jueves, 30 de junio de 2016

ESTHER


A mi amiga, compañera y amante soñadora.


Contigo me siento bien. No tan solo por todo aquello que en común compartimos, sino porque siempre me has permitido ser quién soy, aceptándome con aquellas pocas virtudes que tengo –que esto sería lo fácil-, pero sobretodo aceptando los defectos que me conforman –que es lo difícil-, sin pretender cambiarme nada en el proceso. En ningún momento me has forzado a cambiar, que es lo que creo yo que más veces ha hecho daño en cualquier relación. En definitiva, me has aceptado tal como soy.

Contigo he podido compartir buenos momentos, e incluso los malos han sido buenos porque siempre me has sabido apoyar. Juguetona como eres, tienes la paciencia como virtud y la capacidad de saber escuchar, incluso cuando hablo de algunas cosas que únicamente a mí me gustan, como pueden ser el mundo de los cómics o los juegos de rol. ¡Pero bien, no nos engañemos, son también muchos los gustos y aficiones que tenemos en común!

¿Qué hace a una pareja? ¿Qué es lo que hace que una pareja funcione? He tenido otras parejas, ya lo sabes, pero contigo, con diferencia, es con la que más he conectado simplemente porque siempre me has permitido ser quién soy, como ya te decía más arriba. Somos dos almas locas en un mundo donde la humanidad ya hace tiempo que ha perdido la razón, dos amantes que se aman intentando hacer de este mundo un lugar mejor.

Respeto. Creo que una pareja puede ser cómica y seria a la vez, pudiendo reír y llorar, pero el respeto de uno hacia el otro, aunque jamás paremos de bromear, es lo que nos hace querernos tanto.

Querría decirte más veces que te amo, pero a veces prefiero que más que las palabras, los actos hablen por mí. Gestos, caricias, miradas... Hoy y ahora es el momento.

Ya hace tiempo que sabes lo que pienso, ya sabes que para mí el amor puede durar ahora, siempre, un instante, nada o mucho más. El amor no se basa en promesas vacía, sino que se tiene que vivir cada instante, y lo que hoy está mañana puede no estar más. Imaginativo como soy, quizás la realidad de este hecho es lo que realmente me ha permitido quererte tanto, el hecho de no atreverme ya a decir que el amor es eterno.

El hecho de vivir el día a día, sin preocuparse nada del pasado ni demasiado por el futuro, me ha permitido vivir el amor como nunca, porque es el ahora, el presente, lo que realmente importa, hoy estamos, mañana podríamos no estar más. Contigo, así, cada momento se ha convertido en una pequeña joya, una pequeño joya de este gran dragón que es la vida.

¿Qué te puedo decir que no sepas ya? Apareciste cuando yo, por mí solo, después de un largo camino, sin tener a nadie a mi lado, era libre y feliz. Y fue precisamente entonces, cuando descubrí tu compañía; y desde entonces no me he arrepentido de nada de lo que he hecho. ¿Y quieres saber porqué? La respuesta es muy simple...

Por que contigo, Esther, soy libre.

Y contigo puedo mirar el horizonte...

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