martes, 13 de agosto de 2013

URBEX: EXPLORACIÓN URBANA

Texto y fotografías: Joan Ramon Santasusana Gallardo.

Urbex, exploración urbana, turismo industrial: la investigación de territorios de manufactura humana, casas, naves industriales abandonadas, estructuras de ingeniería o manufactura, así como todo tipo de instalaciones deshabilitadas con la finalidad de obtener placer psicológico y/o estético, o el simple interés en la investigación y satisfacción de la curiosidad. Paisajes abandonados con una historia que, a menudo, roza lo terrorífico, lo post-apocalíptico o el simple abandono, que señalan el triunfo gradual de la naturaleza sobre la obra del hombre que yace en ruinas.


Recientemente he descubierto una nueva afición, o quizás debería decir que le he podido poner un nombre a una afición que ya tenía, que me ha llamado poderosamente la atención: la exploración urbana o urbex (del inglés, urb[an] ex[ploration]). No puedo decir que sea una actividad que haya venido de nuevo, pues ya en mi tierna infancia, cuando vivía en el campo, visitaba a menudo casas en ruinas, edificios abandonados, así como algunas granjas cerradas o la gran fábrica textil donde trabajaba mi padre, que siempre se me antojó un lugar misterioso, con todas aquellas máquinas, túneles y largos pasillos vacíos. Tampoco era raro que jugáramos, en aquella época, con los automóviles, tractores y todo tipo de maquinaria pesada que estaban abandonados en el campo, en medio de la intemperie, para que se fueran desintegrando poco a poco bajo la furia de los elementos.


Posteriormente me trasladé a vivir a una ciudad y todo aquello se acabó, pero mi fascinación por las ruinas entonces se focalizó hacia esa naturaleza salvaje que lucha por abrirse paso a través de las ciudades de los hombres: plantas que germinan sobre los tejados, paredes o en las más pequeñas grietas de las aceras, solares abandonados invadidos de maleza, jardines o cementerios descuidados semejantes a junglas… Nunca me  faltó la imaginación para poder visualizar, en mi mente, como sería un mundo post-apocalíptico donde la humanidad hubiese perecido a causa de su misma estupidez, y la naturaleza decidiera cobrarse su tributo libremente. Fue también un tiempo en que deambulaba entre azoteas y azoteas, de un edificio a otro, o recorría los tejados de algunas casas de modo temerario, o bien realizaba visitas nocturnas a algún cementerio con algún amigo, y allí, entre la paz de los muertos, filosofábamos sobre la vida o teníamos largas tertulias nocturnas.


A partir de ahí, también recuerdo las visitas a pueblos abandonados. Algunos de ellos simplemente habían perdido sus habitantes a causa de la emigración masiva, en años anteriores, de la gente del campo a la ciudad. Pequeños pueblos perdidos en la montaña. Otros pueblecillos habían desaparecido a raíz del fin de la misma industria que una época los sustentó; y finalmente, otros, los que a mí siempre me parecieron más tristes, eran un producto de la codicia humana: pueblos que surgían en los veranos secos de las profundidades de algunos pantanos y embalses artificiales, siempre con un gran campanario entre las ruinas de las casas, que en su tiempo fueron habitados, pero cuyos habitantes no marcharon voluntariamente, sino que fueron obligados a marcharse por la fuerza para alimentar el hambre de las empresas hidroeléctricas o la voraz industria agrícola.


Y así, finalmente he llegado a descubrir el urbex, una exploración consciente de esos lugares abandonados, esas ruinas de edificios que han caído en desuso a causa de la quiebra y fallida de grandes empresas, de impagos, del hambre destructora de una economía devoradora, de zonas masificadas que a causa de esa misma masificación finalmente han tenido que ser abandonadas al no poder soportar el mismo gasto que generaba su manutención… Urbex, la exploración de sueños de ambición fallidos o la tristeza de la muerte de algunos edificios que no hubieran merecido se triste final.

¿QUÉ ES URBEX?

Para entendernos, y de modo abreviado, la exploración urbana o urbex es la exploración de edificios abandonados y otras obras arquitectónicas construidas por la mano del hombre: naves industriales, hospitales, escuelas, asilos, sanatorios, instalaciones militares, depósitos agrícolas, alcantarillas, estaciones, parques, jardines, cementerios, etc. Ello puede incluir barrios enteros abandonados, así como pueblos y ciudades deshabitados.


Los motivos para ello pueden ser varios: curiosidad, placer estético, filosofía del pensamiento, curiosidad urbanística o arquitectónica, la búsqueda de emociones o el placer de hacer algo prohibido, la investigación histórica de un edificio o de sus desaparecidos habitantes, el intento de preservar un recuerdo o algún objeto, la recreación de un paisaje post-apocalíptico o de soledad...

LAS CUATRO NORMAS

Entre los urbex o exploradores urbanos existen cuatro normas básicas no escritas que atienden a ciertas razones y lógica.

  • No ser visto. Esta norma atiende a varios motivos: una es la de no atraer la mirada de curiosos que puedan mostrarse preocupados ante la actividad de desconocidos en zonas abandonadas; otra, la de no atraer a gente indeseable al lugar explorado; otra más para no atraer a incautos o gente no preparada pudiéndolos poner en peligro; y la más básica, evitar las posibles repercusiones legales en caso de que, pese al abandono, se esté invadiendo una  propiedad privada.
  • No llevarse nada. Dejar el lugar visitado en las mismas condiciones en que se encontró. No llevarse ni dejar nada, de modo que otros urbex puedan disfrutar del lugar en las mismas condiciones originales en que uno lo encontró, pudiendo fotografiar, si es el caso, los mismos motivos estéticos.
  • No romper nada. No reventar muros, agujerear vallas, romper cristales, ni forzar puertas o ventanas. No hacer graffitis ni pintadas ni deteriorar en modo alguno una edificación u obra de modo expreso, ya sea por vandalismo o por querer abrirse un camino de modo rápido. Casi siempre puede hallarse un modo de acceso en uno u otro lugar. Se trata de explorar, no de destrozar.
  • No rebelar nunca la localización de un lugar (salvo a otros urbex). No dar direcciones ni otros datos públicos de los lugares visitados, para evitar la entrada de posibles vándalos o saqueadores.


Recordar que visitar un lugar abandonado no significa que ese lugar no sea una propiedad privada; posiblemente el lugar tenga un propietario o dueño. No es una norma de los urbex, pero cuando se visita un lugar abandonado sería aconsejable pedir permiso a sus propietarios, si los tiene, explicando las motivaciones que impulsan al explorador urbano a visitar ese lugar, asegurando que el lugar se dejará tal y como se encontró. Pocas veces, si la propiedad está realmente abandonada, los propietarios se negarán a permitir la entrada o el acceso en ese sentido, al entender las motivaciones que impulsan a un explorador urbano, a no ser que consideren que el lugar puede ser realmente peligroso y, a su vez, quieran evitar temas legales por temor a accidentes fortuitos.

LOS PELIGROS

La exploración urbana es una actividad que no deja de estar exenta de ciertos riesgos y peligros, ya sean directamente físicos, legales o sociales. Quizás de ahí mismo deriva parte de la emoción que esta actividad genera.


Cristales rotos, piezas metálicas oxidadas punzantes o cortantes, pozos de alquitrán, aceite o productos químicos, riesgo de desplome de partes del edificio, suelos inestables a causa de las ruinas que hay sobre él, deslizamientos… Éstos son una buena parte de los posibles peligros más comunes, aunque pueden evitarse fácilmente si se usa el sentido común. A pesar de ello, es inevitable que a veces uno asuma ciertos riesgos para visitar zonas verdaderamente interesantes o apartadas; hace falta asegurarse, en estos casos, de la estabilidad de cada zona. Eso ya depende de cada uno, pero hay que ser consecuente que si se asumen riesgos, éstos, si la cosa sale mal, pueden tener consecuencias.


Del mismo modo, algunas zonas subterráneas, como el alcantarillado no habilitado para el paso humano, ciertos túneles o algunos lugares cerrados pueden ser peligrosos debido a la inhalación de gases tóxicos, el aire enrarecido, posibles inundaciones en caso de tormentas repentinas, o el  exceso de excrementos de aves u otros animales (que en algunas personas pueden ocasionar auténticos problemas de respiración).


A nivel humano, pueden existir problemas con indigentes, squatters u ocupas que se muestren furiosos al ver “su” territorio invadido, así como perros asilvestrados. Si la zona fuese utilizada frecuentemente por heroinómanos, las jeringuillas abandonadas serían un problema extra, no sólo por el peligro de punción, sino de transmisión de enfermedades, aunque esto es cada vez más raro debido a la paulatina desaparición del consumo de esta droga, que ha sido sustituida progresivamente por otras, como la cocaína. Todo ello sin mencionar los posibles problemas por temas legales con las autoridades, con posible detención y castigo, que son otros de los peligros posibles.

EL EQUIPO

Aunque para hacer una exploración urbana estándar en realidad no es necesario ningún equipo especial, salvo tener un poco de sentido común en la cabeza, lo cierto es que un buen calzado, ropa cómoda y una buena linterna nunca estarán de más. El uso de una pequeña mochila, en estos casos, sería también aconsejable.


No es aconsejable llevar calzado de suela delgada, ya que en estas zonas suelen haber abundancia de cristales rotos (ya sean de ventanas, fluorescentes o bombillas), fragmentos de ruinas afilados, hierros punzantes de todo tipo (que pueden surgir tanto del suelo, como del techo o las paredes), clavos, alambres, etc.


En cuanto a la ropa, es aconsejable un vestuario que permita cierta flexibilidad y comodidad de movimientos, y que, llegados el caso, estemos dispuesto a ensuciar. Aunque personalmente suelo usar tejanos, por ser una ropa resistente a las rozaduras o enganchadas, si éstos van demasiado justos, especialmente en la entrepierna, puede traer problemas a la hora de trepar o pasar a través de ventanas o lugares estrechos. Hay que ser consciente que el polvo, las telarañas, el óxido, aceite industrial o grasa no son infrecuentes en estos lugares, especialmente en las antiguas zonas industriales.


Si se tiene la intención expresa de explorar zonas poco iluminadas, sería aconsejable llevar como mínimo dos linternas, una de ellas a modo auxiliar, por lo que pudiese suceder si una fallase. Esto es aconsejable si se van a visitar zonas tapiadas o poco iluminadas, como sótanos, cloacas, búnquers militares, minas o sitios cerrados, especialmente si son de largo recorrido.


Llevar un móvil encima no es mala idea. Nunca se sabe si se puede sufrir un accidente y ser necesaria hacer alguna llamada de urgencia. Según que sitios se visiten, especialmente zonas subterráneas, como cloacas o subsótanos, o zonas especialmente fortificadas, es posible que haya zonas donde no exista cobertura.


Una cámara fotográfica no es necesaria, aunque sí útil. De todos modos, muchos urbex la utilizan, ya que su impulso para practicar esta actividad es precisamente captar las imágenes de abandono o soledad de estos edificios o construcciones. En estos casos también sería aconsejable un trípode.


Un casco, mascarillas o gafas protectoras no están de más. En casos extremos, incluso puede ser necesario material de escalada y, si se quiere prevenir, nunca estaría de más un pequeño botiquín.

Y ALGUNAS MODALIDADES

Existen ciertas modalidades de urbex mucho más específicas: el draining, por ejemplo, se dedica a la exploración de todo tipo de zonas de drenaje: alcantarillas, ríos subterráneos transformados, túneles industriales o, incluso, túneles y estaciones de metro abandonadas; el ruffing, por otro lado, es la exploración urbana a través de azoteas y tejados (ya sea a través de edificios habitados o deshabitados). Éste último puede entrañar bastantes riesgos, especialmente si se trata de edificios abandonados, donde el desplome de tejados, y más cuando se trata de tejados industriales, puede ser inminente, o cuando se realizan saltos al vacío o desde cierta altura entre un edificio y otro.


La exploración urbana es, en definitiva, una nueva actividad que poco a poco va ganando adeptos (aunque hay que vigilar a quién se mete en estos grupos), atrayendo mucho más que a simples exploradores, amantes de las sensaciones fuertes o la soledad; en sus filas se hallan también artistas fotográficos (ya sea nivel amateur o profesional), amantes de la historia, preservacionistas, arquitectos, arqueólogos, aficionados a la parapsicología o “cazadores de fantasmas”.


Para ver algunas de las distintas localizaciones visitadas por mí, podéis visitar el siguiente artículo: Archivos urbex

2 comentarios:

  1. A mi tambien me gusta mucho la exploracion urbana , pero no se como conseguir informacion de sitios que esten cerca.

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    1. Que tal, mira, yo vivo en una ciudad en donde no hay construcciones muy antiguas, por ende lo único que encuentro mayormente son casas abandonadas de este siglo, decidí un día salir a buscar lugares para explorar, y en solo un día encontré una radiodifusora abandonada, una casa del siglo pasada muy bonita (pero de acceso muy riesgoso) y hasta una casa de piedra con depósito antiguo de agua a la cual iré mañana, además e visto como 5 casas mas lujosas y abandonadas, con esto te trato de decir que salgas a explorar, en todos lados hay lugares chidos para explorar. Así sean casas pequeñas empieza por eso, mantener un perfil bajo, porque esas construcciones que te digo son muy céntricas y se que necesitaré mucho cuidado para acceder. Mucha suerte.

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