jueves, 5 de mayo de 2011

EL HOMBRE-PÁJARO


¡Soy el hombre-pájaro!

Con mi blanca máscara y brillante rostro de pesadilla vuelo libre y sin ataduras, atormentando vuestras almas dormidas...

Me oiréis graznar en vuestros nocturnos tejados; me sabréis meditativo, encerrado en alguna oscura habitación, observando las órbitas oblicuas de astros ficticios; me escucharéis murmurar terribles secretos en vuestros cerebros podridos. ¡Soy el olvido de lo que os digo!

Soy la criatura que se esconde detrás de vuestros sueños y acecha tras vuestra propia sombra cuando rondáis solitarios por oscuras calles iluminado por la luz de extrañas farolas; mi rostro tan pálido como la propia muerte que siempre os rodea, mi cabello y mi mortaja tan oscuro como las aguas de Estigia. Soy independiente pero formo parte de vosotros...

Soy aquella pequeña mancha que creéis observar de reojo y cuando os giráis ya ha desaparecido. Soy la presencia que parece mover la cortina cuando la puerta o ventana está cerrada. Me tomáis por una simple ilusión, pero soy quién siembra vuestra duda.

Soy aquél que se lleva vuestros recuerdos perdidos y se queda con vuestras oportunidades pasadas. Soy el que os arrastra y os hace olvidar la felicidad pretérita. Agonía de vuestros corazones atormentados, os sumerjo en la decadencia.

Soy el señor de vuestras más mórbidas y enfermas fantasías, el amo de vuestros oscuros deseos. ¡He nacido del huevo roto y la yema podrida de vuestro espíritu insatisfecho!

No hace falta que me llaméis; llegaré solo, en el momento más inesperado...

¡Soy el hombre-pájaro!

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