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lunes, 30 de septiembre de 2019

LEYENDAS DE LAS PENAS DE RODAS

Las Penas de Rodas, en el municipio de Outeiro de Rei, en la provincia de Lugo, Galicia, son dos enormes rocas graníticas cuya disposición hacen creer, al decir de unos, que se trata simplemente de una formación natural un tanto curiosa, y a decir de otros, que bien pudiera tratarse de un antiguo observatorio astronómico sagrado donde se celebraría, de forma simbólica, la unión del Sol con la Tierra. Independientemente de que sea uno u otro caso, lo cierto es que alrededor de este lugar tan encantador y evocador circulan multitud de leyendas, unas pocas de las cuales pasaré a explicar a continuación.

Entre las Penas de Rodas.

No es sorprendente que un lugar tan extraordinario como las Penas de Rodas haya dado origen a un gran número de leyendas. Posiblemente en este artículo no explique todas las que existen, y de las pocas que cuente aquí, hay que tener en cuenta que existen multitud de variedades de las mismas que pueden omitir o añadir algún que otro detalle. En todo caso, espero que las disfrutéis.

Vista semilateral de las Penas de de Rodas.

LA PIEDRA QUE SE PARTIÓ EN DOS

Cuenta una leyenda que las dos enormes piedras que actualmente forman el conjunto de las Penas de Rodas originalmente eran parte de una única roca. Cuando ésta cayó (no se especifica exactamente de dónde)  y se abrió por la mitad, esparció todo el alquitrán que tenía en su interior, petrificando a todos los habitantes de la zona. Es por eso que, en los alrededores de estas rocas, se encuentran numerosas piedras de gran tamaño, algunas de ellas de formas caprichosas: no son otros que los cuerpos de los antiguos habitantes de este lugar, que con el transcurrir del tiempo, y a causa de los elementos, han acabado siendo erosionados y cubiertos de liquen y musgo.

En las Penas de Rodas.

ORO Y ALQUITRÁN

Una leyenda, que en ciertos aspectos nos recuerda a la anterior historia, explica que el interior de una de las Penas de Rodas está llena de oro, mientras que el interior de la otra está llena de alquitrán. Si una persona logrará averiguar que roca es la que contiene el oro y la partiese, se haría enormemente rico, pero si errase y escogiera la roca equivocada, cuyo interior está lleno de alquitrán, al partirla, ésta se abriría por la mitad inundando toda la comarca de esta pegajosa sustancia negra, haciendo desaparecer ambas rocas, llevándose consigo a aquel que la hubiere partido, dejando toda la zona anegada, ahogando a todos sus habitantes y transformando la tierra en un páramo negro, infértil y desolador. Es por esa misma razón, explican, que las dos rocas todavía se conservan perfectamente hoy en día: ya que aunque el deseo del oro puede ser grande, el deseo de vivir es aún mayor.

Una contiene oro, la otra alquitrán. ¿Cuál es cuál?

LAS PENAS DE RODAS SON OBRA DE UN TRASNO O DEL DIABLO

Por su parte, los habitantes de la parroquia de Gaioso, cerca de las Penas de Rodas, cuentan que éstas son la obra de algún trasno burlón (una especie de duende o trasgo gallego), o del mismísimo diablo, que las puso allí para ver si algún hombre es capaz de moverlas, y reírse de todos aquellos que lo intentan sin lograrlo.

Un trasnu o el diablo colocó las piedras...

LA MAGIA DE LOS ANTIGUOS DRUIDAS

Por otro lado, enlazando con la creencia de que las Penas de Rodas y buena parte del paraje que la rodea bien pudiera ser mano del hombre, no falta quién ha querido ligar la existencia de estos dos enormes peñascos a los antiguos druidas celtas, que serían los habrían conjurado esas dos enormes esferas graníticas, introduciendo en su interior una fuerza tan mágica y poderosa que nadie se ha atrevido a definirla jamás. Si esas rocas se partieran, por los motivos que fueran y la energía de su interior quedase liberada, el mundo conocido sufriría una metamorfosis profunda, aunque no queda claro si esa metamorfosis sería física o espiritual.

En honor a los viejos cultos paganos...

Aunque esta leyenda hace referencia a los druidas celtas y evoca a tiempos antiguos, lo cierto  es que parece ser una historia relativamente moderna, surgida, quizás de algunas creencias, cultos o movimientos neopaganos.

LA BENDICIÓN DE LOS DIOSES ANTIGUOS

Otra leyenda, también relacionada con los antiguos cultos paganos, asegura que si durante los días del solsticio de verano (alrededor del día 22 de junio y los seis días siguientes) cuando los días se alargan y las noches se hacen más cortas, uno va hasta las Penas de Rodas al atardecer y deposita sobre el altar que hay delante de ellas una ofrenda de flores, frutas y conchas de mar en honor a los antiguos dioses y permite que el último rayo de luz antes de anochecer lo alcance, el aire gira a su alrededor, la luz lo envuelve durante un momento y es como si los antiguos dioses lo aceptaran y bendijeran. En que consiste exactamente esa bendición, es difícil decirlo.

Colocando una ofrenda...

Personalmente, nosotros visitamos las Penas de Rodas el 17 de septiembre de 2019, pero creímos que no estaba de más hacer alguna que otra pequeña ofrenda, que colocamos sobre una de las piedras que hay en la parte posterior de las dos rocas principales. Nunca está de más armonizar con la naturaleza.

Una ofrenda hecha a base de materiales naturales encontrados por el lugar.

TEMPLO ASTRONÓMICO Y LUGAR DE CULTO, ¿REALIDAD O LEYENDA?

Algunas investigaciones elaboradas hasta el momento hipotetizan que las Penas de Roda bien pudieran ser producto de la mano humana, ya que fijan su orientación hacia la puesta del sol del solsticio de verano y la salida solar del solsticio de invierno. Así, se cree que los dos enormes bolos de piedra y buena parte de sus alrededores muy bien pudieran ser los restos de un viejo observatorio astronómico y lugar de culto que podría haber sido utilizado a modo de calendario para la predicción de fechas importantes relacionadas con el ciclo agrícola.

Fotografiando el lugar...

Los investigadores sustentan esta teoría en base a la precisa orientación de las piedras hacia la puesta de sol, y su proximidad a la ciudad de Lucus Augusti (Lugo), para otorgar una gran certeza a su posible origen romano, aunque no falta quién asegura que este observatorio solar perfectamente podría haber sido levantado anteriormente por los copori que habitaban el lugar antes de la llegada de los romanos mismos. Así, la existencia del santuario de las Penas de Rodas en territorio copori guardaría cierto paralelismo con un ritual hierogamo (celebración de un matrimonio sagrado o unión carnal o espiritual entre dos dioses) entre el dios pancéltico Lugus con la Tierra, o dicho de otro modo, del Sol con la Tierra, otorgando a éste un carácter fortalecedor sobre la fecundidad de los campos y la cosecha.

Este ritual posiblemente se completaría con un sacrificio animal, de un toro o un carnero, entre los dos grandes bolos de piedra, y sería contemplado ante una multitud fascinada situada en la platea natural que hay frente a las dos enormes piedras, con los principales autoridades subidas sobre las gradas de piedras circulares que hay unos metros más allá, que favorecía la visión del ritual.

Vista posterior de las Penas de Rodas.

A todo esto, además, se añade el hecho de que el mismo significado del nombre de las Penas de Rodas estaría relacionado con la profundidad y simbología de este rito solar cíclico, ya que haría alusión a la roda, la rueda, cosa circular o círculo formado de cosas o personas, disco del sol o de la luna, es quizás uno de los símbolos más utilizados en todas las civilizaciones y hace alusión a la concepción del tiempo como algo cíclico: la rueda del año, la rueda del tiempo.

No hay que olvidar, sin embargo, que hasta el día de hoy todo esto no deja de ser una mera hipótesis o teoría, ya que las peñas y todo lo que hay alrededor de ellas muy bien podrían ser de origen natural, creadas a partir de la erosión y aunque su aspecto pueda resultar sorprendente, no es en absoluto extraño hallar formaciones de este tipo en la naturaleza. Así, de momento el origen de las Penas de Rodas continúan siendo un misterio, aunque durante siglos, independientemente de cual su origen, han sido consideradas un lugar de culto.

Un poema de Manuel María grabado al pie de una de las rocas del lugar.

LA SIMBOLOGÍA DEL CIPRÉS COMO ÁRBOL FUNERARIO

Cipreses en el cementerio de la iglesia de Santa Coloma Sasserra.

En el entorno mediterráneo, el ciprés común o ciprés mediterráneo (cupressus sempervirens) es el árbol funerario por excelencia, aunque no por ello simboliza únicamente la muerte, sino también la vida, la vida inmortal. Ello se debe, en parte, al simbolismo general de las coníferas: su follaje perenne y siempre verde evocan la inmortalidad y la resurrección, y su resina incorruptible a la incorruptibilidad del alma. Si a esto, en el caso del ciprés, además se añade su gran longevidad, ya que puede llegar a vivir más de mil años, se entiende perfectamente su simbología, relacionada con la permanencia del alma y la otra vida, o la vida del más allá. Además, a todo esto se añade el hecho de que el ciprés, en su variedad piramidal, de porte columnar (la más común en los cementerios o templos) siempre está majestuosamente erguido apuntando al cielo, considerándolo como el guía que ayuda a las almas de los muertos a elevarse en esa dirección. Así, no es de extrañar que este árbol se convirtiera en el elemento vivo ornamental por excelencia de templos, cementerios y otros lugares considerados sagrados en las distintas culturas mediterráneas.

Aunque posiblemente tengamos bien visibles a estos árboles por su presencia alrededor de las viejas ermitas e iglesias cristianas, y especialmente en sus cementerios, lo cierto es que el origen funerario de este árbol retrocede mucho más atrás en el tiempo.

Cipreses en el cementerio de Llers.

De acuerdo con Teofrasto (371 a.C.-287 a.C.), filósofo griego, el ciprés común estaba consagrado a Hades, el dios de la muerte, ya que sus raíces nunca daban nuevos brotes una vez talado el árbol. Los griegos conservando la costumbre de algunos pueblos antiguos, colocaban este árbol sobre los sepulcros y monumentos funerarios. Su ramaje sombrío y lúgubre, parecía llamar en efecto la melancolía y el dolor. Este árbol no fue consagrado solamente a Hades, dios del inframundo griego; Asclepio o Asclepios (llamado Esculapio por los romanos), dios de la medicina y la curación, también tenía un templo, cerca de Siciona, rodeado enteramente de cipreses. La ciudad de Ciparisa, en la Focida, fue llamada así en lo sucesivo, por estar rodeada de cipreses. Más abajo, explicaremos el origen mítico de este árbol dentro de la mitología helenística.

Horacio (65 a.C-8 a.C.), poeta romano, indica que los antiguos enterraban a los muertos con una rama de ciprés y envolvían el cuerpo con sus hojas. Por su parte, Plinio el Viejo (23 d.C.-79 d.C.), escritor, naturalista y militar romano, comenta que una rama de ciprés colgada en la puerta de una casa era un signo fúnebre. Los latinos daban al ciprés, lo mismo que a Plutón, dios del inframundo romano, el sobrenombre de Jeralis, árbol fúnebre, y los etruscos, los habitantes de Fiezoli, los asculanos y el pueblo de Verona, adornaban con él sus lámparas funerarias. Los mismos pueblos rodeaban de cipreses los altares de los dioses infernales y los sepulcros de los grandes hombres. Tal fue el caso del sepulcro del primer emperador romano, Augusto (63 a.C-14 d.C.), colocado en el Campo de Marte, en Roma. Se cubría también con ramas de este árbol el pavimento de las casas de los desgraciados y delincuentes. Era así mismo la señal del dolor y de la desesperación; todas las víctimas que se ofrecían a Plutón eran coronadas de ciprés y los sacerdotes en los sacrificios establecidos en honor de este dios, llevaban siempre sembrados sus vestidos con hojas de este árbol.

Fue precisamente el pueblo romano el que generalizó su empleo como árbol ornamental en los cementerios.

Cipreses en la entrada de la Cartuja de Escaladei.

APOLO Y CIPARISO: EL MITO DEL ORIGEN DEL CIPRÉS

El ciprés obtuvo su nombre de Cipariso, un personaje de la mitología griega. Cipariso (del griego: kyparissos; latín: cupressus, ciprés), fue un joven nacido en Quíos, o en Ceos, hijo de Télefo, descendiente de Heracles. Cipariso fue un amante del dios Apolo, y habría sido amado también por el dios Céfiro y, según la tradición latina, por Silvano, el espíritu tutelar de los bosques, aunque sólo el dios Apolo habría logrado el amor del muchacho. Apolo le regaló a Cipariso uno de sus ciervos sagrados, consagrado a las ninfas, que desde entonces se convirtió en el fiel compañero del muchacho. Cipariso adornaba las astas de oro del animal con guirnaldas de piedras preciosas, que también colgaba de su cuello. En cierta ocasión, Apolo regaló también a Cipariso una jabalina para cazar, pero el joven, al intentar cazar otro ciervo, mató por error al suyo. Fue tan intenso el dolor del muchacho por la pérdida del animal, que pidió al dios Apolo que le permitiera llorarlo para siempre y que sus lágrimas fluyesen eternamente. El dios aceptó su súplica y lo convirtió en ciprés, el árbol de la tristeza, el dolor y el duelo por los seres queridos, consagrado desde entonces a los difuntos.

Apolo y Cipariso de Claude-Marie Dubufe (1821).

EL CIPRÉS COMO SÍMBOLO DE HOSPITALIDAD

En algunas zonas el ciprés también fue considerado como un símbolo de hospitalidad. En la antigüedad se plantaban dos cipreses a la puerta de una vivienda para indicar a los viajeros que la hospitalidad de la casa les ofrecía comida y cama durante unos días. Esta simbología perdura todavía hoy en día, aunque ya no se practique al modo antiguo, y en algunos lugares es normal contemplar como dos hileras de cipreses discurren paralelas a través de la carretera o camino principal que conduce desde la puerta de entrada de un terreno o una villa hasta la puerta principal de una casa o edificio señorial.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

SERES FANTÁSTICOS Y LEGENDARIOS DE LA MITOLOGÍA INUIT

La mitología inuit surge dentro del conjunto cultural de uno de los grupos humanos más sorprendentes del planeta: los inuit (literalmente, “los hombres” o “las personas”); con este nombre se designa, de forma genérica, a los pueblos inupiat del estrecho de Bering y norte de Alaska, el conjunto de los pueblos inuit de la bahía de Hudson y el norte de Canadá y los inuit de Groenlandia. Este artículo pretende recoger y hacer un breve repaso de algunas de las criaturas fantásticas más emblemáticas de los mitos y leyendas de los inuit: espíritus, monstruos y dioses surgidos del mar, del cielo, de la tierra, y las nieves y hielos que cubren una de las regiones más duras e inhóspitas del planeta: el Ártico. Los dibujos ilustrativos que acompañan este artículo son meramente orientativos, ya que cada cual es libre de hacer su propia interpretación de cada una de las criaturas surgidas de estos mitos.

Nanook, el espíritu del oso polar.

Los inuit han vivido en las regiones árticas durante miles de años sobreviviendo, incluso a los más rigurosos inviernos de la tundra salvaje, y más allá, en los reinos de la roca, la nieve y el hielo, desarrollando una vida nómada adaptada a las migraciones de los animales que pescan y cazan, entre los que destacan los caribúes, osos polares, focas y ballenas, aunque realmente aprovechan todos los recursos que les puede entregar la tierra y el mar. De estos animales aprovechan todas las partes posibles para alimentarse, abrigarse, construir tiendas y viviendas, trineos, embarcaciones y herramientas para pescar o cazar. Organizados en grupos familiares, más o menos extensos según el caso, cada miembro del mismo tiene asignada una tarea específica. Actualmente, debido al fuerte proceso de globalización, se está produciendo un cambio en sus formas de vida originarias, aunque siguen practicando algunas de sus costumbres, como la caza de focas.

La rica mitología inuit se ha transmitido de forma oral durante generaciones, pero es mediante la interacción del pueblo inuit con los diversos exploradores provenientes de diferentes regiones del mundo, que muchas de sus costumbres y relatos llegaron hasta nosotros a través de sus libros y diarios. Posteriormente, con la incorporación de la escritura en la propia cultura inuit, llegarían muchos otras historias.

Sus mitos y leyendas son de un marcado sentido animista y chamánico,  y están influidos por la lucha constante que los inuit tienen que sostener contra los elementos, y como éstos, muchas de sus historias son ásperas y sin piedad, y dan cuenta de sus tradiciones y del origen del mundo que habitan. En su conjunto, estos mitos tienen un carácter práctico. Sus mitos especulativos se refieren siempre al destino de los hombres y a la influencia que sobre él ejercen las acciones humanas, con vistas siempre a conciliarse con los dioses, espíritus y las demás potencias sobrenaturales, pero también con el propio mundo que les rodea, especialmente los animales de los que se alimentan.

Sedna.

Los animales tienen un alma y el cazador debe celebrar un breve ceremonial cuando muere para que su alma vaya al mundo no terrenal. En la mitología inuit, un inua (pl. inuat) es un espíritu o alma que existe en todas las personas, animales, plantas, rocas, lagos o montañas, que a veces, en las leyendas, llegan a ser personificados en forma de hombre, animal o espíritu. Para los inuit y otros pueblos del ártico, el ser humano y los animales son iguales: toda la vida tiene el mismo tipo de alma o “esencia vital” (inua). Esto crea un problema o dilema moral, ya que, para sobrevivir, las personas deben matar a otras criaturas que son como ellas. El reconocimiento de este dilema se encuentra en el centro de la práctica de la caza, que se basa en el respeto y la reciprocidad hacia la propia presa. El cazador solo tendrá éxito si el animal decide dar su vida como un regalo a cambio de un comportamiento moral y respetuoso por parte de toda la comunidad. Por ejemplo, después de matar una foca, se vierte agua dulce en su boca para que su alma no tenga sed y le diga a las otras foca el respeto que se le ha mostrado, de modo que éstas, llegado el momento, también estén dispuestas a morir y sacrificarse como favor al pueblo.

Así pues, para los inuit, el mundo está bajo el dominio de una multitud de fuerzas invisibles o inuat. En la naturaleza todo tiene su inua: el aire, el mar, las piedras y los animales. Estos últimos pueden convertirse en guardianes y firmes apoyos del hombre, en cuyo caso reciben el nombre de torngak. Si el espíritu de un oso se convierte en el torngak de un ser humano (indistintamente de su género), éste puede ser devorado por un oso y volver luego a la vida. En tales circunstancias, este redivivo se convierte en un angakok, la figura espiritual por excelencia de los inuit, que puede ser equiparable a un chamán u hombre-medicina.

Los angakoks mandan a capricho el buen o mal tiempo, tienen la facultad de curar, de ver cosas ocultas y descubrir los crímenes cometidos, gracias a un segundo sentido de la vista. Por ello, son como una especie de magistrados y unas figuras muy respetadas. Además, los angakoks poseen ciertos espíritus familiares, los torngak -denominación que proviene de Torngaksak, el más poderoso espíritu, en cuyo nombre ejercen su mandato-.

Akhlut.

Torngaksak es conocido entre los inuit como el “Ser Bueno”, pero no coinciden en darle un aspecto determinado. Algunos dicen que carece de forma, otros le atribuyen una figura de oso, y mientras otros lo representan como un hombre de alta estatura y con un solo brazo, no falta quien lo pinta del tamaño de un dedo. Es inmortal, aunque posiblemente fue muerto por Crépito, espíritu maligno o dios que, según los inuit del sudoeste de Alaska, es el único ser capaz de matar al Ser Supremo, en sí mismo inmortal.

No puede decirse que Torngaksak sea el creador de todas las cosas, pero sí es cierto que posee todos los caracteres de la divinidad, y, a pesar de su poder más bien limitado, los esquimales lo llaman el “Gran Espíritu”. Este pueblo tiene igualmente espíritus del fuego, de las aguas, de las montañas y de los vientos; demonios con figura de perro, almas de abortos convertidas en espectros horrorosos e incluso duendes que describiremos más abajo. A un niño que había perdido a su madre se le apareció el espíritu de ésta en pleno día y le dijo “No temas; soy tu madre, que te ama”. También en este país de escarchas, el amor es más fuerte que la muerte.

En estas inhóspitas tierras, las personas, cuando mueren, van al cielo o al infierno, pero una parte de su alma pasa a un pariente recién nacido. Es costumbre, pues, que a un recién nacido se le ponga el nombre de la última persona que murió, ya que parte del alma del difunto pasará a ella.

Un nanorluk durmiendo bajo las aguas heladas.

Para los inuit, existe en el cielo un mundo inferior. Este mundo, por su semejanza con el nuestro, puede ser comparado a veces con el mundo humano, excepto, quizás, en que tiene un cielo y un sol más pálidos. En ocasiones aparece constituido por cuatro cavernas, dispuestas una sobre otra: las tres primeras son bajas y poco confortables, mientras que la última es espaciosa y acogedora.

El mundo superior, más allá de la bóveda celeste, gira en torno a la cima de una montaña. Al igual que la Tierra, tiene valles y colinas. En ella residen los inuas, cuerpos celestes que en otro tiempo fueron hombres y, transportados al cielo, quedaron allí convertidos en estrellas.

El camino que conduce a este mundo superior está asimismo lleno de peligros. A su paso por la Luna, se trata de provocar la risa a los viandantes, y a los que no pueden contenerla, les arrancan las entrañas.

Qalupalik.

Según una vieja tradición groelandesa, cuando los inuit no pueden cazar focas, los angakoks deben bajar al fondo del mar para obligar a Sedna a soltarlas. Para llegar adonde ésta se encuentra, el angakok debe atravesar primero el reino de los muertos, luego un abismo donde giran incesantemente una rueda de hielo y un caldero hirviente lleno de focas, y por último, después de sortear el enorme perro que guarda su puerta, debe franquear un segundo abismo, sobre una pasarela tan delgada como el filo de un cuchillo. Allí, en esa terrible región del infierno, descansa la temida y respetada diosa marina Sedna, de la que hablaremos más adelante.

Tales son algunos de los peligros que corren los esquimales para trasladarse al país de los espíritus.

Los esquimales creen que en torno a estos seres superiores evoluciona una infinidad de espíritus inferiores y de monstruos, favorables a los hombres, los unos, persiguiéndolos encarnizadamente, los otros. Un pequeño ejemplo de ellos es esta pequeña historia: “Cierto día, un angakok se adentró en alta mar persiguiendo una foca, y de pronto se vio rodeado de extraños kayaks. Se trataba de espíritus del fuego que habían acudido a apoderarse de su persona. Pero he aquí que entre ellos se produjo un remolino, y el angakok advirtió que, a su vez, eran perseguidos por un kayak cuya proa se abría y cerraba como una boca inmensa, devorando cuanto se oponía a su paso. Y con la misma presteza con que se habían presentado, desaparecieron. El angakok había sido salvado por su espíritu protector.”

La furia del akhlut.

Dicho todos esto, vamos a hacer un breve repaso de algunas de los monstruos, espíritus y dioses surgidos de la imaginación del pueblo inuit.


AGLOOLIK

En la mitología inuit, Aglooloik es el espíritu tutelar de las cavernas de las focas, que vive bajo el hielo, protegiendo a estos animales de cualquier daño: los cuida y vigila, les proporciona alimento y mantiene los depredadores a raya, lejos de sus cachorros. A su vez, proporciona peces y focas a los pescadores y cazadores, por lo que es considerado un genio favorable.


AGLU

Ser mítico, habitante de las aguas marinas que entró en conflicto con otro monstruo marino llamado Kilu Kpuk (ver: Kili Kpuk), al que venció y desterró a retirarse a tierra firme, aunque debido a su enorme peso, Kilu Kpuk se hundió y todavía está condenado a moverse bajo tierra, abriéndose galerías gracias a la movilidad total de sus defensas delanteras que usa de pico y pala.

AHKIYYINI

En el folklore inuit, el ahkiyyini es un espíritu con forma de esqueleto que toca el tambor para crear desastres, mientras que su baile crea la ruina. Los hombres que a lo largo de su vida se pasan mucho tiempo bailando o tocando tambores, pueden continuar haciéndolo en la muerte como un ahkiyyini. Para hacer música, un ahkiyyini usa el hueso de su brazo como baqueta para batir su escápula, que actúa como un tambor o un xilófono. Cuando golpea este instrumento improvisado, hace temblar el suelo y los ríos se vuelven violentos, destruyendo kayaks, canoas y barcos, y matando a sus pasajeros.

AIPALOOKVIK

El aipalookvik es un espíritu maléfico que vive en el mar. El constante anhelo de destrucción de esta criatura convierte en sus víctimas a todos aquellos que viven cerca del agua o los indefensos barqueros que navegan en ellas. Se lo ha descrito como un cadáver en descomposición que abandona el agua en busca de presas humanas a las que drena su calor corporal, pudiendo, el espíritu que habita el cadáver, acceder a la memoria del difunto y adoptar la personalidad del mismo.

AKHLUT

En la mitología inuit, akhlut es una orca espíritu que toma la forma de un lobo gigantesco o un híbrido lobo-orca cuando está en tierra. Es una bestia peligrosa y viciosa que se aventura en la tierra para cazar humanos y otros animales. Sus huellas pueden reconocerse porque son huellas de lobo que vienen del océano y conducen hacia él, lo que indica que esta criatura está esperando una presa bajo las aguas cercanas. A menudo, los perros que son vistos caminando hacia el océano o dentro de él, son considerados malignos por esta misma circunstancia. Poco se sabe de este espíritu, excepto que cambia de orca a lobo cuando tiene hambre. No hay muchos mitos relacionados con él.


AKSELLOAK

En la mitología inuit akselloak es el espíritu de las rocas bamboleantes, un tornaq (ver: tornaq) considerado como favorable.


AMAROK

Amarok o Amaroq, el espíritu del lobo, es el nombre de un lobo gigantesco proveniente de la mitología inuit que caza y devora a cualquier cazador lo suficientemente estúpido como para cazar de noche. A pesar de que los lobos cazan en manada, Amarok siempre caza solo.


Según cuenta una leyenda, en el origen del mundo tan sólo había un hombre (el Hombre) y una mujer (la Mujer), y no había animales con ellos. La Mujer pidió a Kaila, el dios del cielo, que poblara la Tierra. Entonces, Kaila le ordenó hacer un agujero en el hielo para pescar, y la Mujer fue sacando del agujero, uno a uno, todos los animales, hasta sacar el último: el caribú. El caribú era el mejor regalo que Kaila podía hacer al Hombre y la Mujer, porque alimentaría a su pueblo. Así, el caribú se multiplicó y los hijos del Hombre y la Mujer pudieron cazarlos, comiendo su carne, y tejiendo sus vestidos y confeccionando sus tiendas con sus huesos y pieles. Sin embargo, los humanos siempre elegían los caribús más bellos, más grandes y más fuertes, y de este modo, poco a poco, los caribús más sanos fueron desapareciendo, hasta que, un día, sólo quedaron los animales débiles y enfermos, por lo que los inuit no quisieron cazar más y empezaron a pasar hambre. La mujer se quejó entonces a Kaila, y el dios la volvió a enviar al hielo para que pescara, enviado por Amarok, el espíritu del lobo, que se encargaría de comerse a los caribús débiles y enfermos, de manera que sólo sobrevivieran los caribús con buena salud. Una versión similar dice que, viendo que los inuit empezaban a pasar hambre, Kaila habló con Amarok, el espíritu de los lobos, que vivía cerca de él en el cielo, y le pidió que enviase a los lobos a la tierra para que éstos se comieran los caribús débiles y enfermos. Desde lo alto de una colina, los hombres observaban los lobos, y vieron que después de reunirse en el bosque, la manada de lobos se dirigió sin ruido hacia los caribús que rumiaban tranquilamente. Al ver los lobos, los caribús se agruparon, formando un círculo protector alrededor de los animales débiles y jóvenes, pero los lobos se lanzaron para romper el círculo formado por los caribús, alejando a los más fuertes, para cazar y devorar a los más débiles. Desde aquel día, el espíritu de Amarok reina en el Gran Norte.

Los inuit dejan cazar tranquilos a los lobos, porque saben que el caribú nutre al lobo, pero el lobo mantiene la buena salud de los caribús.

AMAYERSUK

Entre los inuit netsilik, se dice que Amayersuk es una criatura peligrosa con el aspecto de una mujer gigante que tiene un gran espacio en la espalda y roba a los niños.

A-MI’-KUK

Los esquimales del estrecho de Bering hablan del a-mi’-kuk, una extrañísima criatura espigada, de piel parecida al cuero, con cuatro largos brazos, que vive en el mar. Tiene la capacidad de nadar a gran velocidad por el agua, en el hielo y, finalmente, en la tierra. Se dice que estas criaturas viven en ciertos lagos volcánicos del interior de la tierra y que de allí llegan nadando hasta el mar, creando con su paso un canal que seca el lago. Pero cuando regresan, el agua los sigue y llena de nuevo el lago.

ATAKSAK

Vive en el cielo, y su forma es la de una bola. Personifica la alegría. Sobre su vestido brillan varias cuerdas, y su cuerpo brilla también cuando se mueve. Se presenta a los esquimales por mediación del angakok, y es considerado como un espíritu benéfico.

AULANERK

Su vida también transcurre en el mar. Va desnudo, se agita constantemente y da origen al oleaje. Los esquimales ven en él una fuente de alegría.

AUMANIL

Entre los inuit, Aumanil es una especie de dios o espíritu benéfico que vive en tierra y sirve de guía a las ballenas.

AZ’-I-WÛ-GÛM KI-MUKH’-TÎ

Entre los esquimales del estrecho de Bering, es el perro-morsa, un misterioso ser marino con la cabeza, la dentadura y las cuatro patas de perro, pero con una imponente cola de morsa con la que puede matar fácilmente a un hombre. Está cubierto de abundantes escamas y vive con las demás morsas. Es muy agresivo y peligroso con los hombres.


EEYEEKALDUK

De existencia también terrestre, tiene el aspecto de un hombre de corta estatura. Es peligroso mirar sus ojos. Su rostro es negro. Habita en una piedra, y su carácter benévolo se manifiesta en el hecho que cura las enfermedades.

ERQILIK

Erqilik (sing.), erkigdlit (pl.). Ser mítico, miembro de un pueblo de pequeños seres que viven bajo tierra, semejante a los gnomos europeos, pero que tienen el aspecto híbrido de hombre y perro, tal vez reducido sólo al hocico canino o, como considera Rink, figura humana en la parte superior y de perro de cintura para abajo. Tienen el curioso hábito de reír continuamente, pero pese a esta bonachona hilaridad son muy peligrosos. En particular están siempre en busca de mujeres, el deseo de las cuales los vuelve casi locos.


HILAP HINUE

Son los espíritus intermediarios del aire. Viven, por lo general, en el aire, y en todo caso nunca en los lugares cerrados. Tiene las formas más variadas: enanos, gigantes u hombres corrientes, y son los espíritus asistentes de los chamanes (angakoks).

IGNERSUJET

Entre los inuit netsilik, se dice que los ignersujet (“relacionados con el fuego”) son seres que se parecen casi exactamente a los humanos, excepto que los bordes de sus ojos son muy estrechos y nunca duermen.

IJERKET

Entre los inuit netsilik, se dice que los ijerket (“ojos peculiares”) viven en las grietas de las montañas. Por lo general, se parecen a los humanos, excepto por el guiño lateral con los ojos. Son corredores extremadamente rápidos y pueden adelantar al caribú y atraparlos vivos.

IJIRAQ

El ijiraq o ishigaq es un monstruo que rapta a los niños y los esconde para siempre. Su nombre significa “el que se esconde”.  Presuntamente miden cerca de doce pulgadas de altura y se desplazan por el suelo, viviendo más tiempo que los esquimales. Si los niños logran persuadir al ijiraq para que los deje ir, estos encontrarán su camino de regreso mediante el inuksuk de piedra -un inuksuk (pl. inuksuit) es un hito o montículo de piedras construidos y utilizados por los inuit, y otros pueblos de la región del Ártico en Norteamérica.

ILKALU NAPPA

El ilkalu nappa (“medio pez”), también llamado iqalu-nappa, a veces es confundido con la diosa Sedna, ya que, como ella, esta criatura marina tiene un aspecto semejante al de las sirenas marinas, es decir, con cuerpo humano de cintura para arriba, y cola de pez de cintura para abajo. Los hay de ambos sexos.


INGNERSUAK

Ingnersuak (sing.), ingnersuit (pl.). Espíritus marinos que viven en lugares escondidos, entre los hielos, que sólo resultan accesibles por medio de rocas que se abren y se cierran. Según sea su estado de ánimo, adoptan formas diferentes. Los benévolos tienen aspecto humano, con nariz pequeñísima y ojos rojos; ellos protegen a los pescadores y pueden mezclarse con los hombres en los períodos de la marea alta. Su nombre es kutdlit. Los maléficos, en cambio, no tienen nariz en absoluto y son calvos. Tal vez por envidia, su entretenimiento preferido es capturar a los pescadores y cortarles la nariz; su nombre es atdlit.

INUARUGLIGARSUIT

Entre los inuit netsilik, se dice que los inuarugligarsuit son enanos que viven en las montañas. Tienen figura humana y viven exactamente como los esquimales. Las piezas que cazan también son pequeñas, sus osos son poco más grandes que los lemmings. Cuando son vistos por los esquimales, estos enanos tienen la capacidad de crecer en tamaño hasta la altura de los seres humanos comunes.

INUGPASUGSUK

Entre los inuit netsilik, se dice que Inugpasugsuk vivió en tiempos pasados. Era un gigante que atrapaba el salmón con la mano y mataba a las focas con un palo. Tenía tanto miedo y afición por los humanos, que se tomó grandes molestias para no dañarlos.

ISSITÔQ

Así son llamados los espíritus familiares de los chamanes inuit. El nombre significa “ojo gigante”, y hace pensar que se trata de una especie de cíclopes. Tienen piernas cortas y brazos muy largos, y la extraña característica de tener la boca cortada verticalmente.

ITQILIT

Los itqilit son una legendaria raza de hombres-perro, que fue exterminada en una épica lucha contra los inuit.

IVIGTUT

Entre los inuit netsilik, se dice que los ivigtut (“los inquietos”) están asociados con una piedra grande cerca de un río en Iluileq. A pesar de sus figuras humanas, tienen la peculiar habilidad de desaparecer en la gran piedra si son visto por las personas. También existe la creencia de que se alimentan de piedra.

KAK-WHAN’ Û-GHAT-KIG-Û-LU’ NIK

Criatura mencionada por los esquimales del estrecho de Bering. Es el nombre que adoptan ciertas ballenas, que tienen la capacidad de transformarse en animales terrestres en el momento en que muestran esta apariencia terrestre. Generalmente la metamorfosis es en forma de lobo, pero también puede ser de reno. Se han encontrado incisiones que muestran animales terrestres cuyo cuerpo termina en cola de pez, que se supone que representan este monstruo en el momento de metamorfearse.

KALOPALING

Los kalopalit (kalopaling, en singular) son unos misteriosos seres marinos, antaño muy numerosos, pero reducido luego a unos pocos ejemplares. Tienen aspecto humano, con unos grandes pies semejantes a boyas de piel de foca. Están cubiertos de la piel y las plumas de los eider (o urogallos, en algunas versiones); no hablan, sino que tan solo emiten un grito quejumbroso. Son capaces de nadar muy rápidamente, haciendo un gran ruido con los brazos y los pies. Tienen un gran capuchón en el que aprisionan a los hombres caídos de los kayaks. Cuando los esquimales descubren a uno de estos seres adormilado, lo matan con el arpón, porque lo consideran un peligroso enemigo. La carne de los kalopalit es venenosísima, pero en cambio es una buena comida para los perros.

KEELUT

Espíritu terrestre y maléfico, parecido a un perro desprovisto de pelaje.

KILU KPUK

Kilu Kpuk o Kiligvak es un ser mítico, que inicialmente era un habitante de las aguas -su nombre significa la “Ballena Kilu”-. En el mar entró en conflicto con otro monstruo marino llamado Aglu, y fue definitivamente vencido por este último y condenado a retirarse a tierra firme. Pero a causa de su enorme peso, Kilu Kpuk se hundió y todavía está condenado a moverse bajo tierra, abriéndose galerías gracias a la movilidad total de sus defensas delanteras que usa de pico y pala. La pesadez que evoca este ser es tal que en Groenlandia se le atribuyen seis patas para sostener su mole. También dicen que si accidentalmente el Kilu Kpuk llega a travesar la corteza terrestre y respirar el aire, muere inmediatamente. Se ha pensado que la idea de este ser pesado y torpe, dotado de colmillos, que vive bajo el subsuelo, se debe a hallazgos de cuerpo de mamut, a veces perfectamente conservados bajo el hielo.


KINÂK

Es un ser gigantesco que una mujer, huyendo de su cruel marido, caminó sin saberlo durante cinco días enteros a lo largo de su cuerpo, instalándose al final entre sus bigotes, que usaba como leña para hacerse fuego.

KINGMINGOARKULLUK

Vive en tierra y se parece a un esquimal de minúscula estatura. Siempre canta alegres melodías. Espíritu benévolo.

KOODJANUK

Éste es un espíritu de primer orden. En la creación del mundo era una ave de gran tamaño, negra cabeza, ganchudo pico y cuerpo blanco. Es un genio benéfico, que tiene poder para satisfacer los deseos de cuantos recurren a él. Cura también a los enfermos.

KUTJUJAJURQ

Míticas criaturas de aspecto sorprendentemente parecido a los grylloi medievales, compuestas por una cabeza enorme, apoyadas sobre patas dotadas de tres dedos, sin cuerpo ni brazos, y con pechos en las mejillas. Según las leyendas locales son duendes que vagan durante la noche, dando golpes a las paredes de los iglúes. El hallazgo de iglúes parcialmente demolidos se atribuye a las actividades de estos seres.

NAKASUNGNAIKUT

Entre los inuit netsilik, se dice que los Nakasungnaikut no tienen pantorrillas o espinillas. Esto los hace gatear en lugar de caminar. Son comedores de hombres extremadamente peligrosos.

NANOOK

En la religión Inuit, Nanook, Nanuk, o Nanuq (lit. “oso polar”), es el amo de todos los osos, y es quién decide si los cazadores merecen tener éxito, o no, en la búsqueda y caza de los osos polares, y tmbién es quién castiga las violaciones de los tabúes.


Nanuk, el oso polar, es fuerte y poderoso, y los inuit creen que es “casi un hombre”. Los cazadores inuit adoran a este gran oso porque creen que él decide si los cazadores tendrán éxito en sus cacerías. En el pasado, los inuit comían carne de oso polar y usaban su piel para hacer pantalones cálidos para los hombres y kamiks (una especie de botas suaves) para las mujeres. El cazador colgaba la piel del oso en una sección especial de su iglú para mostrarle respeto, donde permanecería durante varios días, y ofrecían al espíritu del oso diferentes objetos simbólicos: armas y otras herramientas de caza si era un macho, y cajas de agujas, raspadores (usados para raspar la grasa) y cuchillos, si era una hembra. Los nativos creían que los osos polares se dejaban matar para obtener las almas de esos objetos (tatkoit), que llevarían con ellos en lo sucesivo. La leyenda dice que si un oso polar es tratado adecuadamente por el cazador que lo mató, su alma compartirá las buenas noticias con otros osos, por lo que éstos estarán ansiosos por ser cazados por él. Por el contrario, si los cazadores no muestran el debido respeto por el espíritu del oso, el resto de osos se mantendrán alejados de ellos.

NANORLUK

Animal parecido a un oso blanco de dimensiones gigantescas, pero totalmente adaptado a la vida marina. Vive en el fondo del agua y sólo sube a la superficie para respirar por agujeros hechos en el hielo, como las focas. Entre los inuit netsilik, se dice que los nanorluk son osos gigantes con un gran gusto por la carne humana. Sus mandíbulas son tan grandes que son capaces de tragarse a hombres enteros, que se ahogan en el vientre del oso.


NARAJET

Entre los inuit netsilik, se dice que los Narajet (“barrigas grandes”) son como los humanos, distinguidos, sin embargo, por sus capacidades chamánicas y carácter glotón: en una sola comida pueden comer una vaca de caribú y su ternero. También son corredores rápidos y excelentes cazadores de caribú.

NOESARNAK

Su vida transcurre asimismo en la tierra. Es un espíritu benéfico, y tiene la forma de una mujer de piernas delgadas. Sus vestidos son de piel de gamo, y lleva una máscara, hecha con la piel de este animal.

NOOTAIKOK

Es el espíritu de los icebergs. De carácter benévolo, tiene por residencia el mar y procura focas a quien lo invoca.

OLUKSAK

Divinidad de los lagos, en cuyas riberas vive. Los Angakoks reciben su inspiración a través de él.

OOMARK

Vive en tierra, y tiene el aspecto de un hombre de talla pequeña, pero robusto. Los mortales corren peligro al verlo. Debe ser tratado con muchos miramientos.

OOYARRAUYAMITOK

Esta divinidad no tiene una residencia claramente definida. A veces se sitúa en la tierra, y en ocasiones, en el cielo. Si es respetada e invocada, proporciona carne a los inuit o, por lo menos, el medio de procurársela.

PAL RAI YUK

Mencionado por los esquimales de Alaska. Hipotético animal marino muy feroz, del que tan sólo se ha llegado a ver, a veces, la cabeza y el cuello, que sobresale de dos a tres metros del agua y que son semejantes, en cuanto a forma, a los de una serpiente. Según los nativos, se trataría de un animal que agrede a las embarcaciones; algunas representaciones del estrecho de Bering lo muestran con una cabeza extrañamente parecida a la del caimán, un cuerpo largo y delgado, y seis patas; en la parte posterior de la cabeza tiene dos cuernos cortos puntiagudos. Este animal recibe el nombre de Pal Rai Yuk en la isla de Nunivak, y Tizheruk en la King Island.


PUKKEENEGAK

Este espíritu, de apariencia femenina, tiene el rostro tatuado. Calza grandes botas y viste graciosos trajes. Se la considera de carácter benéfico, ya que proporciona alimentos y materiales para confeccionar vestidos. Da también hijos a las mujeres esquimales.

QALUNEQ

Hijo del mar y de una mujer terrenal, tenía el aspecto híbrido de un hombre de cintura para arriba y de foca por debajo. Su gestación fue particularmente laboriosa y duró seis años. Qaluneq podía matar a cualquiera con la mirada; gracias a esta habilidad era el más hábil de los cazadores de focas y ballenas. Pero a causa de su forma híbrida no encontraba a ninguna muchacha dispuesta a casarse con él. Entonces se hizo con las alas de un pájaro gigantesco y, volando, encontró a una chica que le gustó, la raptó y tuvo un hijo con ella. Habiendo asegurado así una estirpe futura, regresó con su padre, el Mar.

QALUPALIK

El qalupalik es una criatura parecida a un ser humano que vive en el mar, con cabello largo, piel verde y uñas largas. El mito cuenta que  los qalupaliks usan una amauti (pl. amautiit), una forma de bolsa que los padres inuit usan para llevar a sus hijos, para poder llevarse a los bebés y los niños que desobedecen a sus padres. Esta historia era usada para evitar que los niños se vagaran solos o se alejaran, contándoles que los qalupalik tomaban a los niños en su amauti para llevárselos bajo las aguas, reteniéndolos allí para siempre.


Se dice que los qalupaliks emiten un zumbido distintivo; por lo tanto, pueden ser oídos antes de que aparezcan.

QUINQUERN

Quinquern (o qiqirn, o qiqion), es un animal fantástico, cuyas apariciones en los pueblos presagian acontecimientos excepcionales, tanto en sentido positivo como negativo. Es un enorme perro con seis u ocho patas, pero que no tiene dientes ni pelo, salvo unos mechones alrededor de la boca, en los pies, en las orejas y en la punta de la cola.

SEDNA

Entre los esquimales, Sedna es la diosa del mar, y tal vez su divinidad más importante. De ella depende la vida de los animales marinos, ella es quién permite una pesca más o menos fructuosa y, en definitiva, dispone de la propia vida de los esquimales. Sedna se siente ofendida por varias infracciones de las normas morales, destacando ante todo las relativas a los animales, a los homicidios y las de orden sexual. Como consecuencia de faltas de este tipo no duda en bloquear la pesca, causando graves carestías.


Existen muchas versiones del mito de Sedna. La más conocida habla de una muchacha que rechazaba a todos sus futuros maridos, hasta que el padre de ella, furioso ante sus continuos rechazos, la obligó a casare con uno de sus perros. Los hijos engendrados en esta unión se convirtieron en los antepasados de los blancos y los indios. A continuación la joven fue inducida a casarse con un petrel. Su padre y sus hermanos fueron a secuestrarla, para robársela a su extraño esposo (no más extraño, por otra parte, que el que ellos mismos le habían impuesto anteriormente). Pero el petrel, furioso, persiguió el barco de los raptores, provocando una gran tempestad. El padre, asustado, arrojó a su hija al agua y, dado que ésta se aferraba a los bordes de la barca, le cortó los dedos para mandarla al fondo. De los dedos cortados nacieron ballenas, focas y otros animales marinos; y Sedna se hundió en los abismos marinos, dónde aún hoy es la reina de los peces.


En la iconografía generalmente se representa a Sedna como una sirena marina, aunque a veces su cuerpo es de foca y no de pez, y otras veces el único componente humano que conserva es la cabeza injertada en un cuerpo ictiomorfo, con o sin la presencia de brazos. El nombre Sedna, adoptado comúnmente por los occidentales para nombrarla, nunca ha sido utilizado por los inuit. Parece, en efecto, que sólo se trata de un locativo, que significa “la que está lejos y abajo”. Existen muchísimos otros nombres personales de la diosa. Entre los de uso más frecuente tenemos Takanakapsaluk (“el ser terrible de las profundidades”), o Takanaluk Amaaluk (“la mujer de las profundidades”), o Uinigumisuitok (“la que no deseaba marido”). Otros nombres más circunscritos geográficamente son Arnakäpsaluk, Arnaquagsak, Aviliajog, Kannakapfaluq, Kavna, Nerrivik, Nuljaluq, Sättuma Eeva, Taleelayu, o Tallulyuk. El nombre Ilkalu Nappa (“medio pez”), parece no hacer referencia a la diosa, sino a seres marinos.


TAGLERQET

Entre los inuit netsilik, se dice que los taglerqet son sombras que se mueven rápido, con figura humana. Viven y cazan como los esquimales, pero son invisibles y no se pueden ver hasta que mueran.

TARIAKSUQ

En la mitología inuit, el tariaksuq -o taqriaqsuk, taqriaqsuq, tarriaksuk, tarriaksuq, tarriassuk, o tarriassuq (plural: “gente-sombra”, taqriaqsuit, tariaksuit, tarriaksuit, o tarriassuit)- es una criatura relacionada con las sombras, la invisibilidad y la oscuridad.

Se dice que, en su mayor parte, son igual que cualquier otro ser humano. Tienen casas, familias, armas, herramientas y más. Sin embargo, se diferencian de las personas normales en que no son visibles si se los mira directamente. Al mirarlos directamente, desaparecen en el mundo separado que ocupan, aparte del nuestro, o solo son vistos por la sombra que proyectan. Sólo se hacen visibles si son asesinados.

Aparte de la extraña condición de su visibilidad, también se sabe que sólo pueden capturar presas mientras las cazan a pie.

TEKKEITSERTOK

En la mitología inuit, Tekkeitsertok es el dios de la tierra y el señor de todos los caribús, por lo que es considerado uno de los dioses de la caza más importantes de este pueblo. También es el protector de aquellas criaturas que entren en cualquier parte del cielo del norte, y tiene el poder de brindar ayuda a las criaturas que entran a su propiedad, o bien de expulsarlos del área. Su poder es superior al de las demás divinidades juntas. Cada año, antes de que empiece la época de caza, se le dedican numerosos sacrificios.

TI’-SIKH-PUK

Ti’-sikh-puk es el “Gran Gusano” que aparece en muchas leyendas de la zona del Estrecho de Bering. Surge en los tiempos en que los animales tenían la capacidad de adoptar forma humana. Se representa como un gusano gigantesco con la cabeza humana.


TIZHERUK

Ver: Pal Rai Yuk.

TOOTEGA

En la mitología inuit, Tootega es una anciana diosa muy sabia, cuya figura es la de una mujer muy pequeña, que vive en una isla, en una choza de piedra y tiene la capacidad de caminar sobre las aguas.

TORNAQ

Tornaq (sing.), tornait (pl.). Nombre genérico de los espíritus malignos que viven en el interior de las masas de piedra y que tienen un solo ojo. Cuando una piedra rueda detrás de una persona, quiere decir que el tornaq que vive en ella le ofrece su protección. Los tornait son de tres especies: con forma humana, con forma de piedra o con forma de oso. Estos últimos son los más potentes y más buscados por los angakok (chamanes), que los convierten en sus espíritus guardianes.

TOTALET

Entre los inuit netsilik, se dice que los totalet (hombre foca) se parecen tanto a los humanos como a las focas.

TOTANGUARSUK

Entre los inuit netsilik, se dice que el totanguarsuk es el espíritu de la figura de cuerda o juego del cordel (muy popular entre los inuit). Es un ser muy peligroso que ataca a las mujeres y a los que se entregan a jugar excesivamente con figuras de cuerdas o juegos de cordel.


TUNEQ

Tuneq (sing.), tornit, tunrit (pl.). Fabulosa raza de gigantes que los esquimales creen que vivieron antes que ellos en los territorios del norte. Eran mucho más grandes que los hombres y tenían los brazos largos, las piernas largas y ojos con frecuencia torcidos. Eran muy fuertes y conseguían desplazar rocas, pero también eran muy asustadizos y evitaban el contacto con otros seres humanos. Su civilización era muy primitiva: no usaban los arcos ni los kayaks y no sabían curtir la piel de foca. No cocían los alimentos, los dejaban pudrir y se los comían después de calentarlos manteniéndolos entre las costillas y el vientre. Desaparecieron al ponerse en contacto con los inuit, quienes, aprovechándose de su estado salvaje y de su estupidez, los exterminaron. En la tierra de Baffin los llaman toonijuk.

TUPILAK

Tupilak, tupilaq. Nombre genérico de seres demoníacos que representan los espíritus de los muertos. Son muy temidos y se procura mantenerlos alejados de las casas, a las que quieren regresar. Una simple rozadura con ellos resulta mortal e incluso una sola mirada provoca enfermedades. En Groenlandia, en cambio, el tupilak tiene algún punto de contacto con el zombi haitiano; es un ser vivificado por un brujo (angakok), con el fin de destruir a algún enemigo. Se confecciona con partes pertenecientes a varios animales; y luego el monstruo puede adoptar el aspecto de cualquiera de dichos animales.


TUTUATIN

Ser fabuloso, humanoide con el cuerpo peludo, del que hablan los inuit del estrecho de Smith.

UGJUKNARPAK

Esta criatura es similar en apariencia a un ratón grande, de tamaño humano. Tiene una cola prensil. Es rápido, tiene un oído excelente y su piel es impenetrable para todas las armas, excepto las mágicas. El ugjuknarpak se esconde debajo de canoas volcadas, y desde esa posición, atrapa a las presas humanas que vagan demasiado cerca con su larga cola. Nadie se atreve a acercarse a su guarida.


UISSUIT

Misterioso pueblo de enanos que viven en las profundidades marinas. Los hay machos y hembras, pero nunca se les ve fuera del agua. Aunque con un truco se consigue pescarlos en las profundidades marinas, antes de salir siempre consiguen volver al fondo, de modo que a veces se les ha podido ver las piernas.

WI’-LU-GHO-YUK

Animal marino muy parecido a la musaraña, que vive en los glaciares y en los icebergs, según os esquimales del estrecho de Bering. Cuando ve a un hombre corre a su encuentro, agujerea su calzado, se introduce dentro de sus vestiduras y rápidamente recorre todo su cuerpo. Si el hombre permanece completamente inmóvil, el animal no le hace daño y además, a partir de ese momento, el hombre será muy afortunado en la caza. Si, en cambio, se mueve, la bestia penetra en sus carnes, alcanza su corazón, y lo mata.

BIBLIOGRAFÍA

  • BALIKCI, Asen. The Netsilik Skimo. Waveland Press Inc., 1970.
  • BILBY, Julian W. Among Unknown Skimo. Seeley Service & Co, 1923.
  • GUIRAND, F. Mitología general. Editorial Labor S.A., 1962.
  • HALPIN, Marjorie M. Manlike Monsters on Trial. Early Records and Modern Evidence. University of British Columbia Press, 1980.
  • IZZY, Massimo. Diccionario ilustrado de los monstruos. José D. De Olañeta, Editor, 1996.
  • MERKUR, Daniel. Powers Which We Do Not Know: The Gods and Spirits of the Inuit. University of Idaho Press, 1991.
  • PECK, Edmund James. Apostle to the Inuit. University of Toronto Press Incorporated, 1996.
  • ROSE, Carol. Spirits, Fairies, Gnomes and Goblins: An Encyclopedia of the Little People. ABC-CLIO, 1996.
  • VARNER, Gary R. Creatures in the Mist: Little People, Wild Men and Spirit Beings around the World. Algora Publishing, 2007.


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    jueves, 16 de abril de 2015

    SERES FANTÁSTICOS Y LEGENDARIOS DE LA CULTURA ABORIGEN AUSTRALIANA... Y OTROS SERES MÍTICOS AUSTRALIANOS

    La mitología australiana aborigen es muy amplia y en ella abundan seres míticos o legendarios que a menudo resultan desconocidos para la mayoría de los hombres occidentales, más habituados a otro tipo de mitologías más clásicas, como pueden ser la griega, la nórdica o la japonesa, por poner algunos ejemplos. Por ello, hace tiempo me decidí a escribir un artículo en el que tan sólo pretendía recoger un breve compendio de algunas de esas criaturas fantásticas que adornan algunos de los mitos y leyendas de diferentes pueblos aborígenes australianos, refiriéndome especialmente a aquellos tipos de seres que poseen ciertas características monstruosas, y profundizar, aunque sea sólo brevemente, en otros aspectos espirituales de su cultura.


    Para comprender este artículo, ante todo hay que entender que cuando hablamos de mitología aborigen australiana no nos estamos refiriendo tan sólo a una única mitología, sino a un conglomerado de ellas. Efectivamente, entre los aborígenes australianos existen más de cuatrocientos pueblos diferentes, cada uno con rasgos culturales diferenciados-, y esta variedad de culturas es vasta, amplia y rica, y cada una de ellas tiene una profunda espiritualidad llena de matices que puede variar mucho de un pueblo a otro, si bien es cierto que entre ellas también existen muchos puntos en común, de los que hablaremos más abajo.

    Actualmente, los aborígenes australianos conforman la cultura viva más antigua del planeta, con, aproximadamente, 50.000 años de antigüedad. Al no disponer una cultura escrita propia, sus conocimientos se han ido retransmitiendo durante milenios mediante el uso de relatos orales, pinturas y canciones. Y sin embargo, en la actualidad ha quedado demostrado que sus historias recogen y retransmiten no sólo un amplio conocimiento de la vida natural y todo su entorno, sino hechos históricos, geográficos y paleontológicos que hasta hace poco la ciencia no había descubierto. Entre los aborígenes australianos, sus creencias y sus mitos no son tan únicamente un conjunto de creencias religiosas, sino todo un modo de entender el mundo y la vida no tan distinto al nuestro como pudiera parecer.


    Evidentemente, con la llegada de los colonos europeos, el choque de ambas culturas fue inevitable. Mientras que en algunos lugares se llegó a una coexistencia pacífica, en otros lados los indígenas aborígenes fueron cazados y exterminados, extinguiéndose y desapareciendo pueblos enteros, con todos sus conocimientos y creencias.

    Tras la llegada de los europeos, que venían con todo un bagaje cultural propio, los mitos y leyendas de unos empezaron a cruzarse con la de los otros. Es por ello que en este mismo artículo, además de los seres fantásticos propios de los aborígenes australianos, también incluiré otros seres fantásticos cuyas raíces provienen del folclore europeo, pero empapados de la esencia del continente oceánico, donde el conjunto de ambas culturas se mezclan; cuando sea el caso, dejaré constancia de ello en cada reseña.

    Como he comentado más arriba, si bien es cierto que los diversos pueblos australianos tienen cada uno de ellos un carácter propio, hay que entender que el conjunto de sus creencias tienen algunos puntos en común, y de entre ellos dos destacan por encima de otros: la creencia del Tiempo del Sueño, y la figura de la serpiente, generalmente entendida como serpiente arco iris, relacionado con el agua y, por lo tanto, con la vida. No me extenderé ahora con el mito de la serpiente arco iris, pues sobre ello ya hay varias reseñas en este artículo, pero creo que para comprender bien la mitología australiana sí que hace falta hablar y comprender que es el Tiempo del Sueño, y el Sueño mismo.


    El concepto del Sueño surge de la palabra alcheringa de los aranda de Australia Central, por lo que también se habla del Tiempo del Sueño como el Altjira o Alchera. Ésta palabra tiene una difícil traducción, pero su significado está más unido con el concepto de “Lo eterno” o “Lo no creado” que no con el concepto de “Sueño” mismo.

    El Tiempo del Sueño engloba una época lejana en la que el mundo se formó, y da una explicación a todos los elementos de conforman la vida de los aborígenes. No sólo explican la creación del mundo, de las plantas, los animales y los hombres, sino el porqué de todas las cosas, de lo natural, de lo espiritual y de lo social. Hablar del Tiempo del Sueño es hablar del pasado, pero el Sueño, como fuerza creadora, aún está presente en todas las cosas. De hecho, podría decirse que tanto el Sueño como el Tiempo del Sueño son un tiempo fuera del tiempo, ya que en el Sueño todo está ligado, y uno no es la continuidad del otro, sino que ambos son lo mismo y uno no puede entenderse sin el otro, ya que ambos explican la existencia.


    En el Tiempo del Sueño, muchas figuras míticas participaron en la creación del mundo. Estas figuras a menudo son descritas como animales que se comportan como personas, pero también como personas que tienen una figura animal. Ello puede llevar a la confusión a algunas personas. Las figuras míticas son entidades espirituales, y como tales no han de ser entendidos como animales o humanos al pie de la letra, sino como entidades arquetípicas, generalmente descritas como figuras gigantescas. Estas figuras, si bien a veces son descritas como “dioses” por los hombres occidentales, no deben ser entendidas como tales: ni se considera que controlan el mundo material ni son adoradas, únicamente respetadas.

    El Sueño puede hallarse en todo, pero los aborígenes consideran que hay lugares sagrados donde el Sueño y los seres surgidos del Tiempo del Sueño dejaron su especial marca, y en estos lugares sagrados se retransmiten sus líneas sagradas (llamadas songlines en inglés), que recogen el conjunto de mitos, leyendas, canciones y rituales. Estas songlines o líneas sagradas pueden encontrarse bien en un único punto, cercano al pueblo que las transmite, o bien seguir unas líneas o patrones a lo largo del continente, conectando un lugar con el otro, de costa a costa, de modo que puede cruzarse todo el continente siguiéndose estas líneas, atravesando hasta diez grupos étnicos diferentes. No en vano se ha dicho que los mitos aborígenes australianos forman fragmentos de un catecismo, un manual litúrgico, la historia de la civilización, un texto de geografía, y en mucho menor medida, un manual de cosmografía - todo a la vez, desde tiempos inmemoriales hasta llegar al presente.


    Bien, sea como sea, en este artículo no profundizaremos tanto en el conjunto de sus creencias como en la figura de algunas de esas figuras monstruosas, míticas y fabulosas que pueblan sus cuentos y leyendas de los aborígenes australianos, así como unas pocas nacidas en el propio seno de los colonos europeos dentro del continente australiano. ¡Espero que disfrutéis del viaje!


    ADNOARTINA

    Adnoartina es el lagarto guardián de Uluru, una roca gigantesca conocida también como Ayers Rock. Los pueblos aborígenes de Australia que viven alrededor de Uluru, entre ellos los anangu, cuentan numerosas leyendas sobre adnoartina y otros lagartos que surgen de la roca. Puede que esta criatura estuviese relacionada con el megalania prehistórico, un varano gigantesco que vivió en Australia hace 40.000-30.000 años, y pudo convivir con los primeros indígenas aborígenes.

    ADUNGUN

    Adungun es un maam (ver: maam), un espíritu carnívoro maléfico y peligroso, que mata a los hombres para comérselos.

    AKURRA

    En la mitología de los pueblos aborígenes de Australia del Sur -en concreto, entre los adnyamathanha de los montes Flinders-, Akurra es una gran deidad serpiente, a veces asociada a la serpiente arco iris (ver: serpiente arco iris).


    Los ancianos adnyamathanha lo describen como una serpiente gigante de agua con una larga melena, escamas y afilados colmillos, cuyos movimientos transformaron la tierra. Akurra se asocia con el poder del chamán, y nadie más puede acercarse a él con total impunidad. Akurra, como muchas serpientes arco iris, también está conectado con el agua y la lluvia. Según una historia adnyamathanha, en épocas de sequía los chamanes viajaban a la cueva en la que vivió Akurra, sacaban la serpiente, tomaban la grasa de su riñón, que se calentaba sobre un fuego, y permitían que la grasa fundida cayera sobre las brasas. Un fuerte viento comenzaba como el olor de la quema de grasa y se elevaba en el cielo, las nubes se abrían y la lluvia llegaba como un aguacero, revitalizando la tierra.

    ALTJIRA

    Entre los arandas, Altjira es una divinidad celestial a la que prácticamente no se le rinde culto, concebida como un gigante de piel roja, largos cabellos claros y piernas de emú. Sus mujeres, en cambio, tienen piernas de perro. Entre los aranda, Altjira es el dios del cielo, y la figura central del Alchera o tiempo del sueño, que creó la tierra, y tras ello se retiró al cielo. En el arte se lo representa con los pies de un emú y sus esposas e hijas tienen patas de perro. Se lo ha descrito como la figura de canguro con pies de emú, y se apareció a muchas personas, entre ellas Dungalyah, el espíritu de Uluru, en una madriguera cerca de la formación rocosa conocida como Kata Tjuta, monte Olga o las Olgas.

    ARKAROO

    En el Tiempo del Sueño, el arkaroo era una serpiente que se bebió todas las aguas del lago Frome en Australia del Sur, del cual queda un gran salar la mayor parte del tiempo. Muy lleno y cansado, el arkaroo se retrajo para echar una siesta en las montañas del oeste, tallando con su cuerpo los valles de lo que hoy se conoce como los Montes Gammon, al norte de los Montes Ranges. Fue atacado por otras bestias místicas y durante sus descansos dejaba ir el agua, resultando con ello que cada lugar de estos descansos se convirtía en una poza de agua, como la de Arkaroola Springs y otros lugares. Hoy, como en los tiempos antiguos, se pueden escuchar las voces del arkaroo en las montañas, que se explican científicamente con la actividad sísmica de los montes. El arkaroo ha dado origen del nombre a algunos lugares en esa región, como Arkaroola Village, Arkaroola Creek, Arkaroola Springs y Arkaroo Rock en Wilpena Pound.

    ARUNKULTA

    En la mitología de los aranda, Arunkulta es un espíritu del mal. Mangar-Kunger-Kunja, la gran lagartija, es quien los protege de esta criatura.

    BAGADJIMBIRI

    Entre los karadjeri los bagadjimbiri son dos hermanos que dieron nombre, es decir, que establecieron la existencia real, de todo el mundo de la naturaleza. Cuando el mundo era un sitio vacío y en la tierra todavía no existía nada, los bagadjimbiri se levantaron de la tierra en forma de dingos. Al hallar la tierra vacía, se sintieron descontentos por ese paisaje monótono que carecía de árboles animales y personas, por lo que crearon las primeras charcas, sin las cuales la vida no podía existir. Más tarde, también moldearían los primeros órganos sexuales de los primeros seres humanos, que carecían de sexo, a partir de una seta y un hongo con sus respectivas formas, e instituyeron el rito de la circuncisión. A ellos se debe la institución de todos los ritos iniciáticos y la invención del lenguaje. Finalmente los bagadjimbiri tomaron forma humana y se transformaron en gigantes cuya cabeza llegaba a tocar el cielo, y cuyo cuerpo estaba completamente cubierto de pelos. Fue entonces cuando se decidieron a explorar el mundo y viajaron a los cuatro vientos hasta que se toparon con Ngariman, el hombre-gato (entendiendo por gato el animal conocido como gato marsupial o quoll). Los hermanos lo encontraron tan divertido que se rieron de él, y no soportando esa ofensa, Ngariman reunió a sus parientes y atacó a los dos hermanos, asesinándolos. Dilga, la diosa tierra, se conmovió ante la muerte de sus hijos y de su generoso seno manó un torrente de leche que ahogó a los culpables y reanimó a sus víctimas. Cuando renacieron, los dos hermanos llegaron a la conclusión de que abandonarían el mundo, y cayendo por tierra murieron de nuevo y sus cadáveres se convirtieron en serpientes y sus espíritus subieron al cielo en forma de grandes nubes.

    BAGINI

    Las baginis de la mitología aborigen australiana son espíritus femeninos de la concepción del sureste de Australia que parecen mujeres aborígenes jóvenes, bellas y voluptuosas, que van cubiertas únicamente con sus largos cabellos; a veces se dice que tienen largas narices. Dotadas de pequeños pies y manos con poderosas y afiladas garras, son mitad humanas mitad animales, y capturan y violan a los hombres, drenando su voluntad en el proceso, confiando en sus sonrisas y sus formas redondeadas para distraer a la víctima de sus garras. Si encuentran a un hombre solo, tratan de seducirlo; si se resiste, se enfurecen y lo cortan en pedazos. A veces dejan que sus víctimas se vayan, mientras que otras veces las devoran.


    BOBBI-BOBBI

    En los mitos del pueblo binbinga del norte de Australia, Bobbi-Bobbi era un ser sobrenatural que vivió en los cielos en el Tiempo del Sueño. Era una enorme serpiente, similar a una serpiente arco iris, y originalmente fue benevolente hacia los seres humanos. Desde el cielo, vio que los seres humanos necesitaban algo más que agua para sobrevivir, por lo que creó a los zorros voladores (especie de murciélago frugívoro) para que los hombres los pudieran atrapar y alimentarse con ellos. Sin embargo, esos murciélagos volaron muy por encima del suelo y era imposible capturarlos. Viendo esto, Bobbi-Bobbi retiró una de las costillas de su cuerpo y creó el primer bumerang, dándoselo a los seres humanos, para que de este modo pudiesen obtener su alimento. Mediante el empleo de esta arma maravillosa que siempre regresa a su lanzador, los primeros binbinga mataron a los zorros voladores y los cocinaron. Sin embargo, el triunfo debió volver arrogantes a los primeros miembros de la tribu, y algunos seres humanos no quedaron satisfechos con estos regalos, mostrándose ansiosos por ver que más les podía ofrecer el cielo, de modo que dos hombres pretendieron abrir un agujero en el cielo con la costilla-bumerang para agradecer su regalo a Bobbi-Bobbi personalmente, y abrieron un enorme agujero en las nubes que sorprendieron tanto a Bobbi-Bobbi que no pudo coger el bumerang que cayó a la Tierra y matando a los hombres insensatos. Esta fue la primera vez que la muerte visitó a la raza humana, y desde entonces Bobbi-Bobbi se ha mantenido al margen en el cielo, sin hacer más intentos de ayudar a los seres humanos. En otra versión de este mito fue Bobbi-Bobbi quién se enfadó tanto por el mal uso que los hombres hicieron de su don, que recuperó su costilla cuando ésta cayó al suelo, y mató a los dos miembros de la tribu que tuvieron la insensata idea de recuperar el arma sagrada, devorándolos.

    BOLNGO

    En Australia el Bolngo o Butngu es un genio del huracán y del trueno, que vive entre las nubes y cuya orina es la lluvia. Se cree a veces que su pene es una serpiente mítica de color amarillo, el Gulkmin, igualmente símbolo de la lluvia.

    BUNYIP

    El nombre bunyip simplemente designa a un ser demoníaco o a un espíritu, aunque a la actualidad se lo ha asociado mucho a algún tipo de criatura criptozoológica. Otros nombres para designar a este mismo ser son yaa-loo, yahoo, kine pratie, tunatabah, dongus y wowee-wovee. Esta generalidad inicial del nombre puede haber contribuido a confundir las ideas: en efecto, con este término polivalente se ha etiquetado cualquier suceso o ser misterioso. Sin embargo, valorando críticamente todos los testimonios, surge un retrato bastante coherente, aunque sea con numerosas variantes. Por lo general se trata de un animal que vive en las zonas pantanosas, con el cuerpo semejante al de una becerra, con crines, la cabeza de un emú o un canguro, cubierto de pelo o de plumas; a veces tiene una cola semejante a la de una morsa. Entre las variantes se encuentra una descripción que lo ha descrito como parecido a los humanos, pero con rasgos horribles y pies humanos vueltos hacia atrás.


    Otro caso particular se presenta en el lago Alexandrina, cuyo bunyip, llamado en este caso Moolgewanke, tiene la parte superior del cuerpo en forma humana y la inferior de pez, y una voz que se parece al estruendo de un cañón. Otro caso único es el bunyip avistado en la segunda década del siglo XX en las ciénagas de Tuckerbil, que tenía una cabeza en ambos extremos y podía moverse en ambos sentidos. Algunos tienen un rostro plano como el de un bulldog y la cola como la de los peces; otros cuellos largos y picos como los de los emúes, con melenas caídas como las serpientes de mar. Se dice que la imposibilidad de obtener una descripción clara de los bunyips se debe a varios factores: uno de ellos es que la mayoría de personas que logran ver a un bunyip no logra sobrevivir para explicarlo, y el otro es que los pocos que logran sobrevivir para explicarlo, quedan tan aterrorizados, que su mente queda incoherentemente desquiciada, por lo que apenas consiguen dar explicaciones fragmentadas de lo que han visto.


    A pesar de las marcadas diferencias entre un bunyip y otro, el sonido del grito del bunyip es el mismo en todas partes de Australia: un rugido bajo y profundo que reverbera sobre los pantanos de mangles, los remansos de los ríos y la maleza o desierto que rodea a los pozos o las charcas. Este grito se oye muy fuerte en los períodos de lluvia o inmediatamente después, pero nunca en épocas de sequía. Cuando sus cubiles se secan, los bunyips se entierran en el fango durante toda la estación seca, y no emergen hasta que las aguas regresan a sus territorios. El aspecto más preocupante de los bunyips, que parecen infestar un continente escaso de agua, es que habitan en los ríos, corrientes secundarias y masas de agua de cualquier tipo, y pueden privar de agua a los aborígenes. Su dieta parece consistir, principalmente, en aborígenes, especialmente mujeres y niños, aunque la desaparición ocasional de colonos blancos ha hecho sospechar que no desdeña la carne de cualquier otro ser humano.


    DHAKAN

    En la mitología aborigen australiana, Dhakhan es el dios ancestral supremo de los Kabi de Queensland. Se le describe como una serpiente gigante con la cola de pez -a veces mitad hombre mitad pez- y pasa de una charca a otra en forma de arco iris en el cielo, ya que ésta es su manera de viajar entre los pozos de agua que son sus hogares. Es el creador de las víboras y las serpientes que viven dentro de los pozos y charcas de agua.


    DJANBAS

    En Australia, los djambas son espíritus antropomórficos, con el aspecto de esqueletos gigantes, tan altos como un árbol, con órganos genitales desmesurados. Son caníbales y pueden adoptar cualquier forma, pudiéndose hacer también invisibles, como por otra parte siempre resultan ser para los no iniciados. Son seres autocreados, existentes desde el inicio de los tiempos, e inmortales. Su poder mágico deriva de una sustancia especial, llamada gròaré, que se encuentra en el interior de sus cuerpos y que les confiere también la facultad de la clarividencia.


    DJANBUN

    Djanbun es un hombre que se convirtió en ornitorrinco después de perder un palillo de fuego al intentar que se encendiera el extremo chispeante de éste. Tras su fracaso, notó que su boca crecía cada vez más, se arrojó al río y se transformó en ornitorrinco. Los aborígenes siguen advirtiendo contra la costumbre de soplar demasiado para encender un palillo de fuego.


    DJANGGAWUL

    Entre los aborígenes del norte de Australia, los djanggawul son tres espíritus ancestrales, dos hermanas y un hermano, que vagaron por la tierra en compañía de Bralbral, un asistente de los djanggawul. Las dos hermanas, constantemente fecundadas por su hermano, poblaron la tierra. Al principio las hermanas tenían genitales masculinos y femeninos, pero el hermano les cortó las partes masculinas y de esta forma garantizó la ascendencia de los hombres en los ritos de fertilidad.

    DJUNKGAO

    En la mitología aborigen australiana, las djunkgao son un grupo de hermanas que están asociadas con las inundaciones y las corrientes oceánicas, de manera similar a las nereidas o náyades mediterráneas. Ellas fueron las que nombraron los clanes y todos los animales, y crearon pozos sagrados a partir de palos de ñame. La más joven fue violada incestuosamente y las hermanas se convirtieron en mujeres mundanas.

    DROP BEAR

    El drop bear, que podría traducirse como oso cayente (u oso que cae), es un animal carnívoro inusualmente grande y feroz emparentado a los koalas que, según cuentan algunas leyendas locales, habita en las copas de los árboles, atacando a sus presas desde una altura de hasta ocho metros, dejándose caer sobre su cabeza de modo que queden aturdidas o noqueadas, con lo que rápidamente puede morder el cuello de su víctima dejándola subyugada. Aunque el origen de esta leyenda o tradición local parece ser una broma inventada para asustar y confundir a los forasteros, ha llegado a considerarse como un fenómeno criptozoológico en algunos círculos.


    Sin embargo, el carácter de broma queda bien patente cuando uno escucha varios de los métodos sugeridos a los extranjeros para disuadir los ataques de los drop bear; éstos incluyen acciones tan disparatadas como la colocación de las horquillas en el pelo, untarse detrás de las orejas o las axilas con Vegemite (un alimento cremoso para untar muy popular e Australia) o pasta de dientes, orinar sobre uno mismo, o hablar inglés usando únicamente acento australiano. Esta broma, de hecho, se ha convertido en un fenómeno tan popular, que incluso el Australian Museum tiene una entrada supuestamente seria de los drop bears en su catálogo de fauna australiana, clasificándolos como Thylarctos plummetus, y en cuya descripción se dice que los drop bears son del tamaño de un leopardo o perro grande, tienen un grueso pelaje anaranjado con pequeñas motas oscuras, antebrazos poderosos para subir por los árboles y atacar a sus presas, y unos fuertes y amplios premolares en lugar de dientes caninos, para morder a sus presas. En concreto se establece que pesan unos 120 kilogramos y tienen una longitud de 130 centímetros. Sin embargo, el propio museo reconoce que no es una entrada seria, sino una broma inspirada en la “silly season” o “temporada tonta”, una época del año en que el uso de bromas, noticias frívolas  o mensajes exagerados son frecuentes, a modo de juego, en los medios mediáticos.

    DULUMDULUM

    El Dulumdulum es un genio que vivió en el Tiempo del Sueño, antes de la existencia de los hombres. Era un gigante que fue convertido en piedra después de su muerte, huella tal vez de un antiguo ser cosmogónico.

    FORSO

    Fantasmas de algunas de las islas que se hallan frente a la costa norte de Australia. Es muy raro ver a un forso, pero a menudo se siente el efecto de sus actividades. La muerte es una ocupación muy tediosa, y los forsos se aburren en sus tumbas solitarias o en los árboles donde se dejan los cadáveres para que se descompongan, de manera que se pasan el tiempo atormentando a sus parientes vivos. Cuando algo sale mal, es casi seguro que un forso está recordando a los humanos su presencia. El mejor modo de mantener a los forsos tranquilos y razonablemente satisfechos es hacer visitas frecuentes a sus tumbas o mantener expuestos en la aldea los cráneos y antepasados de uno, de modo que participen de las actividades de los vivos. De este modo, los muertos disfrutan de bastante compañía y no se inquietan por el aburrimiento.


    GALERU

    En la mitología aborigen de la Tierra de Arnhem, al norte de Australia, Galeru o Galaru era una serpiente arco iris que se tragó a los djanggawul (ver: Djanggawul) y simboliza la continuación de la vida en la Tierra.

    GAUARGE

    En Australia, animal misterioso de aspecto semejante al de un emú, pero sin plumas, que vive en cavernas cerca del agua, atrayendo a los remolinos a los nadadores atrevidos. La descripción de su aspecto y hábitat, según Heuvelmans, encajan a la perfección con un dinosaurio de la era secundaria con forma de avestruz, el struthiomimus.

    GOLOMONO

    En Australia, el Golomomo es el hombre-cocodrilo, ancestro mítico de todos los cocodrilos. En la época en que los animales podían transformarse en hombres y viceversa, Golomomo se estaba trasladando junto a dos otros seres míticos, el Cuervo y el Águila, cada uno con su propia familia. Llegados a un río, los otros dos lo atravesaron con sus piraguas, negándose ayudar a Golomomo. Entonces éste se convirtió en cocodrilo y volteó las piraguas de los dos, matándolos. A partir de aquel momento decidió volverse peligroso y temible tanto para los hombres como para los animales.


    GULKMIN

    Gulkmin es una serpiente mítica de color amarillo, símbolo de la lluvia. A veces se cree que es el pene de Bolngo, genio del huracán y del trueno.

    GURANGATCH

    El gran pez Gurangatch (o Gurrangatch) es un espíritu del tiempo de los sueños cuya forma es parte pez y parte reptil, una especie de anguila gigantesca.


    Cuando Mirrigan, el gato marsupial, quiso cazar a Gurangatch, emprendieron una lucha y persecución que definió buena parte del territorio de las Blue Mountains o Montañas Azules de Australia, lo que incluye muchos de los ríos, charcas y cavernas, así como algunas de sus formaciones rocosas. A lo largo del curso del río Wollondilly, así como a lo largo del río Cox, hay grandes pozos de agua, que son lugares de descanso de Gurangatch. Ellos todavía están habitados por los descendientes de Gurangatch.

    IMARINJA

    Entre los arandas, los imarinjas son unos espíritus con forma de murciélagos verdes que se esconden en el muérdago (imara), atacando a sus víctimas abriéndose paso hasta su corazón. Si un hombre se pone a vomitar, es un signo de que ha sido atacado por un imarinja. Le corresponde entonces al brujo el poco agradable cometido de sacarlo a trocitos y comérselo.


    IMBEROMBERA

    Imberombera es una giganta mítica, primera madre de toda la humanidad. Dicen que llegó, junto a su marido Wuraka, de los países occidentales, atravesando el mar. Su altura era tal, que habían podido pasar el océano a nado, sino caminando por el fondo, porque la cabeza quedaba fuera del agua incluso en los puntos más profundos.


    INAPATUA

    Entre los arandas, los inapatuas son la humanidad primitiva todavía en estado embrionario, sin diferenciaciones de sexo. Los inapatuas no tenían miembros diferenciados, ni ojos, orejas, boca o nariz, sino que estaban como envueltos en una especie de capullo, a través del cual se entreveía el perfil del cuerpo. Los dos ancestros míticos Numbakulla los liberaron primero del capullo y les dieron forma, cortando o añadiendo carne, hasta convertirlos en verdaderos seres humanos.

    INAPERTWA

    En la mitología de los aranda, los inapertwa son las criaturas simples con las que los numbakulla (ver: numbakulla) modelaron toda la vida (plantas, aves, mamíferos...) en la tierra. El inapertwa es un humano dentro del animal, es decir, el tótem del organismo.

    I’WAI

    En la mitología aborigen australiana, I’wai es el héroe de la cultura de los Koko Y’ao, un hombre-cocodrilo que trajo la mayor parte de los ritos y ceremonias religiosas de los Koko Y’ao.

    JULANA

    En los jumu, Julana es un espíritu lascivo que sorprende a las mujeres excavando bajo la arena, saltando fuera, y violándolas. Vivió y vagó por la tierra con su padre, Njirana, durante el tiempo del sueño.


    JULUNGGUL

    En la mitología aborigen australiana de la tierra de Arnhem, Julunggul es una diosa serpiente arco iris de la fertilidad, asociada con el renacimiento y el clima, que supervisó la maduración y la iniciación de los niños a la edad adulta. También conocida como Kalseru.

    KAPOO

    En la mitología de los aborígenes del norte de Australia, Kapoo es un canguro ancestral que dio las manchas a los gatos marsupiales o quols. Cuando el quol Jabbor le pidió que lo iniciara en los secretos de los ritos de los canguros, Kapoo se negó. Como Jabbor se aprestó a luchar, Kapoo y otros canguros le arrojaron lanzas y cubrieron su cuerpo de manchas. La leyenda no se refiere al gato común, como decimos, sino al gato marsupial o quol, cuya piel oscura está manchada de blanco.

    KARUMARI

    Gigantesca serpiente acuática mítica que se menciona en el territorio de Queensland, que aparece sobretodo después de las inundaciones. Es peligroso atravesar los ríos porque Karumari puede estar al acecho. Para reconocer si el monstruo está en las cercanías basta probar la temperatura del agua: si está caliente, puede uno bañarse sin peligro, pero si está gélida es signo de que el dragón está en las cercanías, y es más prudente desistir.

    KILLIMICAT CRAYPTON

    Uno de los muchos fantasmas que se dice que moran por la comarca de Gundagai –donde a menudo se mezclan los mitos indígenas con los mitos de origen céltico europeo- es la figura de un hombre sin cabeza llamado Craypton o Killimicat Craypton; y no recibe este segundo sobrenombre por casualidad, ya que según se cuenta, este fantasma vive precisamente en la cima del monte Killimicat, que se encuentra en esta zona, bajando de noche por sus con un caballo.


    KINIE GER

    En la mitología aborigen australiana, el kinie ger o kinnie ger es descrito como un ser medio humano y medio cuol, animal que también es conocido como quol o gato marsupial. Era un asesino despiadado e implacable con la cabeza y el cuerpo de un cuol, pero las extremidades de un hombre, que vagabundeaba matando a gente inocente, aves y animales, siendo el terror de las espesuras. En el mito, se afirma que kinie ger fue asesinado finalmente por la lechuza y el cuervo, que lo emboscaron cuando fue a beber agua en una charca. Se supone que cuando la criatura finalmente fue derrotada, se encogió y se convirtió en el primer cuol o gato marsupial, siendo el padre fundador de esta especie. Posteriormente, los kinie ger pasarían a ser unos misteriosos seres demoníacos con cuerpo humano, zarpas en los dedos, larga cola y cabeza de cuol, descritos como terribles animales de rapiña que atacan, matan y devoran tanto a hombres como a animales, a los que sobre todo lamen con gusto la sangre que brota de sus heridas.

    KOKOLURA

    Entre los arandas, los kokoluras son criaturas con aspecto de perros de pelo blanco, salvo en la frente, que es roja con manchas. Las cuatro patas terminan con manos humanas, y las posteriores son como las de los canguros. Tienen las orejas y los dientes muy largos, y un pelaje abundante y espeso en el mentón y sobre la nariz. Los más jóvenes merodean por la tierra, despedazando a los hombres, a los que llegan a devorar incluso el alma, mientras que los viejos se recluyen en grutas escondidas.

    KONDOLE

    Según un mito aborigen australiano, Kondole fue la primera ballena. Según cuenta la historia, Kondole era un hombre mezquino y grosero. Una noche, los ejecutantes de una ceremonia necesitaban a alguien para mantuviese un fuego encendido, y Kondole era el único de ellos que tenía fuego, pero se escondió en el monte. Los hombres discutieron con él, sin llegar a razones, y uno de ellos, frustrado, arrojó una lanza contra su cráneo. Como castigo, todos los hombres se convirtieron en animales, incluyendo canguros, pósums, aves y peces. Kondole convirtió en una ballena, y la herida que le causo la lanza en su cabeza, un enorme agujero sobre su cráneo, se convirtió en su orificio nasal.


    KUKURPA

    Demonio-brujo que tiene la capacidad de transformarse en una especie de buitre: sus brazos se cubren de plumas, la nariz se convierte en un pico y los pies sacan zarpas; con esta forma el kukurpa va a alimentarse de almas, condenando a muerte a aquellos a quienes ha comido su alma.


    KURU ALPA

    Entre los nambutjis, el kuru alpa es un fantasma que, después de la muerte, abandona el cuerpo en forma de hombre rojo, y luego se dedica a merodear por los alrededores, asaltando a los durmientes con mordeduras y arañazos.

    KURUNUKURUNU

    Mítico hombre-lagarto, que puede aparecer ya sea como un hombre, ya sea como un lagarto, ya sea como un híbrido entre las dos especies.

    LIKANAYA

    Likanaya, junto a su hermana Marrayka, es una especie de sirena de agua dulce. Fueron dos hermanas que vivieron en el tiempo del sueño, que un día, al entrar al agua, vieron que la parte inferior del cuerpo se les transformaba en cola de pez. Dicen que todavía en la laguna del río Gumaderr al este de Oenpelli


    LUMALUMA

    Gigantesco hombre-serpiente, Lumaluma era un monstruoso gigante del Tiempo del Sueño, parecido a una enorme serpiente. Su cuerpo estaba recubierto de escamas, su altura superaba los cien metros, y tenía más de diez de grosor. A veces se lo representa en forma de hombre, pero más a menudo aparece en forma de serpiente con cabeza humana o de dragón. Cuando respiraba, echaba llamas por la boca y la nariz. Se le puede representar con brazos, con piernas, o con ambas cosas; pero cuando se lo representa como simple serpiente, se añade una aleta para recordar que se trata de una serpiente marina. Este aspecto marino se encuentra también en los relatos en que Lumaluma se convierte en hombre-ballena.


    Lumaluma tenía dos hijas hermosísimas, de las que se servía para atraer a los hombres a su pequeña isla, para luego devorarlos. Sólo cuando los indígenas hicieron una expedición en masa, desbordándolo en su número, lograron matarlo. Sus huesos todavía son visibles, transformados en rocas, frente a Cap Stewart, cerca de la pequeña isla donde vivía.

    MAAM

    Los maam, conocidos también como malindji o mamandi, son unos espíritus generalmente considerados como maléficos y peligrosos, que no son otra cosa que almas de hombres o animales desencarnados. Cuando un hombre muere, su alma se divide en dos, una parte de ellas se dirige su debido lugar, en la tierra de los muertos o tierra de los antepasados, pero otra permanece cerca de su cuerpo, resentida de su estado actual, convirtiéndose en peligrosa y antiética hacia las personas y la vida que dejó; esta última es el maam.


    Son, junto a los mimis, uno de los temas preferidos del arte aborigen australiano. Se considera que están en posesión de dotes y poderes superiores a los de los hombres, hecho que se traduce gráficamente representándolos con muchos miembros. Se dice que son responsables de estupros y que provocan la discordia en el interior de los núcleos familiares mediante su irrefrenable hambre erótica. A veces también se los utiliza como asustador de niños. Los maam no son visibles más que para ciertos hechiceros; algunos de ellos, como Adungun, también son carnívoros y matan a los hombres para comérselos. Parece ser que están sometidos a un espíritu llamado Wuragag, o Gurugag, o Waraguk, que vive en una célebre formación rocosa, Tor Rock, cerca de Oenpelli.

    MALINGEE

    El malingee es un espíritu nocturno maligno de la mitología aborigen australiana, que prefiere evitar a los humanos, pero cuando es provocado, no duda en matar sin piedad con un cuchillo de piedra. Los malingees tienen rodillas de piedra que chocan entre sí, haciendo un sonido rasposo, y tienen unos ojos que arden como las brasas de un fuego frío. Estos rasgos hacen posible que los seres humanos puedan detectar y evitar a los malingees cercanos.

    MAMARAGAN

    En la mitología aborigen australiana, Mamaragan o Namarrkon es un dios del rayo que habla con la voz del trueno. Monta una nube de tormenta y lanza rayos a los seres humanos y los árboles. Vive en una charca.


    MANGA PARRA

    Entre los arandas, los manga parra (literalmente, “colas volantes”) son unos pájaros negros cubiertos de pelo y con cabeza humana. Del cuerpo de los niños, con la ayuda de una larga vara, extraen el alma, el hígado y la grasa, haciéndolos morir.

    MANGAR-KUNGER-KUNJA

    Mangar-Kunger-Kunja es el gran antepasado lagarto o lagartija del pueblo arrente, los aranda, cuyo nombre significa “papamoscas”. En cierto modo puede considerarse que fue la criatura que dio forma a los primeros hombres, a los rella-manerinja (ver: rella-manerinja), que se encontró al lado de una colina; habían sido fusionados juntos y él los separó con un cuchillo y cortó los agujeros de sus bocas, orejas y narices, y luego les dio el cuchillo, la lanza, el escudo, el fuego, el bumerang, la tjurunga (objeto de significado religioso) y, por último, un sistema de matrimonio.  Los aranda afirman que rasgos naturales como grandes rocas o charcas señalan los sitios donde Mangar-Kunger-Kunja llevó a cabo esos actos extraordinarios, y aún consideran sagrada el lagarto o la lagartija. El castigo por matar a uno de estos animales genera un deseo sexual tan poderoso que enloquece a quien transgrede el tabú.

    MANGU KURATA

    Entre los pindupis, los mangu kurata o mamu kurata, son unos espíritus comedores de demonios, pero que además de los demonios kukurpa (ver: kukurpa), tampoco desprecian alimentarse de niños. Son delgados y largos como un palo, con la cabeza delgada, los dedos y los órganos sexuales minúsculos y los miembros alargados; no tienen ano. Les sacan los ojos a los hombres y les tiran de las orejas cuando duermen. A veces se transforman en perros, y en esta forma pueden volar, cogidos todos juntos el uno al otro, sujetos por el pene y la cola. Si muerden a alguien cuando se encuentran bajo este aspecto, lo cortan por la mitad.

    MANGU WALTANGU

    Demonio con aspecto de hombre, con alas de halcón, capaz de volar. Devora a las mujeres empezando por la almohadilla adiposa conocida como monte de Venus, prosiguiendo por la vagina, y luego se come todo el resto.


    MANTALURPA

    Entre los loritja, los matalurpas son unos espíritus con aspecto de gato marsupial o quol, pero con el cuerpo formado únicamente de arena.

    MARINDI

    En las creencias aborígenes australianas, Marindi es un perro o dingo ancestral cuya sangre tiñó las piedras de rojo. Sucedió durante el Alchera o el Tiempo del Sueño que la lagartija Adno-Artina retó a Marindi. La astuta lagartija convenció a Marindi de que aguardara hasta la noche, momento en que vería mejor. Cuando entraron en combate, Adno-Artina sujetó salvajemente a Marindi del cuello y lo mató. La sangre que manó de la herida letal tiñó las piedras de rojo.

    MARRAYKA

    Marrayka, junto a su hermana Likanaya, es una especie de sirena de agua dulce. Fueron dos hermanas que vivieron en el tiempo del sueño, que un día, al entrar al agua, vieron que la parte inferior del cuerpo se les transformaba en cola de pez. Dicen que todavía en la laguna del río Gumaderr al este de Oenpelli


    MIMI

    Entre los aborígenes australianos de la Tierra de Arnhem, al norte de Australia, los mimi son unos seres o espíritus corpóreos cuyos cuerpos son extremadamente largos, delgados y sutiles; tan sutiles, que corren peligro de romperse en caso de un fuerte viento, ya que éstos puede estrellarlos contra las rocas y romperles los huesos. Para evitar esto, por lo general se pasan la mayor parte de su tiempo viviendo entre las grietas de las montañas, las grutas o en troncos huecos.


    Tienen un oído tan fino que desde lejos se dan cuenta cuando alguien se acerca, y así tienen tiempo de desaparecer; de hecho, cuando un ser humano se les acerca, escapan soplando sobre la roca, abriendo en ella una grieta en la que se esconden. A veces pueden ser percibidos por los niños, pero nunca por los adultos. Se cree que son una raza que vivía en el territorio australiano mucho antes de que llegara el hombre a él, y como los seres humanos, tienen una vida biológica normal: comen, duermen y se acoplan. Fueron ellos los que enseñaron a los primeros hombres como cazar y cocinar canguros y otros animales; del mismo modo, ellos hicieron las primeras pinturas rupestres y enseñaron a los aborígenes cómo mantener sus pinturas y cómo pintarlas por ellos mismos. Según las leyendas, se trata de seres nocturnos algo tímidos, inofensivos y bondadosos, aunque a veces pueden ser traviesos, o volverse peligrosos si se consideran ofendidos. Representan un tema constante en el arte aborigen australiano.

    MINAWARA

    Uno de los hombres canguro ancestrales de los nambutji de Australia central. Este héroe aborigen surgió, como su hermano Multutltu, de la pila de escombros dejada por el diluvio. Los hermanos erraron de un sitio a otro, moldeando el paisaje, inventaron la lanza y organizaron los ritos de iniciación.


    MINDI

    Entre los yarra yarra, Mindi o Myndie es una serpiente mítica, que mide dieciséis kilómetros y puede variar su tamaño a voluntad, siendo capaz de alargar o contraer su cuerpo, tiene una lengua trífida y una boca del tamaño de una caverna, que echa veneno. Mindi vive en una montaña de granito al noroeste de Melbourne. Su llegada es anunciada por un olor fétido, y su simple visión provoca la muerte. Devoraba a los que violaban las leyes tribales o cruzaran indebidamente las fronteras totémicas, zonas tribales relacionadas con ciertos dioses. No sólo los nativos, sino también los primeros colonos creían en su existencia e incluso creían haberla visto.

    MINKA

    La tribu aborigen de Peramangk afirman que el minka o pájaro minka vive en el monte Barker. Esta ave mítica aparece en algunas historias sobre el tiempo del sueño, y su avistamiento predice una muerte segura.

    MIRRIYOLLA

    La comarca de Gundagai es rica en mitos y leyendas donde se mezclan la mitología indígena de los aborígenes australianos con las creencias de origen céltico de los descendientes de los europeos, y está repleta de historias de fantasmas con nombres propios. Las mujeres wiradjuri de la comunidad de Brungle, cerca de Gundagai, relatan la historia del perro fantasma llamado Mirriyolla, un perro-espíritu que puede cambiar de forma. Este perro fantasma también es conocido en Cootamundra, a pocos kilómetros al noroeste de Gundagai y cuentan que vive en la cercana Cordillera Bethungra, que es parte en la comarca de Gundagai. Se dice que este perro fantasma caza sólo una noche al año, durante la noche más larga.


    MOKOI

    Los mokoi son espíritus intermediarios, entidades míticas, una especie de genios o fantasmas, a menudo representados en dibujos o reproducidos en esculturas, que desempeñan un papel secundario en algunos ritos. Tienen el poder de manifestarse también en forma de animal, por lo general como serpientes. A menudo no tiene un sexo definido; se trata de todos modos de seres personalizados. Entre los más frecuentes están Putyputy, Banumbul, Gurmirringu y Murayana. Entre los murngin, el mokoi es un espíritu maligno que mata brujos que utilizan la magia negra, y también es conocido por secuestrar a los niños por la noche para comer. Los murngin creen que la muerte raramente es causada por la vejez, sino que más bien es el trabajo de un mokoi, que trae consigo algún tipo de enfermedad o accidente fatal.

    MOPADITI

    Cuando alguien muere, se crea un espíritu llamado mopaditi. Los mopaditis son los espíritus de los muertos que residen cerca de la tumba o lugar de sepultura donde su cuerpo ha sido enterrados. Solos e inseguros, estos espíritus recién creados buscan la proximidad de sus seres queridos y parientes más cercanos, resultando peligrosos para ellos. Para poder realizar la transición que dé paso al abandono total de su cuerpo y que el espíritu regrese a la tierra de los muertos o los antepasados, deben celebrarse ciertos rituales que liberarán el alma de esta tierra.


    MULDJEWANGK

    El muldjewangk era una criatura acuática de la mitología aborigen australiana que habitaba el río Murray, y en especial su cuenca, el Lago Alexandrina, siendo especialmente utilizado como un elemento de disuasión para que los niños aborígenes que deseaban jugar cerca de la orilla del río por la noche no lo hicieran. A veces se presentaba al muldjewangk como una especie de ser mitad hombre mitad pez, y otras veces como un monstruo gigantesco, sin quedar totalmente claro si había varias de estas criaturas o tan solo existía un muldjewangk. Se dice que las grandes acumulaciones de algas flotantes ocultan al o a los muldjewangk y por lo tanto deben ser evitadas, y también se han visto sus grandes huellas. Sin embargo, algunos ancianos dicen que actualmente los muldjewangk ya no habitan en el sistema fluvial del río Murray.


    Entre las diferentes historias que se cuentan del muldjewangk está aquella en que importunó a Ngurunderi -uno de los grandes héroes ancestrales de los Ngarrindjeri durante el Tiempo de los Sueños- y a sus esposas cuando se establecieron en las orillas del Lago Alexandrina, destrozando sus redes de pesca. Otra, cuenta como una vez un muldjewangk monstruoso atacó a un barco de vapor propiedad de los colonos europeos, agarrando el casco de la nave con sus manos. Cuando el capitán vio eso, cogió su pistola. Los ancianos aborígenes que iban a bordo advirtieron al capitán que no disparase contra él, pero sus súplicas cayeron en oídos sordos. “Sufrirás ahora”, le advirtieron. Se supone que disparó contra la criatura pues, efectivamente, poco después, el capitán contrajo unas extrañas ampollas rojas supurantes por todo el cuerpo, y tardó seis meses en morir.

    NAJARA

    En la mitología aborigen del oeste de Australia, espíritu perverso cuyos silbidos tientan a los muchachos para que abandonen sus hogares a fin de inducirlos posteriormente a olvidar su idioma y sus tradiciones. Sus silbidos se perciben en medio de las hierbas.

    NAMARAKAIN

    Espíritus perversos, pertenecientes a los dos sexos, invisibles para todos salvo para los hechiceros. Atacan sobre todo a los hombres enfermos, a los cuales sustraen el alma causándoles la muerte. Tienen la facultad de moverse instantáneamente de un lugar a otro en busca de víctimas, con ayuda de un cordel que tienen siempre entre los dedos.

    NAMARWON

    Namarwon, conocido también como Namarrkon o Mamaragan, es el espíritu del trueno que vive en las nubes, representado con cuernos en la cabeza y con hachas de piedra en las rodillas y los codos, símbolos –tanto los cuernos como las hachas- del rayo. A veces el rayo tiene también una connotación sexual, y se dice que Namarwon lo crea con el pene.


    NARGUN

    Según las leyendas tribales gunaikurnai, el nargun era una feroz criatura medio humano medio piedra que vivía en la Guarida de Nargun, una cueva debajo de una cornisa de piedra que se halla detrás de la cascada de un pequeño afluente del río Mitchell, en el Parque Nacional del Río Mitchell, en Victoria, Australia, y en cuya base se forma una poza de agua. La leyenda aborigen describe al nargun como una bestia que era toda ella de piedra a excepción de sus manos, brazos y pecho, que eran humanos. Se contaban historias alrededor de las hogueras aborígenes acerca de cómo el nargun secuestraba a los niños que visitaban la poza, o como la feroz criatura arrastraba a los incautos viajeros hasta su guarida. Del mismo modo, se decía que cualquier arma dirigida contra ella se volvía contra aquel que la empleaba; el nargun no podía ser dañado con bumerangs o lanzas, ya que éstas eran reflejadas de vuelta al lanzador. Estas historias servían a un doble propósito: por un lado, como un cauto cuento para mantener a los niños cerca del campamento, y por otro lado como una historia para mantenerlos lejos de la cueva sagrada. Efectivamente, la Guarida de Nargun era considerado un lugar especial para las mujeres de la tribu gunai, y en realidad se utilizaba para la iniciación de las mujeres y el aprendizaje de las ceremonias en lugar de ser la guarida de cualquier depredador monstruoso.

    NGALKUNBURRIYAYMI

    Ngalkunburriyaymi es un espíritu femenino del tiempo del sueño, hija de Jingana, la Madre Tierra, y hermana de Ngalyod (ver: Ngalyod). Puede ser representada en forma de mujer o como serpiente; en esta segunda forma, como su hermano Ngalyod, desempeña la función de serpiente arco iris (ver: serpiente arco iris).

    NGALOIT

    Serpiente mítica que se menciona en la zona de Fish Creek, caracterizada por una barbita y largos dientes afilados. Vive en un estanque; si alguien se baña allí, hace salir de su cuerpo pequeñas serpientes que se introducen en el ombligo del intruso y lo matan.

    NGALYOD

    Es una serpiente arco iris (ver: serpiente arco iris), hijo de Jingana, la Madre Tierra, y hermano de Ngalkunburriyaymi (ver: Ngalkunburriyaymi). Vive bajo las aguas de una laguna. Se lo representa de varias formas: por lo general tiene dos protuberancias alrededor de la cabeza, con las cuales puede excavar bajo tierra, cogiendo por sorpresa a los indígenas y devorándolos. A veces tiene cuernos, y a menudo parece un híbrido de canguro y cocodrilo.

    NINYAS

    Son hombre de hielo que infestan el monte Conner. Su cuerpo es humano, pero tan frío que está permanentemente cubierto de escarcha, mientras que el pelo y las cejas parecen estalactitas. Viven en inmensas cavernas con paredes cubiertas también de hielo. En verano permanecen resguardados en sus gélidas grutas, pero en invierno, cuando la temperatura externa les resulta más soportable, vagan a lo largo de las cadenas montañosas.


    NUMBAKULLA

    Los numakulla o numbakulla eran dos dioses del cielo que crearon toda la vida de la tierra, incluidos los seres humanos, a partir de los inapertwa (ver: inapertwa). Posteriormente, se convirtieron en lagartos. Los numakulla a veces se describe como una deidad de aspecto dual en lugar de dos deidades separadas.

    NUMEREGI

    Entre los kakadus, los numeregi son gigantescas serpientes devoradoras de hombres. Los huesos de los indígenas comidos por su primer antepasado fueron regurgitados y se hicieron parte del paisaje en forma de rocas. Existen largos y complejos relatos que hablan de las relaciones entre hombres y numeregi. Por otro lado, se habla de hombres que, como poseen pieles y cabezas de numeregis, pueden transformarse en estas últimas, adoptando sus formas.

    PAPINIJUWARI

    En la mitología de los pueblos aborígenes del norte de Australia -en concreto, del pueblo tiwi-, los papinijuwari son gigantes de un solo ojo que viven en una gran choza en el punto donde termina el cielo. Se dice que las estrellas fugaces son papinijuwaris que acechan cruzando los cielos con un palo de fuego ardiendo en una mano y un palo de lucha en la otra.


    La dieta de los papinijuwaris es muy peculiar: se alimentan de los cuerpos de los muertos y la sangre de los enfermos. Son capaces de localizar a las personas enfermas por el olor, y al encontrar una víctima se vuelven invisibles y chupan la sangre de esa persona sin dejar una herida. A medida que la persona enferma se debilita, el papinijuwari se hace lo suficientemente pequeño como para entrar en el cuerpo de su víctima a través de su boca y se bebe el resto de la sangre desde su interior.

    PATIRI

    Demonios de largos dientes que, a través de la leche materna, penetran en los cuerpos de los recién nacidos y los devoran desde dentro. Tienen el aspecto de pequeños felinos.

    RELLA- MANERINJA

    Según los aranda, originalmente el mundo estaba cubierto por las aguas y sólo sobresalían unas pocas colinas. A orillas de una de esas islas primigenias vivían dos seres insuficientemente desarrollados conocidos como rella-manerinja (los dos que crecieron juntos). Estos semihombres eran tan primitivos que tenían los ojos y las orejas cerrados, un pequeño agujero en lugar de boca, manos que no podían extender y piernas y brazos rígidos. Durante mucho tiempo este par de criaturas vivió sin hacer el menor movimiento, hasta que bajó el nivel de las aguas y Mangar-Kunger-Kunja (ver: Mangar-Kunger-Kunja) se arrastró por el terreno seco y separó al par informe con un cuchillo de piedra. Luego les hizo unas aberturas para que cada uno de ellos tuviera ojos, nariz, orejas y boca totalmente formados. Después de eso, Mangar-Kunger-Kunja les ofreció varios regalos, entre ellos el cuchillo de piedra, la lanza, el escudo y el bumerang. También les dio un talismán de piedra e inició en los ritos de circuncisión y la infibulación. Su último don fue la ceremonia matrimonial.

    RUBARUBA

    Entre los aranda, Rubaruba es el nombre de un demonio-ciclón. Rubaruba avanza con la cabeza gacha: sus cabellos largos levantan el polvo del suelo. El cuerpo, delgadísimo, tiene piernas flacas como husos, largos dedos en las manos y en los pies, huesudos y con las uñas afiladas. Sus dientes sobresaliendo de su boca.

    SERPIENTE ARCO IRIS

    Particularmente difundido por toda Australia, aunque este mito existe en otras partes del mundo, el mito de las serpientes arco iris está vinculado desde siempre al agua, teniendo una especial relevancia su relación con la lluvia, y de ahí que sea perfectamente coherente con su estructura simbólica su estrecha relación con el arco iris. En los pueblos de Australia, la serpiente arco iris es una auténtica divinidad, lógicamente conectada a la lluvia, síntesis del poder al mismo tiempo vital y mortal de la propia naturaleza.


    En Kimberley la serpiente arco iris toma el nombre de Kaleru; en él están claros los aspectos fecundadores junto a una más banal relación con la lluvia: en efecto, Kaleru ha sido el creador, en el tiempo de los tiempos, con su semen, de todos los espíritus de los niños. Otras veces, el mito toma carácter de bisexualidad, vinculados siempre a la función creadora. En distintas partes del continente australiano las serpientes arco iris reciben otros nombres, que a veces designan individuos específicos y otras veces a toda una especie: Karia, Muit, Wulungu, Yulunggu y muchos otros. Con frecuencia tiene el papel de una divinidad central, teniendo su sitio en los ritos de iniciación, y estando relacionado con la feminidad, el sexo, la sangre, y el más allá. Obviamente, junto a los aspectos creadores, también tiene aspectos destructivos: en efecto, es quien provoca las inundaciones. En los días de la creación, su tarea consistió en crear ríos, manantiales, lagos, pozos y charcas. Los ríos tienen tantas curvas porque su curso sigue el movimiento ondulado de las serpientes, y los pozos y charcas son redondos porque tienen la forma de una serpiente enroscada al descansar.


    En la actualidad los aborígenes consideran que las serpientes arco iris viven en el fondo de las charcas o en el interior de la tierra, especialmente en la estación seca. Hay que tener mucho cuidado de no molestarlas o se despertarán furiosas, al agitar sus enormes cuerpos por la tierra o el cielo. En la estación lluviosa, las serpientes arco iris salen de sus pozos y cumplen con su tarea de proporcionar agua a la tierra. Los brillantes arcos de colores en el cielo indican que las serpientes se están desplazando de una charca a otra, o de un río a otro, para asegurarse de que todos están bien llenos de reservas para la estación seca.


    TANGARA

    Extrañísimos seres autoantropófagos: los tangaras, en efecto, devoran sus propios miembros, que le vuelven a crecer. Los tangaras tienen el aspecto de seres humanos normales, salvo por el hecho de tener una sola pierna. Viven en las rocas o en grutas. No desdeñan, para variar de dieta, el comerse también a los viandantes, a los que golpean violentamente con una cachiporra.

    THARDID JIMBO

    Thardid Jimbo es un personaje de la mitología aborigen australiana. Era un gigante caníbal que, en última instancia, fue derrotado por el ingenio de la familia de un cazador que había matado.

    THINAN-MALKIA

    Thinan-malkia es un espíritu maligno den la mitología aborigen australiana que captura a sus víctimas con redes que enredan sus pies.

    TIDDALIK

    El cuento de la rana Tiddalik es una leyenda de la mitología aborigen australiana más populares hoy en día, hasta el punto que ha sido el tema central de diversos libros infantiles modernos. La historia original de Tiddalik forma parte de los mitos de los gunai, al sur de Gippsland, Victoria, pero se ha extendido en todo el mundo desde que se publicara su versión escrita, aunque muchas de las versiones actuales han cambiado sustancialmente su contenido, dulcificándolo, en especial a lo que se refiere al desastre subsiguiente causado por la regurgitación de las aguas.


    En la narración original, situada en el Tiempo de los Sueños, Tiddalik, despertó una mañana con una sed insaciable, y comenzó a beberse con avidez todo el agua de los ríos, charcas y lagunas hasta que se consumió toda el agua dulce. Las criaturas y plantas de todo el mundo comenzaron a morir debido a la falta de humedad, de modo que los otros animales conspiraron contra Tiddalik, e idearon un plan para que soltase toda el agua que había consumido. Esta idea fue coordinada con éxito por un viejo y sabio wombat, que le contó su plan a la anguila Nabunum. La anguila empezó a adoptar formas cómicas ante la gran rana hasta el punto que Tiddalik empezó a reírse, de modo que el agua salió de ella para reponer las charcas, las lagunas y los ríos. Sin embargo, la salida repentina de tanta agua del cuerpo de la gran rana causó estragos e inundaciones, formándose entonces las bahías, estuarios, ensenadas e islas. Muchos fueron los que perecieron ahogados, mientras que otros quedaron varados, atrapados en las islas. Sin embargo, aquellos que quedaron atrapados en las islas, fueron rescatados por Borun el pelícano, y el final de la historia de la rana Tiddalik explica cómo, debido a ello, las plumas del pelícano pasaron de ser de todas negras a convertirse en una mezcla de blanco y negro.


    TJITJI NGANGARPA

    Entre los loritjas, el tjitji ngangarpa es un demonio con el aspecto de un niño y con la cabeza lisa como una piedra, grandes ojos, una gran nariz y el cuerpo completamente lampiño, que se introduce en el útero de las mujeres provocando enfermedades.

    TUKURA

    Entre los loritjas, Tukura es un dios celestial que tiene los pies de emú que vive en un campamento cuyos fuegos son las estrellas de la Vía Láctea

    ULANJI

    En la mitología de los binbinga del norte de Australia, una de las numerosas serpientes ancestrales que fue un antepasado de la tribu. En cierta ocasión, Ulanji trepó a las rocas para morder las cabezas de los zorros voladores (una especie de murciélagos) y se sacó dos de sus costillas y el corazón. En los ritos de circuncisión destinados a introducir a los jóvenes a la edad viril, se pide a los muchachos binbinga que entreguen sus prepucios a Ulanji.

    ULTHAANA

    Entre los arandas, una figura divina parcialmente similar a Altjira, Ulthaana, es un gigante celestial con las mismas características que Altjira, pero que únicamente posee un gigantesco pie de emú.

    UNGUD

    En sentido genérico ungud designa a toda una serie de serpientes arco iris que pueblan las aguas subterráneas, una especie de personificación de las fuerzas locales fecundadoras; a veces el mismo nombre indica a los wondjina (ver: wondjina); de hecho, tanto ungud como wondjina derivan de la misma raíz, won o wun, que significa “en relación con el agua”.


    En sentido personal, Ungud es el creador del mundo, a veces macho, a veces hembra, que hizo surgir el universo del caos primordial, y que con la lluvia envió a los primeros seres vivos a la tierra. Está asociado con el arco iris, la fertilidad y las erecciones de los chamanes de las tribus. Entendido como ser personal, Ungud es invisible para todos salvo para los brujos, que pueden dialogar con él y que de él reciben poderes mágicos. Según el mito, Ungud vivía en el fondo de la tierra y tenía forma de serpiente.

    UNWALA

    Los unwala son una pareja de seres legendarios de los tiempos primordiales, a los que se debe la formación de las características geofísicas de las costas de la isla de Groote y de la costa continental adyacente. Terminada su tarea, se transformaron en cangrejos.

    WAGYL

    El wagyl -también llamado waugl, waugal o waagal- es, según la cultura noongar, una criatura del Tiempo del Sueño con forma de serpiente, responsable de la creación de los ríos Swan, Canning y otros cursos de agua y accidentes geográficos actuales alrededor de Perth y el suroeste de Australia Occidental. Un ser superior, la serpiente arco iris, creó el universo y la gente, y delegó a Wagyl, una deidad menor, pero no obstante poderosa, que creara y protegiera los ríos, lagos, manantiales y la vida silvestre. Se dice que el Monte Darling representa el cuerpo del wagyl, que serpentea sobre la tierra creando las curvas y los contornos de las colinas y barrancos. Este ser está fuertemente asociado con ríos y lagos (como el Lago Monger), y se supone que sigue residiendo en las profundidades de los manantiales.


    A medida que el wagyl se deslizó sobre la tierra, su pista formó las dunas de arena y su cuerpo cambió el curso de los ríos; donde ocasionalmente se detuvo a descansar, creó bahías y lagos. De los montones de rocas se dice que son sus excrementos. Los sitios sagrados de wagyl tienden a ser lugares naturales soleados situados al lado de los cuerpos de agua; tales sitios son considerados sagrados entre los noongar. Mientras se movía, sus escamas, al raspar, saltaron de su cuerpo y se convirtieron en los bosques y tierras forestales de la región. Los noongar fueron nombrados como los guardianes de la tierra por el wagyl, y éste podía ser visto por ciertos ancianos de la tribu que hablaban con este ser del Tiempo de Sueño. Las historias wagyl pueden representar la supervivencia en la tradición oral de la extinta serpiente constrictora Wonambi naracoortensis, que vivió en Australia durante el período del pleistoceno de la Edad del Hielo, y alcanzaba una longitud de cinco a seis metros, ya que las localizaciones de sus restos justamente solían estar emplazadas allí donde los noongar sitúan sus sitios sagrados, y ello también explicaría porque en la cultura aborigen se prohibía a los niños jugar en esos lugares, que sólo podían visitar si iban acompañados de un adulto.

    WAMBEEN

    Wambeen es un dios maligno de la mitología aborigen australiana, conocido por su figura, que lanza rayos, al igual que muchos otros sujetos de cuentos antiguos. Wambeen prefiere a los viajeros como sus víctimas, y se dice que baja a la tierra para golpear a los vagabundos, pudiendo ser reconocido sólo por el olor del mal que emana.

    WARAYINGIMUUWA

    Warayingimuuwa, o Ringringmuuwa, es un mítico ser del tiempo del sueño, de poca estatura pero dotado de una fuerza extraordinaria y de un inigualable apetito sexual. Cuenta una historia que dos hermanas que se toparon con él tuvieron que padecer sus incesantes asaltos amorosos y recibir incluso heridas, causadas por su gigantesco pene. Cuando consiguieron regresar a casa, los habitantes del pueblo decidieron vengar la afrenta. Tras una larga lucha consiguieron meter al fogoso enano en un foso y lo enterraron vivo. De dicho foso sólo sobresalía su sexo, en una erección permanente, que se convirtió en el modelo mítico de un tipo de trompa ritual, llamado didjeridoo, utilizado por los aborígenes australianos.


    WATI-KUTJARA

    Los wati-kutjara eran dos jóvenes hombres-lagartija que vivieron en el tiempo de los sueños, en la que los espíritus ancestrales despertaron de su sueño subterráneo y vagaron por la superficie de la tierra. Uno de los hombres-lagartija se llamaba Kurukadi por el lagarto blanco, y el otro Mumba en honor al lagarto negro. A semejanza de otros espíritus tribales, a medida que erraban creaban en el paisaje árboles, plantas, animales y objetos sagrados, y en sus viajes acabaron con diversos espíritus maléficos. Uno de los hombres-lagartija se llamaba Kurukadi por el lagarto blanco, y el otro Mumba en honor al lagarto negro. Su mito principal se relaciona con la salvación de un grupo de las primeras mujeres a las Kulu o Kidili, el anciano Hombre-Luna, perseguía para violarlas. Como Kulu se negó a contraer matrimonio con una de las mujeres y dejar en paz a las demás, los hombres-lagartija lo atacaron con sus bumerangs mágicos y lo castraron, muriendo éste a causa de sus heridas en una charca. La palidez de la luna es consecuencia de este conflicto. Las mujeres rescatadas por los wati-kutjara, por su parte, decidieron abandonar la tierra y se convirtieron en el grupo de estrellas que actualmente conocemos como las Pléyades. Por su parte, los dos hombres-lagartija se convirtieron en la constelación que actualmente conocemos como constelación de Géminis.

    WIRNPA

    Wirnpa es una serpiente hacedora de lluvia que según la leyenda aborigen creó la tierra que hay alrededor de los Lagos Percival, en el territorio de Wirnpa, en el Tiempo del Sueño. Su imagen era utilizada para repeler a los forasteros.

    WOLLUNKA

    Entre los warramunga, Wollunka, Wollunkua o Wollunqua es el rey de todas las serpientes, un dios de la lluvia y la fertilidad. Vive en un estanque sagrado, un agujero acuático en las montañas Murschison, y su nombre no debe pronunciarse. Wollunka tiene una longitud de varias millas (unos 270 kilómetros) y tiene la misión de defender su estanque de cualquiera que quiera abrevarse en él.

    WONAMBI

    Mítica serpiente engullidora, que tiene un importante papel en los ritos de iniciación de la zona del Desierto Occidental de Australia Meridional. Vive en un pozo, al que los brujos llevan a los aprendices y el monstruo se los traga. Tras un determinado período el candidato es regurgitado a través de una estrecha fisura de la roca, convertido de nuevo en un niño.

    WONDJINA

    Los wondjinas (también llamados wandjinas) son espíritus atmosféricos que controlan el clima, la fertilidad y el bienestar general de su territorio. Viven en el interior de las montañas y salen cuando llega el momento de cambiar las estaciones, de lluviosa a seca, o viceversa.


    Son una representación de seres humanoides, pero tres veces más grandes que un hombre, pintados en negro, blanco y rojo; la cabeza parece ser una estilización del cráneo humano, con grandes ojos negros circulares y un agujero negro en lugar de nariz; están circuncidados por una especie de aureola y no tienen boca; la aureola es la imagen de un tocado, llamado gari, que los actores rituales llevan en determinadas ceremonias. Las extremidades, o faltan, o son muy rudimentarias, con tres o cuatro dedos. Se trata de figuras mágicas vinculadas a la posibilidad de que llueva. La ausencia de boca se considera la característica esencial de estas imágenes: dibujándola se obtendría una lluvia sin fin, un diluvio universal, ya que dejarían salir los fenómenos atmosféricos que encierran en sus cuerpos, provocando interminables lluvias y ciclones, en lugar del ciclo rítmico de las estaciones.


    Con estas figuras también se relacionan los dibujos de ciertos frutos redondos, los nalge, cuya abundancia se ve así asegurada, y también el dibujo de la serpiente arco iris Ungud (ver: Ungud). Al principio de la estación de las lluvias se procede a repintar o retocar las figuras: esta operación asegura la llegada de las deseadas lluvias. Si junto a los wondjinas se pintan animales o plantas, se asegura la reproducción de los mismos. De los wondjinas de sexo femenino depende, en cambio, la multiplicación de los niños y la fecundidad. El nombre wondjina parece estar muy vinculado a la lluvia; en efecto, deriva de una raíz, wan o wun, que significa agua; el nombre entero significaría “cerca del agua”. Tal vez por traslado luego ha pasado a expresar la idea de producción o generación, y de ahí, además de la lluvia, las figuras se han convertido en promotoras en general de la multiplicación de la naturaleza. Los wondjinas a veces reciben el nombre de ungud o wondjad, que significa serpiente arco iris, en virtud de su relación con la lluvia (ver: ungud).


    Según una leyenda, fueron los wondjinas, al principio de los tiempos, quienes modelaron la topografía del lugar. Después se transformaron en serpientes y se refugiaron en estanques, o pozos, o bien perforaron el suelo. No obstante, antes de desaparecer, cada wondjina dejó su imagen sobre la pared de una caverna y estableció que cada año, al llegar la estación de los monzones, la imagen debía pintarse; de ello se deduce que los aborígenes consideran que esas imágenes no fueron dibujadas por ellos mismos, sino por los mencionados wondjinas. Es sobre todo en las cavernas de Kimberley septentrional donde se encuentran imágenes de wondjina. Según las creencias de los indígenas, estos seres fueron los creadores del mar, de la tierra y de sus habitantes y que sus espíritus vivían en pequeños estanques. Un wondjina tenía poderes especiales y si era ofendido podía causar inundaciones e intensos relámpagos. Todavía creen que las representaciones rupestres de estos seres poseen poderes especiales y deben ser conservadas cuidadosamente. Uno de estos wondjinas, Walaganda, se convirtió en la vía láctea.

    WURAKA

    Wuraka, es un gigante mítico marido Imberombera, primera madre de toda la humanidad. Dicen que llegó, junto a su esposa, de de los países occidentales, atravesando el mar. Su altura era tal, que habían podido pasar el océano a nado, sino caminando por el fondo, porque la cabeza quedaba fuera del agua incluso en los puntos más profundos.

    WURAMUGWA

    Los wuramugwa son los espíritus de los muertos, que, como los espíritus prenatales de los niños, residen en la tierra de los muertos o de los antepasados. Igual que en otras regiones de Australia, este espíritu o alma, tras la muerte, puede dividirse en dos, una que vuelve a la tierra donde nació –esto es, a la tierra de los muertos o los antepasados-, y otra, que puede permanecer cerca del cuerpo que habitó. Sin embargo, cuando el alma reside dentro de un cuerpo vivo, se llama awarawalja, que significa o se entiende como sombra. Así, pues, el espíritu puede entenderse en dos conceptos distintos, el prenatal y el que viene después de la muerte, siendo el ínterin en el que habita dentro un cuerpo humano, o la vida, un estado transitorio entre los dos.

    YALUNGUR

    En la mitología aborigen australiana, Yalungur es una gran ave, un águila o halcón. Fue castrado, ya sea por Gidja o por el hermano de Gidja, Mali, para que Gidja pudiese crear a la primera mujer.

    YARA-MA-YHA-WHO

    El yara-ma-yha-who es una criatura del folclore aborigen australiano que se dice que vive y se esconde entre las higueras o ficus australianos de las junglas de la costa del Pacífico. Este ser se asemeja a un pequeño hombre rojo de menos de metro y medio de altura, con una cabeza muy grande y una enorme boca sin dientes, y en los extremos de los dedos de sus manos y sus pies tiene unas monstruosas ventosas con las que puede succionar la sangre de sus víctimas.



    El yara-ma-yha-who no caza activamente para su alimentación, sino que espera a que algún viajero desprevenido descanse bajo el árbol desde el que acecha. Entonces cae sobre su víctima y drena su sangre usando sus ventosas, dejándolas débiles. Tras esto, abre su enorme boca y engulle a la persona entera, bebe un poco de agua, y luego se toma una siesta. Cuando el yara-ma-yha-who despierta, regurgita a su víctima, dejándola más corta o baja que antes, y la piel de su víctima también toma un tinte rojizo que no tenía. El yara-ma-yha-who puede repetir este proceso varias veces hasta que, por fin, la víctima se transforma en un yara-ma-yha-who él mismo. Según la leyenda, un yara-ma-yha-who sólo se aprovechan de una persona viva, así que (hipotéticamente hablando) uno podría sobrevivir a un encuentro con este monstruo haciéndose el muerto hasta el atardecer, ya que la criatura sólo caza durante el día.

    YAWKYAWK

    Las yawkyawk son unas criaturas de sexo femenino originarias de la mitología aborigen australiana, similares en apariencia a una típica sirena, con algas como cabello. De hecho, según algunos aborígenes, las algas que flotan hasta la superficie del agua vienen de la cabeza de una yawkyawk. La forma natural de este ser tiene la parte superior del cuerpo de una mujer (o algún ser humanoide femenino) y la parte inferior de un pez, pero también es capaz de cambiar de forma, y entre sus formas preferidas están las de cocodrilo, libélula, serpiente o pez espada.


    Otro poder que se le atribuye es la capacidad de manipular el clima, pudiendo proveer de la nutritiva lluvia que enriquece la tierra, o bien enviando tormentas contra aquellos que la enojan. Debido a sus capacidades sobrenaturales, algunos aborígenes afirman que las yawkyawk son las hijas o las contrapartes femeninas (y por tanto esposas) del dios serpiente arco iris, Ngalyod (ver: Ngalyod).

    YERO

    El yero es un mítico ser acuático con forma de serpiente que infesta los lagos nororientales del continente. Su cabeza se reconoce por la presencia de pelos rojos; de sus fauces nacen los rápidos.

    YOWIE

    El yowie o yahoo es el análogo del hombre salvaje australiano, un ser de más de dos metros de alto, con el cuerpo cubierto de un pelo marrón rojizo que le cubre parte de la cara, que se ha querido asociar con la figura del yeti himalayo o el bigfoot americano. El testimonio más antiguo de su aparición data del año 1795, y tuvo lugar en Sidney Cove; testimonios más recientes y contemporáneos indican como su posible hábitat las Blue Mountains de New South Wales y la Gold  Coast de Queensland.


    Por otro lado, este nombre también designa una criatura proveniente de la mitología australiana completamente diferente, el yowie o yowie-whowie, descrita como una bestia gigantesca, semejante a un cruce entre un lagarto y una hormiga. Aparece en el campo de noche para comer lo que encuentra, incluso hombres. Esto hace que se considere la misma leyenda que el bunyip (ver: bunyip).

    YURLUNGUR

    En la mitología aborigen australiana, en concreto entre los murngin, Yurlungur o Yulunggul es una serpiente de cobre, la gran pitón cobriza o serpiente arco iris que fue despertada del sueño profundo en que estaba sumida por el olor de la sangre menstrual de una mujer. La mujer y sus hermana, ambas conocidas como las Wawalag (o Wauwalak, Wawalang, Wawilak o Wagilag), fueron devoradas por Yurlungur, a quién se le dijo en una reunión posterior con otras serpientes, que se irguieron para conferenciar, que regurgitase a las mujeres. En las ceremonias aborígenes australianas, el acto de vomitar simboliza a los chicos entrando en la edad viril.


    Esta serpiente mítica desempeña un papel importante en los rituales iniciáticos. Su sexo está mal definido: generalmente considerado macho, en el mito más célebre del que es protagonista, el de las hermanas Wauwalak, tiene, en cambio, sexo femenino. A veces se piensa que podría tratarse de dos serpientes, una macho y la otra hembra, pero es más probable que se trate de un ser andrógino. Está manifiestamente ligado al elemento acuático, dado que vive en el pozo sagrado de Muruwul, y a veces aparece como una típica serpiente arco iris portadora de lluvia. En los ritos de iniciación, que contemplan también la circuncisión, también tiene su papel una tumba sagrada que adopta el mismo nombre que el monstruo. El mito de las hermanas Wauwalak, que constituye uno de los temas favoritos del arte australiano, narra la historia de dos hermanas, una de las cuales es culpable de incesto y se halla embarazada (en otras ocasiones su crimen es haber concebido hijos que no eran murngin). Las dos mujeres huyen de la tribu, y la culpable, por el camino, da a luz a su hijo (en algunas versiones, ambas están embarazadas). Entonces se detienen junto al pozo sagrado de Muruwul, pero su estado de impureza les impide alimentarse. Atraída por la sangre puerperal, surge la serpiente Yurlungur, , que los engulle a todos. El monstruo luego devuelve tanto a las hermanas como al niño, que vuelven a la vida gracias a la mordedura de determinadas hormigas. Este mito está en la base de muchos ritos, tanto de pubertad como de fecundidad, con carácter iniciático; en ellos, todas las acciones llevadas a cabo por las hermanas se reviven mediante bailes, cantos, ceremonias y pantomimas.


    BIBLIOGRAFÍA

    • BERDNT, Ronald Murray. Australian Aboriginal Religion. Brill Archives, 1974.
    • COTTERELL, Arthur. Enciclopedia ilustrada de mitos y leyendas. Editorial Debate, S. A., 1990.
    • IZZY, Massimo. Diccionario ilustrado de los monstruos. José J. De Olañeta, Editor, 1996.
    • WALKER, Joseph M. Seres fabulosos de la mitología. Edicomunicación, S. A., 1996.

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