viernes, 26 de junio de 2015

CONOCER GENTE A PARTIR DE LOS 30, LOS 40... Y MÁS ALLÁ

Conocer a gente nueva a partir de cierta edad no es fácil: el trabajo, la familia, las responsabilidades... Todo ello hace más difícil disponer de tiempo libre y, al mismo tiempo, los amigos y compañeros que entran dentro de ese mismo margen de edad a menudo suelen estar ocupados o ser un poco menos accesibles por las mismas razones. Conocer gente a partir de los 30 o los 40, especialmente después de una separación o cambio de localidad puede convertirse en una pequeña odisea...


Uno de los problemas que se me ha planteado habitualmente, tanto en mi propia vida personal como en el ámbito de varias de mis amistades (y más allá), es el hecho de como conocer gente nueva a partir de cierta edad. Superados los 30 años, cuando ya se ha llegado plenamente a la edad adulta, las diversas responsabilidades, la falta de tiempo, y el hecho de que la mayoría de gente de ese mismo rango de edad ya tenga una vida establecida, pueden convertir la tarea de conocer a gente nueva en algo harto difícil. En la medida en que una persona tenga su propia vida consolidada eso puede ser una preocupación menor, pero cuando, por los motivos más variados -ya sea por una separación, una muerte o un cambio total de vida-, uno se encuentra en la situación de empezar a vivir y reconstruir su vida de nuevo, hallándose a veces en medio de una situación estancada, ampliar las propias perspectivas sociales puede convertirse en algo vital, incluso existiendo ya unas buenas redes sociales establecidas previamente, que sin embargo pueden no cubrir las nuevas carencias o necesidades de ese momento crucial en la vida de cada uno.

ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA EDAD

Hay que tener en cuenta que el principal dilema que una persona se puede encontrar una vez superados los 30 años, es, en la mayoría de los casos, el hecho de que la gente de su alrededor ya se ha construido su propia vida, y la pareja, los hijos, el trabajo y otras responsabilidades marcan unos nuevos límites y, por ende, se dispone de menos tiempo libre. Frecuentemente esto es así, y no nos afecta en la medida en que nosotros mismos tengamos nuestra propia vida establecida. Pero a menudo sucede que cuando uno vive en una situación de aparente estabilidad, todo se desmorona o viene abajo: una repentina ruptura sentimental -que podía verse venir o no-, la muerte de un ser querido, un drástico cambio de domicilio lejos de nuestras amistades o familiares... y de repente nos podemos encontrar perdidos, desorientados y desvalidos.

Ante una situación así, nuestras propias redes sociales –familia, amigos o compañeros- pueden ayudarnos a enfrentarnos a este tipo de situaciones más o menos bien, y en gran medida eso dependerá también de nosotros mismos, pero llegados a cierto punto uno puede desear empezar a vivir su vida de nuevo. Tras un período de duelo, conocer gente nueva puede suponer un pequeño empujón para iniciar el nuevo tipo de vida que queremos vivir.

Esto suele ser frecuente que suceda tras una ruptura sentimental, pero también puede sucedernos tras el duelo por la muerte de un cónyuge o alguna persona allegada, o cuando nos hallamos solos en nuevo lugar, una nueva ciudad o un nuevo país. A partir de cierta edad, las prioridades cambian, y donde antes existía solo fiesta y diversión, ahora puede existir un deseo de algo más sólido, de una nueva relación o el simple deseo de compartir nuestros propios pensamientos, ideas o vida. Pero hay una cosa que sí creo que todos deberíamos tener claro, antes de estar bien con otra persona, uno debe estar bien consigo mismo.

CONOCER A GENTE QUE VALGA LA PENA

Una de las cosas que deberemos aprender a la hora de conocer gente nueva es el hecho de aceptar la situación en la que nos hallamos, y a partir de ese punto trabajar para ponerle remedio. La aceptación de lo que vivimos –que no es lo mismo que la conformidad- es el primer paso para hallar la felicidad. Si estamos solos, o nos sentimos así, debemos aceptar esa situación, pero a la vez hacer algo para cambiarla si lo deseamos así.

A la hora de conocer a gente nueva es aconsejable un mínimo de prudencia, tener las ideas claras respecto a algunos temas y, sobretodo, estar uno mismo estable emocionalmente hablando; y digo esto último porque la propia estabilidad emocional incide directamente con el tipo de gente que podamos conocer o atraer a partir de cierto punto, o nos puede volver más proclives a caer, o no, en una relación dependiente, cosa poco aconsejable en la mayor parte de los casos, ya que puede llegar a tornarse en una relación enfermiza.

A la hora de conocer a gente nueva, deberíamos movernos sobretodo por cosas que se tengan en común con las otras personas, así como las perspectivas de futuro o cosas tan básicas como las ideas sobre familia, pareja, religión o hábitos varios (higiene, tabaco, alcohol...). Visto así puede parecernos obvio todo lo que se comenta, pero es muy habitual que todo eso se pase por alto cuando nos cegamos con alguien. En estos casos es mucho mejor pensar con la cabeza.


Uno de los dilemas más habituales con los que me encontré cuando estaba soltero y había superado ampliamente ya la edad de los 30, y más tarde la edad de los 40, fue la dificultad de conocer a gente nueva. Después de una ruptura sentimental tras una larga relación estable, los pilares de muchas creencias se desmoronan, y el sentido del modo de entender muchas cosas en relación al mundo de la pareja pueden cambiar drásticamente.

Tras una ruptura, es habitual pasar por un período de duelo que abarca diferentes partes que pueden ser resueltas más o menos bien, y según como éstas se resuelvan, se estará preparado -más o menos preparado- para iniciar una nueva relación si a uno le apetece (que puede que no), o bien continuar viviendo felizmente solo.

En todo caso, es cierto que, llegados a cierto punto, la mayor parte de las personas pasa por el deseo de conocer a gente nueva, a veces en base a encontrar una nueva pareja, otras veces buscando una simple amistad.

El deseo de conocer gente nueva es totalmente normal. Tras una larga relación, suele ser frecuente que las relaciones sociales queden muy limitadas, y más si se tienen hijos o amigos en común con la pareja. Llegados a este punto, suele ser frecuente que la persona afectada se encuentre en una situación estancada, donde tiene todas las relaciones sociales habituales dentro de su propia vida, excepto aquellas que le permitan conocer a personas con las que iniciar una nueva relación.

A partir de los 30 años suele ser difícil conocer a gente nueva por circunstancias determinantes de la vida; el tiempo libre escasea, y frecuentemente éste se dedica a otras tareas prioritarias: el hogar, el trabajo, la familia... Además, y si se habla de la búsqueda de una nueva relación, lo más habitual es que la gente que se halla más o menos dentro de ese margen de edad ya tengan sus propias vidas, y por tanto no se hallen “libres”.

En la actualidad, han surgido un gran número de redes sociales que se dedican a ayudar a ponerse en contacto con gente nueva y con distintos fines -búsqueda de amistad, de pareja, o de simples contactos sexuales...-, pero el hecho es que ello, aunque facilita el trabajo de ponernos en contacto con gente nueva, no lo hace necesariamente agradable. Lo sé, porque eso es algo que también he vivido.

Siempre que se pueda, es mejor conocer a la gente en persona que a través de una red social virtual. El mundo virtual puede ser útil para ponernos en contacto con gente cuyos intereses pueden ser comunes con los nuestros, pero también son fuente de muchos desengaños y desilusiones si no se establecen unas pautas y unos límites claros, o si afloran unos sentimientos que no se basan el conocimiento real de esa persona.

El hombre es un ser social, pero la edad nos vuelve más solitarios, las amistades son algo un poco más lejano (pero no menos valioso) que en nuestra juventud, porque el contacto con los amigos ya no es tan frecuente y las prioridades de cada uno cambian. Pero el contacto humano siempre es enriquecedor, y por ello, con amistad o sin ella, conocer a gente nueva nunca está de más.

APRENDER A VIVIR SOLO

Algo que deberíamos aprender antes de plantearnos conocer a gente nueva, es aprender a vivir solos dentro de las circunstancias que nos ha tocado vivir cada uno, adaptándonos a la nueva situación, hasta llegar a conseguir un grado de aceptación del mismo hecho e ir encontrando poco a poco nuestra propia felicidad sin necesidad de nadie más. Mejorémonos primero a nosotros mismos, y a partir de ahí vayamos mejorando nuestra propia situación.

Uno de los problemas más graves en ese sentido es el hecho de que a mucha gente le cuesta aceptar que están solos y su propia felicidad depende del hecho que haya otra persona con él. Ésa es un premisa errónea. Si bien hallar a la persona adecuada puede hacernos muy felices y dichosos en muchos aspectos, para disfrutar verdaderamente de una relación uno antes debe ser feliz consigo mismo, y entender que su felicidad no debe depender de esa otra persona.

SIMPLEMENTE CONOCER

El deseo que conocer a gente nueva no significa necesariamente el deseo de establecer un compromiso. Conocer significa justamente eso, conocer algo o alguien, y una vez hayamos conocido ese qué, decidir si establecer un compromiso serio frente a eso conocido. Del mismo modo, conocer a gente nueva no significa necesariamente conocer sólo a gente de acuerdo con nuestras preferencias sexuales, sino que puede verse motivado por el simple interés de conocer a gente que se mueve dentro de nuestras preferencias, aficiones o intereses comunes. Conocer gente con la que compartir nuestros pensamientos e ideas, o nuestra propia manera de ver la vida puede ser mucho más enriquecedor que buscar una simple relación sentimental. Mientras más conozcamos, más selectivos podemos ser.

Lo cierto es que, cuando se trata de ampliar nuestras propias redes sociales, no deberíamos regirnos por términos muy concretos ni ser demasiado rígidos, ya que el hecho de conocer a una persona nueva siempre puede abrirnos las puertas a conocer a muchas otras personas a través de ella y, desde luego, ampliar nuestras propias miras y conocimiento.

Lo que sí es aconsejable, en este punto en que una persona está dispuesta a conocer a otra, es dejar las cosas claras.


AMPLIAR EL ABANICO DE AMISTADES (O CONOCIDOS)

Ampliar el abanico de amistades puede resultar especialmente útil a muchos niveles cuando nos movemos por ciertos intereses –que pueden ir desde la astronomía a la literatura, desde el deporte hasta el turismo-, y puede sernos útiles no sólo como un modo de mantenernos ocupados, sino también un modo de buscar nuevos logros o descubrir nuevos intereses. Dicho de otro modo, ampliar el abanico de amistades puede enriquecernos a varios niveles siempre que tengamos claro en que ámbitos nos movemos, cuales son nuestros intereses, y que uno evite centrarse en amistades que no nos aporten nada o todo lo que aporten sea superfluo.

Puede ser que a algunas personas les guste lo superficial y que únicamente piensen en disfrutar y divertirse –y no hay nada malo en ello-, pero debe existir un equilibrio entre el vivir la vida y la paz espiritual que nos permite disfrutar de la vida plenamente, ya sea estando solos o acompañados, en grupo o en soledad. Mucha gente es incapaz de vivir sola, muchos otros son incapaces de socializar sino es únicamente de un modo superficial, sin mostrar los propios sentimientos o pensamientos más íntimos. Mostrar la propia humanidad, las propias debilidades, se ha convertido en una vergüenza para muchos.

TRAS UNA RELACIÓN O RUPTURA SENTIMENTAL

Tras una ruptura sentimental, lo más frecuente es buscar dos posibles salidas entre muchas otras. Por un lado no es raro quien, tras salir de una larga relación, lo único que busca es conocer a gente nueva con la que poder mantener algunos lances sexuales, evitando meter sentimientos de por medio, y por otro lado tampoco es rara la gente que busca conocer a una nueva pareja para establecer una relación seria sin apenas haber vivido una nueva vida solo. Ninguna de las dos opciones es mala si se es sincero con las otras personas en referencia a los verdaderos intereses de cada uno, sin engaños o juegos sentimentales, pero éste es un juego peligroso que puede volverse contra uno mismo y, en el ínterin, hacer daño a otras personas aún sin proponérnoslo.

Mi opinión personal –y no deja de ser una opinión-, es que, tras una ruptura, antes de buscar iniciar una nueva relación sentimental, uno procure vivir un tiempo solo, procure buscarse a sí mismo, indagando sobre lo que uno desea de la propia vida, y conozca a gente nueva que pueda mostrarle nuevos horizontes más allá de la vida que ha vivido. Ampliar los propios horizontes e intereses nos hará ser más exigentes con la vida, y nos permitirá discernir mejor cuales son las cosas que verdaderamente nos interesa de lo que no. Y a partir de ahí uno empezará a ser uno mismo y a ser más feliz y disfrutar más de la vida con todo tipo de gente. Si tiene que llegar alguien con quién compartir de nuevo nuestra vida, ya llegará.

REDES SOCIALES

A la hora de hablar de las redes sociales hay que distinguir claramente entre las redes sociales que se establecen en el mundo real, en el día a día -como las relaciones que se establecen entre familia, amigos, compañeros de trabajo, de deportes u otras actividades-, y las relaciones que se establecen a través de redes sociales del mundo virtual, que funcionan de un modo distinto.

Si bien siempre es mejor tener unas buenas redes sociales consolidadas en el mundo real, también es cierto que las redes sociales virtuales pueden ser de gran ayuda en momentos determinados, como el que se refleja en este artículo. A través de la red puede conocerse gente nueva de modo virtual, aunque siempre es aconsejable atreverse a dar un paso más allá cuando se conoce a gente a través de este medio, en el mundo real, ya que de lo contrario se corre el peligro de crearse unas falsas expectativas sin tener una base sólida verdaderamente real (aunque lo mismo puede suceder en el mundo “real”).

A la hora de ampliar nuestras propias redes sociales nos puede resultar de utilidad buscar a gente nueva con la que realizar salidas, excursiones, asistir a convenciones, o bien colaborar en grupos de trabajo o voluntariado. Esto siempre nos ayudará a abrir nuevas puertas al conocimiento de otras personas, y estas personas, a su vez, pueden ayudarnos a abrir nuevas puertas al presentarnos a sus conocidos –conocidos con los que podemos tener mucho en común-, ayudándonos a ampliar de este modo nuestras redes sociales.

Naturalmente, el tiempo libre del que dispongamos, y la disponibilidad de cada uno, pueden ser también determinantes a la hora de conocer a gente nueva y del tipo de personas que queremos conocer, y más teniendo en cuenta que dentro del margen de edad al que me refiero son muchos los que se hallan atrapados por unos deberes y obligaciones que pueden marcar sus propios límites horarios, y que dependen en gran medida del trabajo que realicen y de la propia familia, si la tienen.


TRABAJO Y SOLVENCIA ECONÓMICA

El trabajo y la propia economía pueden marcar de un modo profundo la misma cantidad (y calidad) de gente que conozcamos. Evidentemente si uno dispone de un trabajo bien remunerado y cuya disponibilidad horaria le deja un amplio margen de libertad, tendrá muchas cosas a favor que frente aquel que gana poco y se halla atrapado dentro de unos horarios inflexibles. Una gran solvencia económica nos permitirá asistir a más actos y eventos que nos puedan interesar (conciertos, teatro, fiestas...), así como permitirse el lujo de salir a comer o cenar fuera de casa más frecuentemente, mientras que si uno queda constreñido por los horarios y la economía, estas oportunidades pueden hallarse mucho más limitadas, aunque por otro lado puede permitirnos buscar otros modos alternativos de disfrutar más de la vida.

Del mismo modo, la calidad de la gente que conozcamos no dependerá de la economía, necesariamente. ¿Cuántas relaciones sentimentales y amistades han terminado mal porque detrás de ella había más un interés económico o social que no unos verdaderos sentimientos de amor o amistad? Lo mismo que una buena posición económica puede ampliar nuestros círculos de amistades porque nos puede permitir movernos más libremente y por más lugares, también puede atraer a más “indeseables”.

Lo cierto es que si bien el hecho de tener un trabajo u otro (o, en la situación actual, el simple hecho de tener un trabajo) puede aportarnos ciertas ventajas, ello no nos garantiza que las personas que conozcamos en una situación u otra sean mejores o peores (hablando siempre en términos relativos, claro). Y debemos recordar que no siempre aquello que queremos es aquello que nos conviene, hay que pensar un poco con la cabeza y un poco con el corazón.

HIJOS Y FAMILIA

Si tener una pareja, de por sí, ya ocupa parte de nuestro tiempo, con hijos la cosa va a más, ya que prácticamente ocuparán la mayor parte de nuestro tiempo si no todo, y eso será así durante años, limitando de nuevo nuestro tiempo y nuestra economía. En ese sentido, una persona mayor de 30 años que no tenga hijos ni pareja siempre lo tendrá mucho más fácil para conocer a gente nueva, ya que dispondrá de más tiempo libre, siempre que su trabajo se lo permita, claro, que una persona que se ve constreñida por cargas familiares.

Del mismo modo, si uno no tiene hijos siempre puede ir más libre y tiene más opciones a la hora de escoger con quién quiere vivir o con quién no, mientras que si uno tiene hijos tiene que asumir que los hijos siempre irán en el paquete, al menos si quiere realizar una relación de pareja, y no todo el mundo está dispuesto a asumir esa carga.

MARCANDO PRIORIDADES

A la hora de conocer a gente nueva uno debería marcar sus prioridades. ¿Qué es lo que te gusta o lo qué no? ¿Qué buscas? ¿Qué es lo que te gustaría compartir? ¿Hasta qué punto estás dispuesto a abrirte a otra persona?

Conocer a gente nueva no significa necesariamente intimar, ni tener que estar de acuerdo con todo. Puede que sólo busques a gente con la que compartir una afición muy concreta, o bien gente con la que disfrutar o salir sólo algunos fines de semana, o busques algo mucho más firme y duradero.

Una verdadera amistad no se puede forzar, por lo general surge por sí sola, y a veces para crecer necesita de mucho tiempo. Algunas personas nos caen bien de entrada y es fácil confraternizar con ellas, mientras que otras personas a las que ignoramos pueden sorprendernos repentinamente después de largo tiempo.

Marcar las prioridades de uno mismo es importante en el sentido que nos permite ser más selectivos y exigentes, pero no debería volvernos en inflexibles, después de todo es la flexibilidad lo que nos permite llegar más lejos. Personalmente creo que uno debe marcarse prioridades, pero ser lo suficientemente abierto para dejar esas prioridades atrás cuando descubrimos que lo que se nos ofrece es algo mejor, o al menos nos permite ampliar nuestra propia visión del mundo.


EN DEFINITIVA

Conocer a gente nueva debería ser una fuente de enriquecimiento personal –y recíproco-, del mismo modo que aceptar la propia soledad debería ser contemplado como un modo de conocerse a uno mismo. Del mismo modo debería entenderse que las prioridades y expectativas de cada uno pertenecen a cada uno, y si bien una amistad puede ser algo compartido, puede cambiar con los años, para acabar fortaleciéndose o desaparecer.

Diferencio mucho, en ese sentido, el concepto de simplemente conocer a gente nueva del de entablar una auténtica amistad, ya que entre un punto y otro puede existir una gran cantidad de grados y valores: pareja, amistad íntima, compañerismo, camaradería... Todos eso adjetivos pueden ir juntos o por separados, y a éstos podría añadirse muchos más... pero el inicio de todo siempre está en el estar dispuesto a conocer, y a la vez ser capaces de abrir nuestras puertas.

Con este artículo únicamente pretendía abrir un poco la visión y esperanza a algunas personas a las que he conocido, y con la que he hablado, que hallándose dentro de ese margen de edad que ya supera los 30 años ven todo aquello relativo a conocer a gente nueva mucho más complicado y difícil de lo que fue en su juventud, o incluso aquellos que habiendo estado encerrado durante años en su propio mundo, a esta edad quieren abrirse un mundo que en su momento no se atrevieron a explorar. ¡Es cierto que a esta edad todo esto es más complicado, pero también es verdad que a estas edades somos mucho más maduros para seleccionar y, sobretodo, descubrir que conocer, simplemente conocer a cualquier persona, nos puede hacer más ricos y ampliar nuestra visión del mundo, para bien o para mal, y darnos una oportunidad de mejorar.

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