósitos de agua y un largo túnel que se adentra hacia el interior de la tierra, hasta una pequeña sala de maquinaria maltrecha, el lugar invita a disfrutar de su propia decadencia, absorbida por la belleza de los bosques y de la zona que han ido apoderándose del lugar.

Hoy, abandonado, el lugar parece estar vigilado no ya por sus antiguos perros guardianes, sino por los graffitis de lobos que, actualmente, adornan algunas de sus paredes exteriores.























































































































































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