martes, 27 de enero de 2015

DIBUJANDO MAPAS, CREANDO MUNDOS... - Un pequeño paseo por algunos mundos de mi imaginación.

¡Así lo siento! Para mí, dibujar mapas de otras tierras es sinónimo de crear otros mundos...


Una afición mía -u obsesión, según se mire-, es la de dibujar mapas de mundos imaginarios, más o menos detallados según la ocasión. Los habré dibujado a cientos... Algunos meros esbozos, y otros, muy elaborados. En ellos dejo volar mi imaginación, no ya en la simple acción de ilustrarlos y asignar nombres en parte de ellos -ya sean de ciudades, montañas, bosques, ríos, océanos o regiones-, sino en la de situar también en ellos civilizaciones e historias complejas.


Esta afición, ya me viene de lejos, de mi más lejana infancia, cuando me dedicaba a dibujar mapas piratas de islas de mi propia invención, extraños continentes poblados de dinosaurios, o continentes de mundos extraterrestres, pero sin duda creció desmesuradamente cuando se inició mi afición por la lectura de novelas fantásticas. Efectivamente, en este tipo de novelas, no era raro hallar uno o varios mapas del mundo en que transcurrían las fantásticas aventuras que leía, y en esos mundos me sumergía vividamente, a la vez que, al crear mis propios mapas, yo iba creando mis propios universos.



Sin embargo, sería con mi entrada de lleno al mundo de los juegos de rol -y especialmente con el ya clásico “Advanced Dungeons & Dragons – 2nd Edition”, entre otros-, cuando está obsesión por los mapas y planos tomó un nuevo giro inesperado, pues ya no sólo me éstos me resultaban útiles para crear mis propios mundos fantásticos, sino que me daban la oportunidad de compartir estos mundos con otras personas, de modo que los personajes de los jugadores y los jugadores mismos conocieran detalles del mundo que yo había creado. De este modo, con nombres sugerentes de misteriosas tierras, extrañas runas desconocidas y pequeños dibujos o detalles inesperados, abría la posibilidad de despertar la curiosidad de los jugadores dentro del mapa mismo, pudiendo llegar a poner cebos o enigmas que despertasen su curiosidad y sed de aventuras. De ese modo, atraía su deseo por explorar esos mundos, a la vez que me incentivaba a mí mismo a sorprenderlos con quiebros y giros que daban otro significado a esos nombres, que podían esconder secretos de antiguas historias o leyendas. Así nacieron mundos como Vaedral, Krais, Alba, la Tierra del Crepúsculo, Marsëa, el Continente, Isla, Yelikristall, Soledad, Arena, Windhaven... Éstos son sólo unos de los pocos nombres de los muchos mundos que creé.


Crear un mapa se convirtió no sólo en la idea de crear un mundo, o llenar pequeños detalles geográficos o históricos de él, sino en abrir ese mundo a la imaginación de otras personas, que a su vez eran capaces de nutrirme de ideas con sus, a veces, disparatadas conjeturas.


Mapas de los continentes, reinos, pequeñas regiones, de islas, inhóspitos bosques y aisladas cordilleras, de aldeas, ciudades, inframundos... Planos de castillos, fortalezas, minas, construcciones subterráneas y dungeons... En cada uno de ellos dejaba pequeños rastros y retazos de mi imaginación, así como pequeñas puertas abiertas que pudieran ser empleadas en un futuro para crear nuevas historias, muchas de las cuales se quedaron flotando perdidas en ese limbo extraño donde se quedan todas aquellas historias pendientes de ser contadas.


Llegué, incluso, al punto de dejar pequeñas puertas abiertas a la imaginación de los propios jugadores, motivándolos a que me esbozaran pequeños mapas de sus lugares de origen o de zonas sobre las que habían oído hablar o escuchado rumores, o el dibujo de algún misterioso mapa que obrase en su poder sin que ellos mismos conocieran su significado. Eso contribuía a despertar tanto su imaginación como la mía, ya que me obligaba a exprimirme los sesos situando esos mapas creados otras personas en mis propios mundos, a la vez que me veía obligado a imaginar eventos e historias inspirados en los nombres de los lugares y la geografía que me detallaban en ellos, intentando sorprenderlos, a su vez, con los resultados, que a menudo conducían a nuevas aventuras.


Sí, dibujar mapas siempre ha sido un modo de proyectar los mundos que viven en mi imaginación, aunque lamentablemente con ellos no pueda proyectar todas las historias, vidas, personajes, criaturas, leyendas o relatos que he llegado a imaginar.


Años después, cuando apenas leo ya novelas fantásticas, apenas dibujo y ya no juego a juegos de rol desde hace tiempo, mi afición por dibujar mapas imaginarios aún permanece, pues siempre habrá un espacio en mi vida para continuar creando nuevos mundos, darles vida, y habitar en ellos. Mapas, mapas de mis mundos, mundos propios de mi mente y mi imaginación.








4 comentarios:

  1. q guay, me están sirviendo de inspiración para libros que escribo.

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  2. T'he trobat per casualitat, i sols volia dir-te que és la primera volta que veig que algú comparteix la meua obsessió tan similarment! m'ha alegrat molt trobar aquest bloc, no se si llegiras açò o si seguiras actiu amb aquesta pàgina, però vull deixar constància de la alegria que ha supossat per a mi trobar-me amb algú amb el mateix passatemps, dibuixar i detallar mapes, universos propis... el meu preferit és el Mapa de l'Amor. És meravellós. Que la vida te vaja bonica amic! un abraç des de l'Horta de València! att: Arnau

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    1. Suposo que hi haurà moltes altres persones com nosaltres, i no només sorgides del món dels jocs de rol o les novel·les de fantasia èpica, sinó simplement del món de la imaginació. A mi això em ve la infància, però he de dir que el fet de llegir novel·les de fantasia i jugar a jocs de fantasia ho va agreujar. :D

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  3. Hola. Quiero ser escritora y estoy en una etapa de una novela muy difícil: crear el mapa. ¿Me permites copiar un poco de algunos mapas?
    Gracias.

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