jueves, 5 de mayo de 2011

LEYENDAS DE VAMPIROS EN ESPAÑA

Aunque España no tiene vampiros, en el sentido estricto de la palabra, dentro de su rica tradición folklórica o "mitológica", sus cuentos, relatos y leyendas tradicionales están repletos de criaturas "vampíricas"; esto es, de seres que se alimentan de la sangre o la fuerza vital de los vivos. El texto que sigue a continuación recoge algunas de esas leyendas españolas, que recogí en una sección del grupo "VAMPIROS ESPAÑOLES" creado en Facebook, junto a las aportaciones de Yolanda Barreno, David Ortiz Gallardo y Raquel Ruiz Carbonell.


LAS XUXONAS O CHUCHONAS
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

Meiga xuxona.
“Cuando la criatura, que era ayer orgullo de la madre, pierde color y fuerzas, languidece y se extingue, es que la meiga chuchona le ha chupado la sangre.” (de Manuel Murguía)

De la familia de las meigas o brujas gallegas, la xuxona o chuchona es una especie de vampiro o bruja que chupa la sangre de los niños, enflaqueciéndolos. A los que esto les sucede se dice que tienen el “enguenido” o “enganido”, que no es otra cosa que el raquitismo. Para conjurar este mal, deben juntarse tres mujeres que se llamen María, y de noche y en un lugar sagrado deben mantener el siguiente diálogo: “Toma, María. Ti que me das, María.”

De estas brujas vampiro, la tradición también decía, a veces, que amparadas en la noche se transformaban en moscardones para poder sangrar a la gente y al ganado.

La tradición afirma que una santa gallega, santa Comba, la santa de las meigas, fue una meiga chuchona, de esas que chupaba la sangre de los niños, mataba a los viejos y echaba algún que otro mal de ojo. En el santuario de Santa Comba de Bértola (Pontevedra) se producen romerías para curar el “meigallo”, una extraña enfermedad que los gallegos atribuyen a la influencia de espíritus malignos.

La xuxona encaja dentro de aquellos personajes reales, de carne y hueso, que la imaginación popular ha transformado en seres horrorosos, de especto cadavérico y costumbres nefandas. Personas que en su origen debieron de cometer algún infanticidio y más tarde, con el transcurrir de los años, fueron consideradas seres femeninos diabólicos.

En los anales de la Inquisición gallega existe el caso de Dominga da Serra, mujer labradora y vecina de la encomienda de Viade, que fue acusada formalmente de ser una meiga xuxona, y condenada a llevar el sambenito en el auto de fe que se celebro en Santiago de Compostela en el año 1575. Se la acusó de que se bebía la sangre fresca de los recién nacidos y la utilizaba para preparar potingues y brebajes con los que aplicaba luego remedios curanderiles a sus pacientes achacosos.


LA GUAXA ASTURIANA
Aportado por Yolanda Barreno

Guaxa asturiana.
Emparentada con la Xuxona gallega, existe en la tierra asturiana la figura de la Guaxa.

La Guaxa es una vieja seca y fea, con los ojos como la lumbre y un solo diente que utiliza para chupar la sangre de los niños. En sus correrías nocturnas se colaba en las habitaciones de las criaturas a las que iba robando la vida chupando su sangre poco a poco. Tiene rasgos comunes con la bruja aunque su característica más peculiar es la de vampiresa malvada que sobrevive a base de robarles la vida a los seres más indefensos. De hecho en los pueblos asturianos cuando un niño perdía el color, o languidecía a causa de un mal desconocido se culpaba a la Guaxa. Tenemos aquí lo que puede ser la explicación mitológica de la empírica enfermedad de la anemia.

En Asturias también se identifica con la "Coruña", la lechuza que llena con su canto la noche y que los aldeanos equiparan con este ser maléfico. Según la tradición las brujas tomaban la forma de las aves nocturnas para espiar a sus víctimas sin ser vistas.

A diferencia de otros mitos la Guaxa es mortal y entonces, como los vampiros, busca a otra mujer para que herede a la fuerza sus facultades como señora de las tinieblas.


EL COMTE GUIFRÉ ESTRUCH
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

Ésta es una leyenda que hace referencia a un personaje misterioso y oscuro, el comte Estruch. Arnald Estruch (Guifré Estruch en algunas versiones) era un caballero de origen centro-europeo que vino a las tierras catalanas, en el año 1212, para reunirse con el ejército del rey Pere el Catòlic de Catalunya i Aragó (Pedro el Católico de Cataluña y Aragón), para luchar contra los ejércitos sarracenos de Miramamolí Muhamad el Nassir. Después de una cruel batalla entre los dos ejércitos, la victoria fue para los cristianos, y cada ejército volvió a su lugar de origen. El caballero Estruch, aunque era extranjero, se quedó tan prendado de la tierra de la comarca de l´Empordà, que el rey catalán, en agradecimiento por sus servicios militares, le concedió un feudo cerca de la actual localidad de Llers (en la comarca de l´Alt Empordà, provincia de Girona), donde se construyó un castillo.

El castell de Llers.

Arnald fue un buen señor feudal, justo y cristiano, que trató de preservar la moral católica dentro de sus dominios. Eso le llevó a tener muchos enfrentamientos con los seguidores del Diablo, brujos y brujas de la comarca, a los que persiguió y cazó a sangre y fuego, condenándolos a la hoguera o a la decapitación. Por ello, fue maldecido diversas veces por la misma gente que él había condenado.

Según cuentan algunos, finalmente él mismo acabó adorando al Demonio. Otros decían que, simplemente, una vez murió, las maldiciones recibidas en vida por tantas brujas y brujos hicieron su efecto y, entonces, el comte Estruch se convirtió en un alma errante que salía en busca de víctimas de las que alimentarse. Estruch volvía a la vida cada noche, con la apariencia fuerte y noble que siempre había tenido, sembrando el terror entre sus antiguos vasallos, alimentándose de su sangre. Finalmente, un brujo de la zona, de posible origen judío, proveniente de Figueres, logró exorcizarlo y consiguió que volviera al lugar que le correspondía. Pero aún hay quién cree que el conde aún sale del Infierno durante ciertas noches.

En relación a esta leyenda del comte Estruch, se cuenta que la expresión catalana “tenir malastrugança”, que significa tener mala suerte, proviene del nombre de dicho conde.


LA DAMA DE LA TORRE DE MALAVEÏNA
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

Otro caso semejante de “vampirismo” en la comarca de l´Alt Empordà (Girona), ocurrió también no muy lejos de Llers, en las ruinas de la torre de Malaveïna (que se podría traducir como “mala vecina”), en el término de Peralada, en el camino que va de esta población hasta la población de Garriguella. La tradición cuenta que esta torre fue construida por los moros y que es mucho más antigua que el castillo de Rocabertí (este castillo es mencionado por primera vez en el año 948, aunque todo hace pensar que es mucho más anterior a ese año), que se halla por la misma zona. Se dice que dicha torre de Malaveïna, estaba habitada por una dama que obligaba a sus súbditos a llevarle cada día un niño para chuparle la sangre y comérselo. Esto duró tiempo, hasta que un día los vecinos de los dos pueblos se rebelaron y la mataron.

La torre de Malaveïna.


EL UGARÉS
Aportado por David Ortiz Gallardo y Joan Ramon Santasusana Gallardo

David Ortiz Gallardo:

“Yo conozco la historia de otro vampiro en Cataluña, es el caso de Ugarés. Fue un hombre que vivió en un megalito y que fue poseído por espíritus malignos por extraños personajes venidos desde el Mar Caspio. Se dice que murió en el siglo X en una batalla, en la que sufrió un ataque de posesión que descargó contra sus enemigos. Luego en el siglo XV se construyó un castillo donde había sido enterrado, justo en el megalito en donde vivió.

Durante las obras y luego ya construido hubo toda clase de desgracias, como enfermedades plagas y muertes extrañas. El que rigió el castillo también ha pasado a la historia con el nombre de Ugarés y se dedicó a realizar todo tipo de tropelías como asesinar niños y luego beberse la sangre de estos y comerse sus cuerpos (decían que le había poseído el espíritu del antiguo Ugarés).

Todos los habitantes de la villa decían que nunca envejecía y que adivinaba el futuro. En 1427 hubo un terremoto en la zona y todos creyeron que Ugarés había muerto, pero en 1483 aparecieron de nuevo las epidemias y las desapariciones.”

Joan Ramon Santasusana Gallardo:

“Bueno, David, la verdad es que desconocía esta historia, y eso que a veces me suelo dar de entendido en estos temas de leyendas y relatos folklóricos. A medida que te leía, me has hecho sentir como cuando era un niño y me contaban una historia alrededor de una hoguera...

Me has dejado tan intrigado con el tema, que he buscado por internet para ver si hallaba el lugar geográfico en que se situaba esta historia. ¡Cual ha sido mi sorpresa al descubrir que también está situada en la provincia de Girona! Hasta ahora todas las leyendas que hemos contado sobre "vampiros" de aspecto humano, están situadas en esta provincia (esto excluye a la leyenda de los Dips, que son más bien animales). Y la gracia está en que aún me queda algún relato en esta provincia, por explicar (como el caso del vampiro de Girona). Lo curioso es que siendo "gironí", nunca me había percatado de esto hasta hoy...

He buscado información en internet sobre esta leyenda que tan hábilmente nos has narrado y la agregaré aquí, porque detalla mucha más información. Espero que no te importe. Quería agregar el link, pero cada vez que lo he pegado, me aparece una dirección desconocida, por lo que al final he optado por hacer un copiar-pegar de esta historia:”

El Ugarés: un vampiro en el Castillo de Estela, por J. M. M. M. Albiol

Para comprender la repercusión social de las diferentes manifestaciones del miedo es siempre preciso tener en cuenta la relación entre las necesidades que son más o menos habituales en los diferentes grupos humanos y su contexto histórico. Las leyendas constituían un elemento de cohesión cultural que además predisponía al individuo para la asimilación de conceptos que sólo a través del miedo llegaban a cristalizar en el inconsciente colectivo. En un contexto rural, aislado y generalmente hostil la necesidad de prevenir los peligros reales era fundamental, y el miedo, que es un mecanismo que posee todo hombre, era el vehículo más apropiado para delimitar la responsabilidad de la sociedad y así asegurar su propia supervivencia ante la contigüidad de amenazas innegables como podían ser los lobos, bandidos o cualquier otro elemento propio de un mundo que ofrecía pocas garantías para el desarrollo de la vida cotidiana. La Iglesia no tardó en asimilar esta práctica y supo encontrar el modo de contagiar sus propios miedos a la población. Así judíos, herejes, brujas y cualquier persona o gremio que amenazara su entidad pasaron engrosar la lista de esos miedos obsesivos.

En el norte de la comarca de la Selva, limitando con el Gironés y la Garrotxa, se encuentra el pequeño municipio de Amer. Se trata de una zona accidentada con un volumen considerable de bosques donde abundan el pino, el castaño y la encina entre otras especies autóctonas. Para acceder a Estela, es preciso tomar el camino ascendente de la montaña a pie bordeando pedreras y sorteando el accidentado relieve del lugar. Una vez allí, conviene dejarse envolver por el entorno y emprender un largo viaje a través del tiempo hasta llegar a una edad acerba y oscura, tal vez durante la baja edad media o quién sabe si mucho tiempo atrás, cuando precisamente el bandido y el lobo eran una misma cosa. Cuentan que por entonces nació una criatura en la región que fue poseída durante la gestación por un espíritu maligno. Quizá se tratara de un desdichado marcado por una tara congénita, pero pronto fue excluido del grupo y desterrado a la montaña, en donde permaneció oculto, dicen, durante siglos, hasta que la misma sociedad que le había marginado se expandió erigiendo un castillo en medio de su refugio, que se había convertido entonces en su medio natural.

El castillo de Estela, documentado ya en el s. XI, según algunas fuentes, fue ocupado por diferentes familias que poseyeron los oportunos derechos señoriales a lo largo de su complicada existencia. Actualmente sólo quedan algunos vestigios de lo que pudo ser en su día: alguna pared en estado precario, un cuerpo rectangular de unos seis metros y una torre de defensa a poca distancia. Cuentan que desde la habilitación de esta construcción no dejó de registrarse una anómala fenomenología que afectaba específicamente a sus inquilinos, llegando estos a la convicción de que una terrible maldición que había recaído sobre ellos era la causa de sus tribulaciones. En realidad no tardaron mucho tiempo en achacar su mala suerte a aquel ser que tanto tiempo atrás había sido arrojado a la misma montaña, donde ahora se alzaba el castillo de Estela, y del que habían oído hablar en las leyendas de la época, el Ugarés, una abominación de la naturaleza o algún engendro huido del mismísimo infierno. Los habitantes de aquel lugar no tardaron en encontraron entre ellos a uno que sin duda habría sido poseído por aquel tremebundo espíritu y no dudaron en ejecutarlo para librarse de sus malas influencias. Sin embargo acabar con aquel poder inicuo y sobrenatural no era una tarea tan viable como habían considerado en principio y pronto otro conciudadano fue también acusado por haberse dejado poseer por la misma forma e inmolado poco después igual que sucediera con el anterior inculpado y con los que le fueron sucediendo durante aquella suerte de histeria colectiva que desencadenó una patológica serie de imputaciones y ejecuciones sumarísimas. La leyenda negra contribuía a enturbiar todavía más la cotidianidad, y así se decía del Ugarés, o de cualquier individuo que circunstancialmente este ser poseyera para pasar inadvertido entre la gente, que sin duda se recreaba sobremanera asesinando criaturas y bebiendo su sangre, y que era un ser intemporal que habría hecho diferentes tratos con el mismo Diablo durante su exilio en la montaña acrecentando esto su poder y su ánimo de perturbar a quienes le habían repudiado tiempo atrás. La fiebre criminal propiciada por aquel miedo endémico habría continuado sin duda prolongándose en el tiempo si el gran terremoto que sacudió la región no hubiera arruinado también el castillo de Estela. Se produjo durante el año 1427, sucediéndose en un periodo de dos meses una serie de sismos de magnitud desconocida pero gran intensidad que llegaron a destruir casi por completo Olot y otras zonas del Gironés. Los habitantes de aquel lugar responsabilizaron, por descontado, al Ugarés de aquella tragedia, pero quizá sobrepasados por la propia dimensión de este suceso, fueron olvidando al personaje y algunas voces se atrevieron a afirmar que la misma tierra que él había abierto con la clara intención de generar el caos se lo había tragado para arrastrarlo al infierno. Aún así, el Ugarés continuó siendo el responsable de todo aquello que nadie deseaba que le sucediera, y como aquella era también una época complicada para la supervivencia del hombre, amenazado especialmente por la peste y otras graves epidemias que se sumaron llegando a devastar buena parte del mundo conocido con resultados desastrosos, parecía más que justificada la necesidad de que una figura como esta permaneciera aún entre ellos.

El Ugarés desapareció de la faz de la tierra en el año 1483, cuando bajo la influencia de los reyes Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, Tomás de Torquemada fue nombrado como Gran Inquisidor de Castilla, Aragón, Cataluña y otros territorios ibéricos. Es probable que nadie se atreviera a sugerir la existencia de un demonio en su comarca ante aquella autoridad ilustrada por la providencia conociendo cuál era su práctica habitual cuando convenía sofocar alguna incidencia de esa índole. Es probable también que el mismo Ugarés huyera despavorido ante el advenimiento de aquel ser capaz de mayores abominaciones que el mismísimo Diablo, aunque siempre en nombre de Dios, claro.

La información acerca de este personaje es verdaderamente escasa, por eso agradecería la aportación de cualquier dato que me sirviera para completar su perfil.

J. M. M. Albiol


EL COMTE ARNAU
Aportado por David Ortiz Gallardo y Joan Ramon Santasusana Gallardo

David Ortiz Gallardo:

“También en la Edad Media y de nuevo en Cataluña se encuentra la historia del Conde Arnau de Malaplana. Este conde prometía una medida de trigo a todo aquel que le suministrara una medida de piedra para la construcción de su castillo. Una vez construido el mismo, Arnau no cumplió con lo dicho respecto a sus súbditos. La población en venganza avisó a las brujas del lugar para que realizara hechizos sobre el conde y estos se realizaron.

El Comte Arnau
frente a la abadesa de Sant Joan.
El conde no enterado de estas conjuras contra él estaba enamorado de una abadesa del convento de Sant Joan de les Abadesses, a quien, después de haber sido rechazado por dicha abadesa, violó y secuestró para llevársela a su nuevo castillo. Era noche de difuntos. Cuando a la mañana siguiente fueron unos hombres a parlamentar con Arnau, se encontraron con la espantosa imagen del conde y la abadesa despedazados por lo que dijeron unos perros vampíricos.

Se dijo que hasta el siglo XIX cada noche de difuntos el conde, la abadesa y la jauría de perros salían del más allá para chupar la sangre y despedazar a todo aquel que se encontraran por la noche en aquellas tierras catalanas.”

Joan Ramon Santasusana Gallardo:

“Sobre la leyenda del Comte Arnau quería hacer un breve apunte.

Este personaje que se desdibuja entre la historia, el mito y la leyenda, tiene libros enteros dedicados a él. Circulan diversas leyendas en torno a su figura, tanto en vida, como en muerte. La que David nos ha contado es una de varias, y bastante reciente respecto a muchas otras. Curiosamente, existen historias que lo convierten en una especie de héroe de la reconquista de Cataluña contra los árabes, y exaltan sus proezas. Otra parte, más oscura, trata de sus malos actos como señor del castillo de Mataplana y sus amoríos con la madre superiora del monasterio de Sant Joan de les Abadesses, entre otras historias. Y una tercera parte narra su condena como alma en pena, cabalgando un terrible caballo y yendo acompañado de una jauría de perros o lobos infernales, así como de una multitud de desdichados que se han cruzado en su camino y quedan condenados a añadirse a sus filas (cosa que nos recuerda vagamente el famoso mito gallego de la Santa Compaña, y otras historia parecidas)

Estas historias a menudo se cruzan con otras leyendas donde el comte Arnau trata con el Demonio, bruixes (brujas), dones d´aigua o encantades (una especie de hadas o ninfas catalanas), demonios familiares y otros seres legendarios del folklore catalán...

Además existe una canción, que ha sido muy estudiada por su antigüedad, lo que nos hace dudar de que fue antes, ¿la canción o la tradición?

La figura es tan popular que TV3 incluso hizo una serie épica de 5 capítulos titulada "Arnau", donde se exploraba la parte más humana y heroica del personaje, sin entrar a explorarla leyenda más oscura que lo presenta como un déspota feudal o un alma condenada a vagar por toda la eternidad.

Internet está plagada de información sobre este tema. Yo no me extenderé más, porque aunque me parece muy interesante, nos alejaríamos de lo que aquí tratamos, que son las figuras o leyendas "vampíricas", y no la de las almas en pena.”


LOS VAMPIROS DE LOS AGULLANA
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

El Palau dels Agullana.
En Girona capital, a la izquierda del inicio de la Pujada de Sant Domènec, se levanta el noble y complejo edificio del Palau dels Agullana (Palacio de los Agullana). Es originario del s. XIV y destaca a la orilla de la amplia escalinata y la fachada de Sant Martí Sacosta. Su arco es tema de pintores y postales ciudadanas, ya que está situado en un enclave muy curioso y típico de la ciudad.

Las dos partes de este edificio están separadas por las empinadas escaleras que suben a la Placeta de l´Escola Pia, antes de iniciar el último y empinado tramo que lleva a la Plaça de Sant Domènec. Para unir las dos partes, las habitaciones del palacio se extienden por encima de la calle, situadas sobre unos arcos, que son los que le dan a esta calle su toque tan característico.

Por encima de primer arco se puede observar el escudo de los Agullana, pero en el otro lado sólo se puede la figura no identificable de un escudo que años atrás fue repiqueteado, que está presidido, por encima, por la figura de un murciélago, que es el único elemento que permanece intacto.

El escudo de los Agullana.
La explicación histórica parece ser muy lógica: el murciélago formaba parte del escudo de un noble aragonés que se casó con la hija de los Agullana. Parece ser que el escudo se repiqueteo porque, en un momento que se quiso tapar el escudo con una pared, éste sobresalía demasiado. Pero el caso es que, del escudo, ahora únicamente queda el murciélago, y encima de él no hay ninguna pared.

Se da la curiosa circunstancia de que, cuando los últimos miembros de la familia Agullana vendieron el edificio a las monjas del Servicio Doméstico (Religiosas de María Inmaculada), pusieron como condición que no se podían trasladar del lugar los cuerpos que reposan en las dos sepulturas familiares que había en una cripta que se encuentra debajo de la capilla del palacio.

Y así nació la leyenda.

Aunque sin fundamento lógico, era imposible evitar unir la idea de unos cuerpos que no podían ser movidos de un lugar concreto bajo ninguna circunstancia, con el hecho de que este edificio estuviera presidido por dos escudos, en uno de los cuales había la figura de un murciélago encima de un escudo de piedra repiqueteado y borrado a conciencia, como si se quisiera esconder su origen, o fuera el escudo de un nombre maldito.

Personalmente, me contaron que las monjas convirtieron este edificio en una especie de hospital o residencia donde se atendía a gente mayor, ya anciana, y que muchos de ellos fallecían misteriosamente debilitados. Algunas personas lo atribuían a la avanzada edad de esas personas, pero otros decía que morían a causa de los espíritus de los Agullana, que en realidad eran vampiros que se alimentaban de su energía o de su sangre.

Realmente no sé si las monjas llegaron a utilizar este lugar como una especie de hospital o geriátrico, pero ahí queda la historia.


EL VAMPIRO DE LA RAMBLA DE GIRONA
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

La anterior leyenda no es la única historia de vampiros de la ciudad de Girona. Existe otra, aunque no tan tétrica.

Debajo de las vueltas o arcos de la Rambla de Girona hay tres ménsulas de piedra esculpidas. Una ménsula es un miembro de arquitectura perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo. En el caso de éstas que hablamos, parece ser que fueron hechas para sujetar los inicios de una vuelta de un arco. La cuarta de ellas, simplemente ha desaparecido.

Una de estas ménsulas es muy normal. Representa la figura de un hombre tocando la gaita. Pero las otras dos son más inquietantes. Por un lado hay una especie de hombre-caracol, que parece ser un hombre con un enorme sombrero que sale de dentro de una concha de caracol, y la otra figura de murciélago, que es la figura que se conoce como el vampiro de Girona.

Curiosamente, su leyenda, sin embargo, no es nada lúgubre, a no ser que se trate de emparentar este vampiro con la historia del el escudo de los Agullana narrada en la anterior leyenda.

Sobre el vampiro de Girona, dice la tradición que desde hace mucho tiempo los chicos y chicas de Girona iban a pasear a la Rambla de la ciudad para encontrar pareja. Se contaba que si un chico o una chica conseguía llevar hasta debajo de esta misteriosa figura a la persona que le gustaba y, además, conseguía que ésta le diera algo que le pedía, acabarían siendo novios o pareja. Parece ser que el culpable de que algunas de estas personas se enamorasen era el influjo de este "vampiro".


LOS DIPS: LOS PERROS-VAMPIRO CATALANES
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

Los dips son una raza de criaturas diabólicas surgidas del Infierno, emisarios del Demonio, que asolaron las tierras catalanas, y, especialmente, los alrededores del pueblo de Pratdip (cuyo nombre significa, según la tradición, Prat del dip o Prat dels dips; o sea Prado del dip o de los dips). Este pueblo se halla, para más información, en la comarca del Baix Camp, en la provincia de Tarragona.

Retablo de Santa Marina de Pratdip,
mostrando uno de los perros que dio origen a la leyenda.
Cuenta la leyenda que los dips eran una especie de perros negros, malvados y peludos, que actuaban sólo de noche, y que atacaban a hombres y bestias por igual, haciendo estragos con ellos, pero luego se limitaban a chupar la sangre de sus víctimas para alimentarse. Un hecho, éste, que les dio su fama de perros-vampiro. Entre sus víctimas solían haber borrachos noctámbulos y se dice que esta leyenda sólo pretendía asustar los alcohólicos del pueblo y evitar así que se dedicaran a beber más de la cuenta.

Como tantas otras criaturas surgidas del Infierno, estos perros-vampiro tenían la particularidad de tener una pierna más corta que las otras, por lo que eran cojos.

Nadie los vio nunca realmente. A veces seguían a los arrieros durante la noche, y esos hombres, aterrorizados, sólo distinguían, entre la oscuridad, unos ojos feroces y diabólicos que los escrutaban. No se sabe de nadie que capturara o matara a uno, pero en algún momento del siglo IX, simplemente desaparecieron para siempre. Dice la tradición que finalmente fueron convertidos en piedra por la intervención de la Virgen.

Pero según cuenta la leyenda, no todos los dips murieron aquella noche, y todavía hoy se escuchan sus aullidos en el viento.

La leyenda data, como mínimo, del siglo XVI. En el retablo de Santa Marina de Pratdip, del año 1602, ya se ven imágenes de estos oscuros perros-vampiro. También aparecen en otro retablo de 1730 recortados sobre un fondo de oro. En este último, se los representa con la cola levantada y una lengua roja que sale de una amenazadora boca, confiriéndole un aspecto diabólico. También se lo utiliza en el sello municipal desde el año 1700. Y el escudo del pueblo está presidido por unos de estos perros. En la actualidad, en la entrada de Pratdip hay un monumento a este ser, pero tal como está representado hoy en día, tiene una imagen muy amable.

A causa de su sed de sangre, el dip sirvió para inspirar al escritor catalán Joan Perucho, que, en su novela Les històries naturals (Las historias naturales) (1960), relata la historia de Onofre de Dip, un vampiro con la capacidad de transformarse en muchos animales. La parte central de la obra transcurre en Pratdip a inicios del siglo XIX, en plena Primera Guerra Carlista, y el dip en realidad es un embajador de Jaime I el Conquistador que 700 años antes había ido a los Cárpatos en misión diplomática y allí había sido atacado por una noble vampira.


LA XUCLADORA Y LA MORT D´AIGUA
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

Nacida de la mano del escritor catalán Joaquim Ruyra (Girona, 1858 - Barcelona, 1939), aparece la xucladora, un nuevo personaje femenino con rasgos vampíricos. "Xucladora" podría traducirse al castellano como "chupona" o "sorbedora", haciendo hincapié en su costumbre de chupar o sorber la sangre de sus víctimas. Pero en el mismo idioma, "xuclador", también es el nombre que recibe un remolino muy fuerte de agua, o el lugar de una masa líquida (en un mar o un río, por ejemplo) donde los objetos flotantes son chupados, sorbidos o atraídos hacia el fondo.

Joaquim Ruyra.

Ruyra nos describe a la xucladora como un ser tan hermoso que parece mentira que pueda tener el corazón de una fiera, y ser tan malvada y falsa como el mar traidor donde habita. Es una buena nadadora, que va y viene entre las aguas, sumergiéndose y desapareciendo entre ellas. Es una mujer de belleza excepcional, que parece joven y bonita, y que tiene unos labios frescos, resplandecientes, deseables y carnosos, que permiten adivinar la dulzura de una fruta madura en ellos y que, al contemplarlos, hacen venir ganas de morderlos. Unos labios que cubren unos colmillos finos y agudos, pero que le sientan bien y la hacen aún más atractiva. Sus ojos y su mirada son encantadores, pero lo que más resalta de ella es su desnudez excepcional y su piel blanca, con un busto de una hermosura que ni se puede soñar. Su risa es fresca e infantil, mientras juega entre las aguas y se ríe de sus propias travesuras.

En la cabeza lleva como un pequeño gorro elegantísimo, de cuyas alas caen pequeños brillantes de agua que se escurren entre sus negros cabellos. Parece ser que está tejido de una especie de hierba que nunca ha visto el sol, y las agujas que lo sujetan a su cabeza son dos pequeños cuernos o antenas de bogavante, que parecen formar parte del sombrero, pero en realidad pertenecen a la xucladora, que utiliza el sombrero para disimular esta peculiar característica.

La xucladora se acerca de noche a los hombres que están al borde de la costa, prometiéndoles placeres y libertades, deseando conducirlos hasta el agua donde ella nada, para que se bañen con ella y compartan un beso, mientras los va tocando con sus pequeñas manos o se abraza a sus piernas con sus brazos. Pero, ¡ay del que vaya! Una vez el incauto la haya besado no se podrá separar de sus labios, y ella lo obligará a sumergirse dentro del agua y allí se beberá la sangre de su víctima imprudente, para librar luego su cuerpo escurrido a la merced de las corrientes y limos marinos, donde no tendrá humana sepultura.

Los marineros, para protegerse de ella ponen laurel bendecido en las proas de sus embarcaciones, pero uno puede protegerse también de ella haciendo la señal de la cruz de la frente al pecho y de espalda a espalda.

A la xucladora siempre le acompaña la mort d´aigua (Muerte de agua), a la que la ella se refiere como Fidela (“Fiel”, para hacer creer a los hombres que es una criatura bautizada). La mort d´aigua suele esconderse tras la espalda de la xucladora cuando ésta va a la búsqueda de una víctima imprudente, intentando pasar inadvertida. Es fea como el pecado; una cosa lerda, con ojos de pez, que nada en la oscuridad de las aguas, arañándolas con sus dedos sarmentosos, y que espera coger a los incautos que se meten muy adentro de la mar de noche, paras devorarlos


LOS TÍSICOS Y EL COCHE DE LA SANGRE
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

Otra leyenda, relativamente moderna, que apareció con la llegada de los primeros vehículos de motor, fue la historia del el coche de la sangre (el cotxe de la sang, en Cataluña). Se decía que este vehículo era un coche fantasmal de color negro que llevaba en su interior a unos misteriosos individuos (a los que sólo se conocía como "los de la sangre") que raptaban a los niños para comerciar con su sangre, que vendían a los tísicos y tuberculosos, que de este modo lograban prolongar su vida. Así, se prevenía a los niños para que no se alejasen de casa ni se acercasen a los coches de ningún desconocido, pues podrían ser raptados.

  De los tísicos y tuberculosos, hasta bien entrado el siglo XX, se decía que necesitaban la sangre de gente joven y saludable para combatir su enfermedad. La forma de obtener esta sangre podía ser variable, pudiéndolo hacer en persona, mediante "los de la sangre", que viajaban el en coche de la sangre antes mencionado, o mediante la intervención de algún otro personaje siniestro, cómo el hombre del saco.


EL MULÓ
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo

"La lengua romaní (o caló) llama muló, participio pasado del verbo merau (morir), al cadáver de raza calé que abandona su tumba por la noche y regresa a ella con el primer canto del gallo."

En España, dentro de la mitología del pueblo gitano, existe, pues, un ser de características vampíricas: el muló (palabra que significa, literalmente, muerto).

El muló.

Los mulé (en singular muló) son unas criaturas que tienen su origen en el nacimiento de un niño muerto o fallecido durante el parto, o en los hombres fallecidos de muerte violenta. Su cuerpo no tiene huesos, por lo que es dúctil y puede adoptar cualquier forma, incluso la de un animal o un vegetal. Sale vestido de blanco desde la puesta de sol hasta el amanecer y, también, durante el tiempo "muerto" que duran las doce campanadas del mediodía "que divide el sol de levante y el de poniente", siendo inoperantes el resto del día. Estas malévolas criaturas se dedican a atacar a las mujeres y los niños, a los que hierven y deshuesan, por lo que no entran dentro de la clásica definición de vampiros chupadores de sangre, aunque comparten muchas de sus características.


EL VIAJE DEL ATAÚD MALDITO: EL VAMPIRO DE BOROX
Aportado por Raquel Ruiz Carbonell

En otoño de 1983, Miguel G. Aracil (escritor e investigador español), recibió en su casa a un abogado toledano, residente en Madrid, cuyas investigaciones, referentes a un vampiro español, quiso compartir con él de forma anónima. La historia que el abogado le contó, hablaba de un ataúd llegado al puerto de Cartagena, a mediados del siglo XIX, que fue almacenado allí durante algún tiempo, hasta que fue reclamado por un particular de La Coruña. El ataúd fue inmediatamente trasladado por carretera haciendo escalas en varias localidades. A los pocos días, y coincidiendo con el itinerario del ataúd, se producen varios casos de vampirismo. Alhama de Murcia, Almería, Toledo, Borox, Santillana del Mar, Comillas y La Coruña, son los pueblos por donde pasó la carroza y su ataúd, y donde se produjeron las muertes por desangramiento, siempre según el testimonio del informador de Miguel Aracil.

Al no encontrarse en la Coruña al demandante, el ataúd, fue devuelto a Cartagena al poco tiempo, donde se hace cargo de él un aristócrata servio que residía en una posada de la Calle Mayor de Alhama de Murcia. Al mencionado aristócrata nadie consigue verlo de día, haciendo sus apariciones únicamente cuando cae la noche. Por lo que parece, el noble carecía de buenos medios económicos pues de lo contrario no residiría en una simple posada de tan poca fastuosidad. El noble, desapareció de la vida pública tan misteriosamente como había aparecido y el ataúd fue enterrado en el cementerio de Cartagena, poco tiempo después.

Esta es la historia que Miguel Gómez Aracil, escuchó de labios del abogado e investigador madrileño (del que no conocemos su nombre) y que nos deja de una pieza de ser cierta. Se dice, que en 1915, una anciana afirmó haber conocido en Murcia a un aristócrata polaco de gran parecido físico con el noble serbio.


LA MALA VELLA DE CALDES
Aportado por Joan Ramon Santasusana Gallardo


Muchas leyendas e historias sobre brujas bebedoras de sangre o que se alimentan de la carne o los corazones de recién nacidos o niños de pocos años en el mejor de los casos, existen y circulan a lo largo de nuestro país.

Una de los relatos de una de tales brujas bebedoras de sangre es la de la Mala Vella de Caldes de Malavella (en la comarca de la Selva, en la provincia de Girona, Cataluña).

Se dice que antiguamente esta población solamente se llamaba Caldes, nombre que le procedía de sus aguas termales, o caldes en catalán, y que le venía ya de lejos, ya que antiguamente la población era conocida como Aquae Calidae por los romanos. El caso es que el nombre de Caldes de Malavella no le llegó hasta después de que sucedieran, en la mencionada población, ciertos macabros acontecimientos que la leyenda, en muchas diferentes versiones, se encarga de explicar.

En una de estas versiones, se dice que en el castillo de Caldes, una vieja fortificación medieval, estaba habitado por una “mala vella” (una mala vieja, si lo traducimos al castellano), que sacrificaba a los niños de la localidad para beberse su sangre y, de este modo, alargar su vida y ganar poderes demoníacos con los que controlar y dominar a los habitantes de la región.

El castell de Caldes de Malavella.

No es esta, sin embargo, la versión más extensa que existe. Otra leyenda, que entra más extensamente en detalles nos cuenta que hace muchos años, cuando Caldes de Malavella sólo se llamaba Caldes, la gente tenía que pagar unos impuestos excesivos a base de gallinas, huevos, sacos de harina, trigo, hortalizas y otros productos (ya que pocos eran los afortunados que llegaban a tener dinero en esos tiempos) a la señora feudal que vivía en el castillo, y de la cual se decía que era tan malvada, fea, jorobada y contrahecha que todos la conocían como la “mala vella” (la mala vieja, en castellano).

Pero este no era el único problema que tenía la gente de Caldes: los habitantes del lugar estaban atemorizados porque una criatura monstruosa, mitad hombre y mitad lobo, rondaba por sus calles de noche, entrando en las casas de la gente y se llevándose a sus hijos.

Y así habrían continuado las cosas si no se hubiese dado el caso que, un día, llegó a esa villa un chico muy sagaz que se llamaba Maurici. Éste había llegado allí buscando un buen trabajo, pero tal era la pobreza de todos que nadie se lo daba. La gente, sin embargo, le aconsejó que fuera a visitar el castillo de la “mala vella”, ya que quizás la señora del lugar tuviera algún trabajo para él. Así que una tarde, ni corto ni perezoso, el joven se decidió a ir allí.

Fue recibido por un jorobado, el criado de la dama, que le abrió la puerta, y le dijo que si quería trabajo ya podía comenzar a trabajar en ese mismo instante. El chico, poco a poco, se dio cuenta que en ese castillo pasaban cosas muy extrañas.

Una noche, Maurici vio salir de la casa al jorobado a escondidas y, sin que éste lo viera, decidió seguirlo. El criado de la “mala vella” se dirigió al pueblo, y una vez allí, se sacó de un zurrón que llevaba una vestimenta de lobo y se la puso. Al poco tiempo, trepó a una casa por la ventana y salió con el zurrón lleno. Maurici descubrió así que la terrible bestia de la que se hablaba, medio hombre y medio lobo, era únicamente el jorobado disfrazado de lobo.

Y lo siguió nuevamente de regreso hasta la cocina del castillo. Allí,  jorobado sacó a un niño de pocos años del zurrón, lo puso en una jaula, y plantó una gran olla sobre el fuego con la intención de hervirlo. Tal era el misterio: el criado deforme tenía que cocinar cada noche el corazón de un niño a la “mala vella”, que tenía un pacto con el Diablo, para que ésta tuviera poder sobre todos los habitantes de la localidad.

El valiente Maurici, cuando vio que el agua ya hervía, dio un terrible golpe al jorobado, que fue a parar a la olla y quedó escaldado en el acto.

La "mala vella".
Dejó escapar al niño para que fuera a avisar a la gente del pueblo y cuando tuvo al jorobado bien cocinado, le quitó el corazón y se lo llevó a la ama del castillo.

La bruja, tan hambrienta como estaba, al primer mordisco se dio cuenta que aquel corazón no era tan tierno como los otros que había devorado hasta entonces. Maurici, enfrentándose a ella, le confesó que era el corazón de su fiel sirviente jorobado. La “mala vella” ordenó entonces, indignada, a los guardias del castillo, que lo capturasen, pero en ese preciso momento llegaron todos los habitantes de Caldes que habían sido avisados por el niño que Maurici había salvado, y la “mala vella”, al ver la turba de gente enfurecida, se escapó corriendo del castillo gritando que regresaría... aunque nunca más se supo nada de ella.

13 comentarios:

  1. Una interesante recopilación de leyendas españolas :)
    Me gusta esta idea xq estamos tan centrados en el prototipo de vampiro que nos olvidamos de que nosotros también tenemos nuestras versiones del mito.

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  2. Hola,
    Me llamo Jose, y soy un chico gallego que vive en uno de los pueblos que citas en la primera parte del artículo: Santa comba de Bértola.
    Me gustaría saber de donde has sacado la información, o si hay algún artículo anterior sobre esto.
    Un saludo

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  3. ¡Buenas, José! La información que comento sobre las xuxonas está extraída del libro "Los dueños de los sueños" de Jesús Callejo, que a su vez lo ha extraído de otras fuentes. Sin embargo, si consultas cualquier libro que trate el tema de los seres folclóricos o mitológicos gallegos en toda su vasta profundidad, hallarás diversa información sobre estas meigas sorbedoras de sangre, ya que lo mismo que las meigas clásicas, la fantasmagórica Santa Compaña, los xas, los tardos, las sirenas y muchos más, forma parte de los seres fantásticos gallegos más conocidos.

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  4. Muchas gracias,
    Intentaré consultar ese libro, pero lo que me interesaba era saber como relaciona el pueblo de Santa Comba con este tipo de mitología y porqué, con mayor profundidad.
    ¿Sabes algo de esto?
    Un saludo desde Galicia ^^

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  5. No hay respuesta no? xDD

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  6. ¡Me dormí! Pues la verdad es que no, más allá de lo que ya te comenté, no sé nada más sobre el tema. Intenté indagar a ver si encontraba algo por internet, pero no encontré nada de nada. La verdad es que para estos temas siempre me fío más de los libros. Sólo se me ocurre que buscases algo por alguna biblioteca sobre folclore, mitos, leyendas y cuentos gallegos, a ver si hay suerte. Existir, existen numerosos estudios sobre mitología gallega, el problema, a menudo, es encontrarlos, ya que las ediciones suelen ser muy limitadas.

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  7. Gracias de todas formas, estube consultando la revista de dialectología en un tomo de los años 70, y hace una referencia en un articulo solamente...

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  8. Debo decir que este blog me ha inspirado mucho en mis escritos, por lo que les he otorgado un premio desde México. Espero que les guste: mi blog se llama Lunas Vampíricas de Mariela Villegas R. Por favor, búsquenlo. MIl besos.

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  9. Soy de Cartagena y de verdad que me has dejado loca con el relato del ataúd, me dan ganas de ir al cementerio a buscar información. De que fuentes sacaste el relato??

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    1. Hay varias fuentes. Aunque la información, como dice en el artículo, me fue aportado por Raquel Ruiz Carbonell, si buscas referencias, sólo tienes que escribir "El vampiro de Borox" en Google, y te aparecerán múltiples referencias sobre esta entrada. Si no recuerdo mal, también existía algún documental sobre el caso en Youtube, quizás procedente del programa "Cuarto milenio".

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  10. El texto usado sobre el Vampiro de Borox es mio, y apapreció en la web Bitacora Internacional por primera vez en el lejano año 97. En fin, tampoco pasa nada, pero bueno es decir de quién son las cosas.

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  11. Pedro I de Cataluña y Aragón? Estudia un poco de historia que Cataluña como tal no existía en esta época. Era solo un condado.

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    1. ¿Y cuál es el problema? Esos condados -que no era sólo uno, como das a entender, sino varios- serían los que en el futuro conformarían, con las tierras que se añadirían posteriormente mediante conquista (que no reconquista), la futura Cataluña. Pero no se trata de ser puristas, al fin y al cabo de lo que se habla aquí son de leyendas, y o de historia, y en las leyendas suele mezclarse de todo.

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