Texto y fotografías:
Joan Ramon Santasusana Gallardo.
Fecha: 14 de agosto de 2015. Lugar: En algún lugar del Baix Empordà, Cataluña, España.
Total fotografías tomadas: 58. Total fotografías publicadas: 39.
Si quieres saber qué es el urbex: Urbex: exploración urbana.
Si quieres ver otros archivos urbex: Archivos urbex.
El antiguo matadero se halla justo a lado de una carretera local que une dos pequeñas poblaciones costeras catalanas. Debo reconocer que, en este caso, la exploración urbana que pretendía realizar fue frustrada no tanto por la inaccesibilidad del lugar, que dentro de lo que hay es bastante accesible, como por la fecha que escogí para hacerla: el mes de agosto. Si bien la zona es relativamente tranquila durante el resto del año, durante las fechas veraniegas el lugar rebosa de actividad: los vehículos circulan constantemente por esa carretera que en otras fechas está poco transitada, y los bloques de pisos que hay a su alrededor, que generalmente permanecen cerrados y vacíos, están a rebosar de inquilinos y turistas. Debido a ello, entrar al viejo matadero sin ser visto se convirtió en una tarea prácticamente imposible, ya que constantemente me sentía observado. En todo caso, y tras un par de intentos fallidos que abandoné por sentirme observado y por tener otros lugares que visitar, finalmente decidí contentarme por hacer una rápida exploración externa del matadero y sacar unas cuantas fotos del lugar, dejando la incursión a su interior para otra ocasión, si se llega a dar el caso.
Este viejo matadero fue clausurado hace mucho tiempo. Después de que el lugar quedase abandonado, los edificios que formaban parte de él acabaron siendo habitados por jóvenes ocupas, pero el deterioro del lugar cada vez era más evidente, por lo que finalmente el ayuntamiento intervino y clausuró el lugar. Sin embargo, precisamente a raíz de los jóvenes que habían ocupado el viejo matadero, éste se había convertido en un pequeño referente cultural urbano, ya que el lugar también se había aprovechado para realizar conciertos de distintos grupos así como otras actividades lúdicas. Tras diversas protestas, el ayuntamiento acabó pactando: aunque el lugar no podría ser habitado, y buena parte de las puertas y ventanas del edificio fueron tapiados o encadenados para evitar que nadie entrase a su interior, las puertas principales del matadero podrían abrirse para que en determinadas fechas pudieran celebrarse conciertos en su solar, permitiendo incluso instalar una barra de bebidas en esos casos.
Hoy por hoy, el viejo matadero continúa abandonado, aunque el ayuntamiento ha ido haciendo algunas reformas en algunas dependencias suyas para que puedan ser usadas como almacenes cuando en la zona se hace algún concierto, pudiendo ser usados por los grupos musicales que participan en esos eventos, así como por aquellos que realizan otras actividades relacionadas con el mismo tema (básicamente tema a avituallamiento, bar, zona de entradas, etc.). Aunque el edificio continúa clausurado en gran parte, poco a poco se han ido haciendo pequeñas reformas con la intención de mejorar sus dependencias para darle un uso municipal, aunque la lentitud con la que avanzan estas obras es, quizás, excesiva. En todo caso, aunque permanece cerrado por seguridad, es posible que en un futuro este hermoso lugar acabe siendo, finalmente, reformado, que ya es más que muchos otros lugares abandonados que merecerían correr mejor suerte.
"Mundos propios" es mi blog personal, donde escribo artículos varios, leyendas, cuentos y cualquier paranoia que se me ocurra, creándome mis propios mundos y universos paralelos en el proceso...
sábado, 29 de agosto de 2015
miércoles, 26 de agosto de 2015
URBEX: PARQUE RECREATIVO CAN PINELL
Texto y fotografías:
Joan Ramon Santasusana Gallardo.
Fecha: 14 de agosto de 2015. Lugar: En algún lugar del Baix Empordà, Cataluña, España.
Total fotografías tomadas: 61. Total fotografías publicadas: 54.
Si quieres saber qué es el urbex: Urbex: exploración urbana.
Si quieres ver otros archivos urbex: Archivos urbex.
Antaño, Can Pinell fue un parque recreativo dedicado básicamente al turismo veraniego de costa. Disponía de un bar-restaurante, pub, salón de juegos, mini-golf, tobogán acuático... Hoy, tan solo es un lugar más abandonado, conformado por las viejas pistas cubiertas de maleza, y sus pocos edificios habitados por ocupas inmigrantes de diferentes nacionalidades, algunos de los cuales cuidan su parte de parcela con cierto mimo, mientras que otros se han limitado a ir llenando el lugar de basura.
En esta ocasión, llegué a entablar conversación con algunos de estos ocupas, que si bien me recibieron bien, me pidieron que no fotografiase ciertas partes del lugar –básicamente algunos de los lugares donde hacían su vida diaria, consistente básicamente en una precaria cocina y algunas habitaciones-, aunque debo decir que éstos con los que hablé eran precisamente de esos pocos que cuidan del lugar, manteniéndolo libre de basura, mientras que otros de los pequeños edificios que vi, estaban atestados de basura, especialmente envases de plásticos vacíos y ropa desusada, entre los que recorrían insectos, arañas y alguna fugaz visión de un gato.
No acabé mi recorrido tal como me hubiera gustado, pues durante todo el día había despuntado tormenta, con algún que otro pequeño chubasco, y, hacia el final de esta exploración, el cielo empezó a descargar su furia, por lo que tuve que de hacer mi camino a toda prisa para no mojarme en medio de la espesa maleza del lugar donde por entonces andaba, dejándome, probablemente, algún lugar por explorar.
Fecha: 14 de agosto de 2015. Lugar: En algún lugar del Baix Empordà, Cataluña, España.
Total fotografías tomadas: 61. Total fotografías publicadas: 54.
Si quieres saber qué es el urbex: Urbex: exploración urbana.
Si quieres ver otros archivos urbex: Archivos urbex.
Antaño, Can Pinell fue un parque recreativo dedicado básicamente al turismo veraniego de costa. Disponía de un bar-restaurante, pub, salón de juegos, mini-golf, tobogán acuático... Hoy, tan solo es un lugar más abandonado, conformado por las viejas pistas cubiertas de maleza, y sus pocos edificios habitados por ocupas inmigrantes de diferentes nacionalidades, algunos de los cuales cuidan su parte de parcela con cierto mimo, mientras que otros se han limitado a ir llenando el lugar de basura.
En esta ocasión, llegué a entablar conversación con algunos de estos ocupas, que si bien me recibieron bien, me pidieron que no fotografiase ciertas partes del lugar –básicamente algunos de los lugares donde hacían su vida diaria, consistente básicamente en una precaria cocina y algunas habitaciones-, aunque debo decir que éstos con los que hablé eran precisamente de esos pocos que cuidan del lugar, manteniéndolo libre de basura, mientras que otros de los pequeños edificios que vi, estaban atestados de basura, especialmente envases de plásticos vacíos y ropa desusada, entre los que recorrían insectos, arañas y alguna fugaz visión de un gato.
No acabé mi recorrido tal como me hubiera gustado, pues durante todo el día había despuntado tormenta, con algún que otro pequeño chubasco, y, hacia el final de esta exploración, el cielo empezó a descargar su furia, por lo que tuve que de hacer mi camino a toda prisa para no mojarme en medio de la espesa maleza del lugar donde por entonces andaba, dejándome, probablemente, algún lugar por explorar.
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